Anteriormente la palabra clave en los negocios era “certidumbre”. En la era postcoronavirus será sin duda “resiliencia”, esto es la habilidad de recuperarse y adaptarse con agilidad a nuevas circunstancias una vez que se sale de la situación adversa. Si bien México ya mostraba señales que inquietaban a la inversión extranjera, hoy el coronavirus cae como una ola que arrastra todos los males anteriores con un mal mayor. Lo cierto es que se trata de un problema mundial, toda la humanidad se encuentra en el mismo barco.

La pandemia es un enemigo que puede hacer un daño similar o mayor al causado por la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la recuperación puede ser mucho más rápida por el sólo hecho de que nos encontramos más interconectados que nunca. Comparemos el Plan Marshall puesto en marcha para levantar a una Europa devastada por la guerra: 135 billones americanos en dólares del día de hoy. Esta vez, tan sólo el gobierno estadounidense acaba de aprobar 2 trillones americanos para hacer frente al virus. Europa hará algo similar, Canadá, Asia, América Latina. El mundo saldrá adelante. 

La adversidad no deja de ser un reto. Pero es un reto que debemos enfrentar y superar unidos. ¿Cuántas familias mexicanas enfrentan situaciones que parecen insuperables? La pérdida de un ser querido. Una enfermedad grave. Deuda que nunca imaginaron. Pero el tiempo pasa, las heridas cicatrizan, queda la experiencia, el aprendizaje y viene la recuperación.

Debemos prepararnos para el mundo pospetróleo, especialmente con los precios que estamos viendo. Ello tiene un efecto directo en las finanzas públicas. El Presidente no la tiene fácil. Pero es ahí donde se demuestra el liderazgo. Lo necesitamos liderando a México. Convocando a la unidad. En estas circunstancias, un país dividido no sale adelante. Lamentablemente él prefiere tener la razón, seguir su instinto, ser el único centro de atención, todo ello en una realidad alterna por encima de la realidad misma. 

Es preciso apoyar a todos los mexicanos. No hay de otra. Porfirio Muñoz Ledo hizo una convocatoria inteligente. Ahí está el ejemplo del mundo entero. Canadá cubriendo el 75 por ciento del salario de los trabajadores, créditos para los negocios con el aval del Estado. Europa en particular, un déficit de 3 por ciento son 750 mil millones de pesos. Debemos recordar que muchos millones de mexicanos dependen de un trabajo formal, en nómina, que cotizan en el Seguro Social, sin olvidar que al 56 por ciento se encuentra en el sector informal.

J.P. Morgan señala que la pérdida de empleos puede llegar a un millón 750 mil plazas. Se prevé una caída de 7 por ciento del PIB. Por cada punto porcentual se pierden entre 225 y 275 mil empleos. Urge que el Gobierno Federal saque la casta. 

El mundo entero se encuentra en crisis. México no es el patito feo, debe quedarnos bien claro a todos: gobierno, iniciativa privada y ciudadanos. La adversidad es global. Viendo de dónde venimos, la crisis puede convertirse en oportunidad. En el mundo postcoronavirus, les toca a los estados y municipios suplir las limitaciones que por la adversidad misma tenga que encarar el Gobierno Federal. Los estados pueden moverse con mayor agilidad y rapidez.

No es tiempo para tibiezas. Hay que hacer lo necesario, cueste lo que cueste, para salir de esta pandemia. Al pasar esta noche obscura, que nos invita a la reflexión seria y profunda, no podemos tener miedo a pensar en grande. Debemos estar listos, con planes a punto para ejecutarse, no hay tiempo que perder. Pero algo debe de quedar muy claro, el mundo será diferente, no podría seguir siendo igual. 

@chuyramirezr 
Jesús Ramírez Rangel
Rebasando por la Derecha

Jesús Ramírez Rangel

Columna: Rebasando por la derecha