Aunque el Museo del Desierto fue inaugurado el 25 de noviembre, no fue hasta el 27 del mismo mes cuando abrió sus puertas al público. | Foto: JORDI SIFUENTES
Seis personas cumplen 20 años trabajando en lo que más les gusta, para el Museo del Desierto

Trabajar 20 años en un mismo lugar puede sonar cansado, pero seis empleados del Museo del Desierto (Mude) lo dicen de una manera que resulta agradable: llevan dos décadas haciendo lo que les gusta en un lugar que crece mientras ellos siguen aprendiendo.

El 25 de noviembre el Mude festejó 20 años de haber sido inaugurado en ceremonia en la que solo las autoridades pudieron ingresar, aunque su apertura al público se llevó a cabo el 27 de noviembre, por lo que Claudia Luna Fuentes, María del Rosario Valle Martínez, Teresa Iga Tafich, Rubén Rojas Meléndez, Enrique Manuel Díaz Sánchez y Eugenio Reyes, también celebran 20 años de laborar ahí.

Solo ellos seis continúan trabajando en el museo de los más de 60 empleados que empezaron. Quizá además de un buen lugar para desarrollarse profesionalmente, también encontraron un lugar que merece ser amado, como lo comentó una de las entrevistadas.

“Hace poco me preguntaron qué siento por el museo. Es el amor de mi vida, les digo, ni más ni menos, y agradezco mucho la oportunidad de seguir aquí”, dijo Teresa Iga Tafich, directora de Servicios Educativos del Mude.

Ella ha desarrollado en el área educativa proyectos y programas dentro del museo y también para acudir a escuelas públicas y privadas, zonas rurales y urbanas, y así llevar el conocimiento a niños y jóvenes.

Una de sus mayores satisfacciones es el público que viene, los miles de guías que colaboran de manera voluntaria, y por supuesto los visitantes “que nos han dicho que somos uno de los mejores museos que han visitado en el mundo”.

BIEN CIMENTADO

La calidad de las instalaciones del Museo del Desierto no serían las mismas sin el mantenimiento adecuado, como el que han realizado durante 20 años Eugenio Reyes, director de Mantenimiento, y Enrique Manuel Díaz Sánchez, trabajador de esa área, encargados de que funcionen las entrañas eléctricas y mecánicas del Mude.

“Para mí el llegar a un lugar, siempre llevo mis playeras del museo y que digan Saltillo, que sepan que es del museo y que somos de Saltillo. Antes mucha gente no conocía a Saltillo, y el museo es una de las formas en que se dio a conocer Saltillo”, platicó Enrique Díaz, sobre el logo de la cactácea de la institución, que ya representa a la identidad cultural de la ciudad.

“Aparte de aprender, a mí me gusta mucho lo que es audio y video, entonces aquí hemos creado audios, hemos creado videos, hemos hecho instalaciones nuevas, proyecciones, iluminación, cosas que hemos ido aprendiendo”, dijo Eugenio Reyes, pues el museo no deja de crecer y transformar sus exhibiciones, y con cada exposición o novedad vienen retos para el personal de mantenimiento.

Lo que empezó como una idea de exhibir restos fósiles de dinosaurios se transformó en un proyecto que abarcara la historia natural de esta zona desértica, por eso también el Mude cuenta con una Curaduría de Plantas, a cargo de Rubén Rojas Meléndez.

“Entré como pasante de biólogo, aquí me titulé, actualmente estoy cursando una maestría.  Realmente llevo 20 años haciendo lo que me gusta, en este caso, yo creo que la mayoría que estamos aquí en el museo es por un gusto. Es una satisfacción trabajar en lo que te gusta, trabajar con niños, con comunidades, y poder bajar ese poco conocimiento que tú tienes para hacerlo más digerible a la población en general”, comentó.

ES UN REFERENTE

Sin duda el Mude es un referente cultural de Saltillo en todo México y Latinoamérica, e influyó muchísimo en que esta zona desértica fuera revalorada por los mismos coahuilenses.

“Creo que es un legado que empezó en 1999 para estas tierras y que cambió la manera en la que vemos el paisaje, que además dejó de ser un paisaje árido para convertirse en una zona de biodiversidad que empezamos a leer todos con cariño y con respeto, y que nos empezamos a sentir identificados y orgullosos de vivir en el desierto”, platicó Claudia Luna Fuentes, de la dirección de Divulgación Científica y Proyectos.

El museo es como un libro de historia que nos involucra a todos, y los trabajadores tienen más anécdotas: estudios, amistades y familia.

“Me encanta el museo, me encanta mi trabajo, estoy muy contenta con todo, vengo a trabajar con mucho ánimo, aquí nació mi hijo, estoy muy feliz aquí”, dijo María del Rosario Valle Martínez, asistente de la Dirección de Relaciones Públicas Desierto Viviente.

Actualmente trabajan más de 100 personas. El pasado 25 de noviembre, estos 6 empleados fueron reconocidos durante la ceremonia de Cabildo que se realizó en conmemoración por el 20 aniversario del Museo del Desierto.