Foto: tomada de video
CONVERSANDO, dirigido por el periodista Carlos Arredondo y producido por VANGUARDIA, tuvo la presencia de Merari Picazo y Laura Rodríguez, quienes además han participado en movimientos como el #MeeTo dentro de la Universidad, denunciando actos de acoso y violencia sexual

En el programa CONVERSANDO de este miércoles, dos de las voceras del Movimiento Estudiantil Coahuilense, expusieron algunas de las fallas de la Universidad Autónoma de Coahuila en el tema de la violencia de género, misma por la que exigieron un cambio en el pliego petitorio cuando iniciaron con las manifestaciones frente a la casa de Estudios en las pasadas semanas.

El programa dirigido por el periodista Carlos Arredondo y producido por VANGUARDIA, tuvo la presencia de Merari Picazo y Laura Rodríguez,quienes además han participado en movimientos como el #MeeTo dentro de la Universidad, denunciando actos de acoso y violencia sexual que se posicionaron sobre los medios el año pasado en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Las estudiantes empezaron detallando que la violencia de género se desarrolla en cualquier lugar donde exista la presencia de una mujer, y se replica a través del arraigo del sistema patriarcal donde la violencia puede ser visible o invisible, donde se hacen desde chistes sobre la situación de vulnerabildad hasta la peor de las violencias físicas.

“Incluso, si metemos el tema de los hombres que dicen que también los violentan: sí, también los violentan, pero no de forma estructural. Las mujeres nunca estamos excentas”, expresó Merari.

Sumando a la introducción del tema, también recordaron que existen ciertas prácticas del mismo sistema que se replican a través de los micromachismos; mismos que viven en el día a día donde, desde una posición de privilegios, el hombre coloca a la mujer como una subordinada.

Entrando al tema de la Universidad, Merari Picazo detalló que la violencia patriarcal se observa en los pasillos y las aulas, que siendo lugares donde se debería encontrar un intercambio educativo y académico, hoy pueden ser puntos de acoso, hostigamiento y otros tipos de violencia sexual contra las mujeres.

Ante el discurso de la igualdad y la paridad de género en los números del estudiantado, definieron que el hecho de que exista mayor matrícula de mujeres en la Universidad, no garantiza que no se repliquen actos de violencia contra las mujeres, pues incluso aun cuando se ingresa a este nivel académico, tampoco hay garantía de que se vivan las mismas oportunidades que los hombres.

“Incluso en nuestra escuela había comentarios de hombres que decían por ejemplo, que una mujer no podía ser penalista. Sí hay muchas estudiantes, pero ¿qué oportunidades les estamos dando cuando egresan?”, expresó Laura.

El periodista, Carlos Arredondo, recordó la preocupación de que dentro de la Universidad, en medio de la violencia patriarcal se han cometido delitos, como los que se denunciaron a raíz de la creación del #MeeToo, donde a través de una casilla que instalaron en la Facultad de Jurisprudencia, se recibieron 96 quejas de violencia de género, de las cuáles dos se judicializaron por la vía penal.

En ese movimiento, donde participaron las estudiantes, denunciaba al mismo tiempo tanto a alumnos como a maestros.

Sobre esa etapa, Merari, recordó que el año pasado pidió la activación del Protocolo de Violencia de Género, y denunció que desde ahí ha recibido denuncias desde la Rectoría, donde hasta hoy trabajan sus agresores, cuestión que las ha revictimizado aun siendo estudiantes de derecho y activistas fuera y dentro de la Universidad sobre el tema.

“La violencia que sufrimos, seguimos sufriéndola porque no hay acceso a la justicia”, expresó.

Ambas, coincidieron que en la Universidad actualmente no hay un ambiente que permita la culta de la denuncia, y que los mecanismos que existen no garantizan que se implementen estándares internacionales, e incluso, en el caso de los trabajadores sindicalizados, el problema se pone peor pues los denunciados viven un proceso distinto que deja que desear.

En ese sentido, manifestaron que la Universidad y quienes implementan los protocolos y mecanismos en cuestiones de género, deben realizar cambios de fondo para que los mismos funcionen adecuadamente, tal y como se comprometieron.

Agregaron, que para que la situación tenga un cambio apenas representativo, es necesario que se implementen estrategias adecuadas para cambiar el chip de las personas sobre los daños que causa el sistema patriarcal, que inicien con estudios específicos sobre el tema, y que haya presencia de perspectiva feministra en todos los espacios de la sociedad y la cultura.