En la versión popular de El quijote no se sabe cómo ni por qué se cambió la palabra ‘dado’ por ‘topado’ en el capítulo 9 de la ii parte de la novela

Aunque la frase no dice así, como arriba está escrita, es, sin embargo, una de las más conocidas y citadas de El Quijote. Aparece en el capítulo 9 de la II Parte de la genial novela. Capítulo, por cierto, que lleva como singular y curioso título: “Donde se cuenta lo que en él se verá”.

En el citado capítulo 9, Don Quijote, en compañía de su inseparable escudero Sancho Panza, llega a la aldea de El Toboso, residencia de Dulcinea, la señora de sus pensamientos, para brindarle sus respetos. Se les hace de noche y no encuentran el supuesto palacio que habita la dama. Sancho Panza hace de guía de Don Quijote, bajo el falso entendido de que sabe dónde se ubica aquél por haber realizado una visita previa, que en realidad jamás hizo, para hacerle entrega de una carta que con él le envió el caballero manchego.

En esas andan cuando Don Quijote dice a Sancho: 

“yo veo poco, o aquel bulto grande y sombra que desde aquí se descubre la debe  de hacer el  palacio de Dulcinea.

“-Pues guíe vuestra merced –respondió Sancho-: quizá será así; aunque yo lo veré con los ojos y lo tocaré con las manos, y así lo creeré yo como creer que es ahora de día.

“Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y  dijo:

- Con la iglesia hemos dado, Sancho”.

En versión que se ha popularizado, sin saberse realmente cómo ni porqué se cambió la palabra dado por topado. De tal manera que se suele decir: “Con la iglesia hemos topado”. Con esta frase se pretende dar a entender que para estar en condiciones de llevar a cabo alguna acción o plan es necesario enfrentar la oposición o el desacuerdo de la Iglesia, cuyo poder es grande.

En la magnífica edición conmemorativa del IV centenario de la aparición de la I Parte de El Quijote, publicada en 2005 por la Real Academia Española, ésta indica que la frase ha de leerse como: “Hemos encontrado la iglesia”. Y agrega la siguiente nota: “Con la sustitución de ‘dado’ por ‘topado’, y de forma totalmente extraña al contexto del Quijote, la frase se ha proverbializado para indicar  que la Iglesia o una autoridad se interpone en la realización de un proyecto”.

Por otra parte, no he encontrado nota alguna sobre este punto en las ediciones de El Quijote comentadas por Vicente de los Ríos y Juan Antonio Pellicer, ambos del siglo XVIII, como tampoco en la de Diego Clemencín, que es de principios del siglo XIX.

Pero sí en la de Francisco Rodríguez Marín, quien en la tercera edición de El Quijote comentado por él, publicada en 1927, escribe:

“¡Qué importancia atribuyen a esta frase, que no dice más de lo que suena, los ridículos intérpretes esoteristas del Quijote! ¡Cómo, queriendo hacer la proverbial gracia del barbero, intentan sacar barba donde no hay pelo, ni aun siquiera la más leve pelusilla!” (77)

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