Citroën C3 Pure Tech. Foto: EFE
La tercera generación del Citroën C3 llega al mercado con un cambio de imagen radical, con un diseño a medio camino entre un urbano y un crossover, que le permitirá conquistar a un público.

Por tanto, con ese aire de SUV, que tan buenos resultados están teniendo en el Viejo Continente, el nuevo C3 irrumpe con un aspecto muy similar a su primo hermano, el C4 Cactus, airbumps (protección laterales) incluidos.

Lo cierto es que no se trata de un coche del segmento B al uso, ya que, si se observa el capó, se podrá comprobar que es bastante más elevado que en otros urbanos de la competencia.

Además, las protecciones en la delantera o en los pasos de rueda confirman que Citroën ha buscado hacer algo diferente. Otro elemento diferenciador son los tres niveles o pisos de los faros delanteros.

Para realizar algo distinto también juega un papel muy importante la personalización, y la marca francesa acierta en este terreno.

El coche se puede adquirir en nueve colores de carrocería y tres tonalidades de techo (rojo, negro y blanco). Estos colores pueden utilizarse en otros elementos como en los retrovisores o en los marcos de los faros antiniebla, así como en el interior del coche.

Asimismo, se puede personalizar todavía más con una serie de pegatinas o stickers con diferentes diseños que se pueden adquirir de manera opcional.

Citroën C3 Pure Tech. Foto: EFE

Si se atiende al interior del vehículo, destaca un salpicadero que transmite una sensación de calidad alta.

Presenta una estética muy limpia y agradable que supone un salto cualitativo muy grande respecto a su predecesor.

En los últimos años Citroën está trabajando muy bien en este terreno y prestando mucha importancia al diseño, tanto interior como exterior, de sus coches.

La principal protagonista del salpicadero en el acabado de la unidad probada, la Shine (con motor gasolina de 110 CV y caja automática), es la pantalla táctil flotante, que incluye los mandos del climatizador del coche.

El C3 testado equipa arranque con botón, que es una opción incluso en el acabado superior, y el volante -de cuero, al igual que el pomo de la palanca de cambios- se puede mover tanto longitudinal como verticalmente, lo que permite encontrar una buena posición de conducción.

En el volante, que tiene forma de D, en la parte izquierda se encuentra el control por voz y una rueda con la que se accede a la información del ordenador de a bordo. A la derecha tiene un botón que sirve para manejar la radio y el teléfono.

Además, el coche tiene huecos muy cómodos para dejar objetos, así como una toma tipo mechero y una entrada USB.

Citroën C3 Pure Tech. Foto: EFE

Los asientos delanteros son blandos y cómodos, pero en carreteras con curvas es posible que los pasajeros se muevan un poco por la falta de sujeción lumbar al ser del tipo banquetas.

Por tanto, están principalmente orientados a los desplazamientos por ciudad y carretera -por otro lado su terreno natural-, y no tanto para caminos virados o con excesivas curvas.

El asiento del copiloto tiene anclajes isofix. Es importante recordar que en el caso de llevar a un niño en el asiento de delante es necesario desactivar el airbag.

La guantera, por su parte, es amplia y, una característica muy especial de este automóvil es la cámara connected cam, que permite hacer fotos y grabar vídeos.

Si se tiene un accidente, este dispositivo graba los 30 segundos previos al accidente y un minuto después.

También se puede configurar para que mande directamente las fotos a las redes sociales.

La distancia entre ejes es mayor que la anterior generación, lo que ha permitido que las plazas traseras sean un poco más amplias que en el modelo precedente.

Citroën C3 Pure Tech. Foto: EFE

El espacio para las piernas es muy bueno. Es un coche más de cuatro plazas que de cinco. Es cierto que hay una quinta plaza, pero no es muy cómoda aunque, por otro lado, es algo normal en el segmento en el que milita.

El maletero cubica 300 litros, un espacio normal para este tipo de vehículos, y la boca de carga es muy alta.

En cuanto al equipamiento, el acabado Shine monta cámara trasera, control distancia trasero, climatizador, luces automáticas, volante y pomo de cuero, retrovisor electrocrómico, elevalunas eléctricos traseros, limpialuneta automático, lunas traseras tintadas y llantas de aleación.

Respecto a los motores, en gasolina ofrece el 1.2 Pure Tech tres cilindros con tres potencias: 68 CV atmosférico, inyección indirecta; 82 CV atmosférico, inyección indirecta; y 110 CV turbo, inyección directa.

En cuanto a los propulsores diesel, cuenta con el 1.6  BlueHDI de cuatro cilindros de 75 y 100 CV.

Una vez al volante, en general el puesto de conducción ofrece un gran nivel en materia de ergonomía, lo que facilita el uso del cuadro de mandos y de los elementos de información y entretenimiento.

El tacto de conducción es muy agradable y los 110 CV que entrega el propulsor le permiten moverse con "alegría" y brío.

En las curvas, el coche es estable y rápido en los giros, de manera que puede soportar cambios bruscos. Pese a tener un tamaño comedido, la realidad percibida es la de un coche sólido.

La transmisión automática, por su parte, ha mejorado bastante y engrana las marchas de forma rápida y certera.

La amortiguación es blanda, orientada al confort, de manera que en ciudad es muy confortable conducir este coche y, si no se corre en exceso, se agradece bastante.

Por tanto, se trata de una buena opción si se busca un coche del segmento B distintivo y personalizable con un precio competitivo (20,000 dólares).

DESTACADOS:

++ El nuevo C3 irrumpe con un aspecto muy similar a su primo hermano, el C4 Cactus, airbumps (protección laterales) incluidos.

++ Una vez al volante, en general el puesto de conducción ofrece un gran nivel en materia de ergonomía, lo que facilita el uso del cuadro de mandos y de los elementos de información y entretenimiento.

++ El tacto de conducción es muy agradable y los 110 CV que entrega el propulsor le permiten moverse con "alegría" y brío.

Por Juan Mª. Poyato EFE/Reportajes