Foto: Tomada de Internet
Lo anunció este lunes, horas después de que Trump le aconsejara no tomar represalias contra Estados Unidos

La respuesta de China finalmente llegó. Luego de que el Estados Unidos subiera los aranceles sobre casi todos los productos chinos importados, y las negociaciones comerciales entre ambos gigantes fracasaron en Washington, Beijing anunció este lunes que también subirá los aranceles sobre productos estadounidenses.

China decidió subir los aranceles de 5% a 25% a exportaciones estadounidenses que representan un valor de 60 mil millones dólares a partir del próximo 1 de junio. Lo informó un comunicado del ministerio de Comercio.

Horas antes del anuncio, en un carrera de tuits mañaneros, Trump había advertido a China que no aplicara represalias a EE.UU."Solo empeorará las cosas", escribió.

"China se ha aprovechado de Estados Unidos durante tantos años que lleva mucha ventaja (nuestros presidentes no hicieron el trabajo). Por lo tanto, China no debería tomar represalias, ¡eso solo empeorará las cosas!", tuiteó.

 

Trump ordenó aumentar las tarifas aduaneras a casi todas las importaciones de la potencia asiática, estimadas en unos 300.000 millones de dólares.

"China sufrirá enormemente si no concluye un acuerdo porque las compañías se verán obligadas a abandonar China para ir a otros países. Demasiado caro para comprar en China", escribió este lunes.

"Tuvieron un gran acuerdo, casi cerrado, ¡y se echaron para atrás!", agregó dirigiéndose al gobierno de Xi Jinping.

 

Trump insistió que los aranceles que Estados Unidos impuso a bienes chinos no afectarán a los consumidores estadounidenses y dijo que "no hay motivo para que el Consumidor de Estados Unidos pague los Aranceles".

El asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, reconoció el domingo que los consumidores y comercios de Estados Unidos pagan los aranceles. #Ambas partes pagarán", dijo al noticiero Fox News.

Washington exige una reducción de su enorme déficit comercial con China (378.000 millones de dólares en 2018), "cambios estructurales" como el fin de la transferencia obligada de tecnologías, la protección de la propiedad intelectual de Estados Unidos y el fin de las subvenciones chinas a las empresas estatales.