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El arranque tuvo un mayor sabor político al solicitar la revisión al tema de la guardia nacional, el cuestionamiento a los superdelegados y la exigencia de una descentralización real de la cultura

GUADALAJARA.- Aunque la Feria Internacional del Libro se ha caracterizado por ser un foro abierto al debate de ideas, en esta edición que recién fue inaugurada la tarde de ayer con la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances a la poeta uruguaya Ida Vitale, el arranque tuvo un mayor sabor político al solicitar la revisión al tema de la guardia nacional, el cuestionamiento a los superdelegados y la exigencia de una descentralización real de la cultura no solo de las oficinas burocráticas y a destinar el 1% del presupuesto a la cultura. 

Ante la senadora y próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien fue parte del presídium, y respaldado por los aplausos de los asistentes, Raúl Padilla, presidente de la FIL Guadalajara, dijo que la llegada de un nuevo gobierno de la República y las magnas decisiones que se están perfilando le motivaron a expresar algunas reflexiones.

Señaló que la legitimidad del nuevo gobierno no está en duda, pues el respaldo del 53% del electorado denota una clara voluntad de cambio y el hartazgo de la población por la violencia, la corrupción, impunidad o la pobreza y la desigualdad que vive México nuestro país, sin embargo, dijo que estos graves problemas deben abrogarse sin vulnerar el régimen de libertades y derechos que se ha construido “conservando elementales equilibrios y contrapesos indispensables en toda democracia”.