Subasta desierta; zozobra en el desierto

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Opinión
/ 1 marzo 2026

Lo que mal comienza, mal acaba. En el otoño de 1990, cuando el gobierno federal decidió la venta de AHMSA, una fuente confiable me comentó que una de las grandes acereras de Monterrey mostró interés en participar en la compra de la gran siderúrgica, sin embargo, se abstuvieron de hacerlo, ya que recibieron el mensaje de no intentarlo, pues ya se había tomado desde la cúspide del poder una decisión: los compradores serían Alonso Ancira y Xavier Autrey. Caso cerrado.

¿Por qué se decidió por estos dos personajes, quienes carecían de experiencia probada en la industria del acero, habiendo otros jugadores con trayectoria y experiencia en el ramo? Durante su gestión, Ancira y socios emprendieron acciones importantes que se tradujeron en el crecimiento de la planta, pero también contrajeron deudas cuantiosas, que comenzaron a gravitar sobre las finanzas de AHMSA; los pasivos que fueron creciendo como bola de nieve, eran con bancos, financieras, proveedores y dependencias del gobierno federal.

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Quizás las estrategias emprendidas no fueron las idóneas, y ocasionaron consecuencias negativas para la empresa, añadiendo a lo anterior, las acusaciones contra Ancira por el caso de la venta a Pemex de la empresa Agronitrogenados, que de acuerdo al gobierno de la 4T, se vendió a un precio excesivo, afectando a la paraestatal, dando origen a un pleito casi personal entre AMLO y Ancira, quien debió pasar tiempo en la cárcel, habiendo sido liberado mediante un acuerdo monetario para resarcir el daño a Pemex. El asunto es que, a partir de ese momento, el gobierno federal dejó de brindar apoyos a la acerera, cancelando las prorrogas en los adeudos con CFE y el IMSS, lo que llevó a suspender el suministro de energía eléctrica, orillando a la suspensión de actividades. Si bien hubo errores de conducción de la empresa, AMLO le dio el empujón final para su caída.

En este sentido surge la pregunta: ¿Tiene responsabilidad moral y política la señora Sheinbaum, como abanderada del segundo piso de la 4T para rescatar a AHMSA? Conviene recordar, que la Presidenta postuló como uno de sus compromisos de gobierno, solucionar este problema.

La noticia que la subasta se declaró desierta, caló hondo en el desierto de Coahuila, siendo imposible concretarla por dos razones: no hubo depósito de garantía —más de 2 mil millones de pesos-, para seguir adelante con la compra, y en segundo lugar, debido a que los acreedores financieros, que adquieren la figura de acreedores garantizados, están exigiendo el pago para recuperar su dinero.

La ley les otorga esta garantía a los financieros, sin embargo, están también las declaraciones de la titular del gobierno federal de dar prioridad a los trabajadores. ¿Qué sigue? Hay un plazo de 20 días hábiles para que se presenten nuevas posturas de compra, pero esto sólo intensifica la incertidumbre.

El problema: Se estima entre 80 mil y 100 mil familias las que se encuentran en situación crítica ante la falta de ingresos. La solución:

-Que el gobierno federal llegue un acuerdo con el IMSS y el INFONAVIT para seguir prestando sus servicios, así como ampliar un programa de becas para los estudiantes de educación básica; esto para las familias afectadas. ¿De dónde saldrá el dinero? De las pensiones doradas de los trabajadores de la compañía Luz y Fuerza del Centro; algunos con doble pensión.

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-Que el gobierno estatal asigne una parte de los 2 mil 440 millones de pesos de la partida “Inversiones para contingencias y otras erogaciones especiales”. El dinero sería canalizado para un programa de capacitación a los obreros y para becas de sus hijos en los niveles de educación media superior y superior.

El asunto es delicado, siendo el mayor problema que enfrenta el gobierno del estado, y en un año electoral.

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