La sociedad civil se solidarizó con sus compatriotas y salieron a las calles para ayudar/AP
Hace 32 años, Octavio Paz analizó a la sociedad mexicana después del terremoto del 85, haciendo el paralelismo con lo ocurrido en este sismo, podemos ver cuánto hemos aprendido tanto sociedad y gobierno

El 10 de Octubre de 1985, Octavio Paz publicó para “El País” una especie de breve ensayo, donde hace una radiografía de la sociedad mexicana y del gobierno de ese entonces, después de casi un mes de que en México cimbrara el terrible terremoto que sorprendió en todos los sentidos a una ciudad que no estaba preparada para semejante fenómeno natural, desatándose el caos pero también la solidaridad de la mayoría de los mexicanos.

Treinta y dos años después, vuelve a ocurrir un sismo en el mismo día. Sin embargo, por muchas razones fue totalmente diferente, empezando por la magnitud (el de 1985 fue de 8.1 en la escala de Richter y el de 2017 fue de 7.1) Sin embargo, lo que no ha cambiado es la solidaridad de los mexicanos.

“Un pueblo paciente, pobre, solidario, tenaz, realmente democrático y sabio. La sabiduría popular no es libresca ni moderna, sino antigua y tradicional. Es una mezcla de estoicismo, silenciosa energía, humor, resignación, realismo, valor, fe religiosa y sentido común. Ese sentido que, precisamente por ser común, es comunal, comunitario”. Escribió Octavio Paz. Lo interesante y recalcable es que esa actitud está más fuerte que nunca, es increíble ver las acciones que la sociedad sin importar la clase, han realizado. Todo el esfuerzo incansable que se ha puesto es admirable. Parece que es genético, ya que la juventud, la mayoría menores de 25 años se han volcado a las calles para ayudar. Esta nueva generación que no vivió el terremoto del 85 tiene la misma actitud que la generación de sus padres.

Sin embargo, también se han presentado “realidades” ha habido confusión y desinformación. Octavio Paz en su escrito, habla de tres fuerzas nefastas: el centralismo, el espíritu de lucro de la industria de la construcción, la megalomanía de los últimos gobiernos. De cierta forma, esas tres fuerzas siguen resonando en nuestros días.

El sismo no sólo afectó a la ciudad, sino en Morelos, Puebla, más el otro sismo del 7 de septiembre, en Oaxaca y Chiapas. Y en estos lugares la ayuda tardó mucho en llegar eso es resultado del centralismo del que habla Paz. Las otras dos fuerzas todavía están por verse, aunque la acción ciudadana no está dispuesta a que las instituciones y el gobierno se burlen de su esfuerzo. En eso parece que la ciudadanía cambio, gracias a las redes sociales, la sociedad mexicana se siente con una voz, que se traduce en ayuda e indignación cuando algo parece turbio como el caso de “Frida Sofía”, ese enfado generalizado, no se apreció en el 85, cuando el caso de “Monchito” o la ineficacia del gobierno de La Madrid, todo parecía un susurro y en el 2017 es un grito feroz.

Dice Paz que “la enseñanza social e histórica del sismo puede reducirse a esta frase: hay que devolverle a la sociedad lo que es la ciudad”. Parece que esa lección no se ha aprendido del todo ya que algunas instituciones no han permitido del todo que la sociedad civil organizada colabore con ellos, como en el caso del colegio Rébsamen, que al final fueron desalojados, y solo La Marina pudo hacer las labores de rescate. Cuando hay grupos de rescatistas civiles, como los topos azteca, que tienen los conocimientos  que se requieren.

“El Gobierno no es una fortaleza, sino un lugar de encuentro. No pido que abdique de su autoridad, sino que la comparta, que sea más atento y sensible a las voces de los que están fuera. El temblor sacudió a México, y entre las ruinas apareció la verdadera cara de nuestro pueblo: ¿la vieron los que están arriba?”, esta reflexión que plantea al final Paz, aún está por responderse, lo que sí es una realidad es que por lo menos la opinión del pueblo, ahora le incomoda al gobierno.

El texto completo de Octavio Paz lo pueden leer aquí