Al exterior de la Unida Médica despidieron los cuerpos de las mujeres asesinadas | Foto: Francisco Rodríguez
Juan Antonio, uno de los hermanos, comentó que sus hermanas siempre se entregaron a su trabajo

Torreón.- Con aplausos y globos blancos soltados al aire, así despidieron a las tres trabajadoras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que fueron asesinadas la noche del jueves en Torreón.

Provenientes de la funeraria Gayosso, el cortejo fúnebre hizo una parada en la clínica 71 de Especialidades del IMSS en Torreón, antes de llegar al panteón donde serían enterradas. Allí a las afueras dela clínica, unas 50 personas hicieron guardia para despedir a sus compañeras. Dora, Cecilia y Aracely, las hermanas que, contaron, entregaron su vida al IMSS.

Apenas llegó el cortejo, un aplauso emotivo fue entregado por los compañeros a quienes se desempeñaban como enfermera adscrita a la Unidad Familiar número 46 del IMSS Gómez Palacio en el caso de Cecy; Dora, subjefa de enfermeras de la clínica 71 del IMSS en Torreón y Aracely, Jefa de grupo de Servicios Técnicos de la Subdelegación.

Dora, Cecilia y Aracely eran parte de 10 hermanas y tres hermanos, según relató Cynthia Daniela, una sobrina de las mujeres asesinadas. Solo Aracely dejó un hijo.

Aseguró que sus tías eran un ejemplo a seguir y que siempre fueron muy alegres. “Les encantaba lo que hacían”, dijo. Todos los martes, la familia se reunía en la casa donde fueron torturadas y asesinadas presuntamente por un enfermero de la clínica 16 del IMSS de Torreón y un machetero de 23 y 24 años, respectivamente.

Juan Antonio, uno de los hermanos, comentó que sus hermanas siempre se entregaron al IMSS y que los aplausos de sus compañeros eran un reconocimiento a sus labores. Conmovido, Juan Antonio platicó que siempre recordará a sus hermanas como fueron en vida.

Varios integrantes agradecieron las muestras de cariño de la gente que hizo guardia para despedir a las trabajadoras.

La mayoría de los aplausos y porras fueron para la Jefa Dora, quien trabajaba precisamente en la clínica 71. “Dorita está presente, Dorita está presente”, gritaban los colegas.

“Conocía el nombre de todos, el puesto, el turno. Un ejemplo a seguir”, resaltó la sobrina. María, compañera de Dora, platicó que trabajó con ella desde que quera intensivista. “Muy buena enfermera, muy eficiente, muy responsable”, la recuerda su compañera. “Yo creo se sabía el nombre de las 700 enfermeras que trabajan ahí”, menciona María.

Dora pudo jubilarse hace 10 años, pero según contó su sobrina, pidió prórroga porque no quería dejar su trabajo. “Le encantaba”, añadió. Cecilia era muy entregada, dedicada a sus pacientes. Aracely empezó como intendente y subió hasta jefatura de servicios. “Las tres personas muy dedicadas”, comentó la sobrina.

Los compañeros comenzaron a soltar los globos blancos al aire, mientras los aplausos y muestras de afecto no cesaban.

Antes de que partiera el cortejo rumbo al panteón donde sería enterradas las hermanas, la sobrina Cynthia Daniela pidió justicia. “Que paguen las personas que nos arrebataron a mis tías, no queremos dañar nuestro corazón de odio y rencor pero sí exigimos justicia, que las personas que hicieron esto lo paguen”.