Breves comentarios al discurso de Marco Rubio
Marco Rubio aparece como un ser racista. En efecto, ¿por qué nunca mencionó que cuando Colón ‘descubrió’ América, ésta tenía varios milenios de existencia?
Escuché trozos, pedazos del discurso de Marco Rubio ante la comunidad económica europea. Por desgracia, no he logrado tener a la vista el texto completo. No lo dictó de memoria, como lo hacía Obama, sino que leyó. Dijo a los europeos que América había salvado a Europa. La historia nos enseña que el aporte americano fue fundamental para la derrota de Hitler. Hay que precisar que después de la guerra inició el cobro por el servicio prestado, es decir, que no fue gratuito: vendieron sus armas. El único jefe de Estado que dio la cara a los supuestos salvadores fue Charles de Gaulle, al exigir la devolución del oro que habían cobrado a cambio de la ayuda.
Se han abierto los archivos de Norteamérica y se conocieron cuestiones: una fue que no deseaban lanzar su novedosa bomba atómica. Se cuenta con la grabación de la discusión: Truman y sus generales discutieron acaloradamente que los enemigos eran “los monos amarillos” y que había que acabarlos. Y lo hicieron con la bomba que imaginó y promovió Albert Einstein. Se publicó su carta personal al presidente Roosevelt, en la que le dice que esa arma no destruiría unos barcos, sino a toda una bahía. Roosevelt se negó a lanzarla; Truman no.
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Marco Rubio ensalza la participación de su país y olvida que quienes dieron más muertos a esa guerra fueron los rusos (varios millones); ellos llegaron primero a Berlín; ellos liberaron a los judíos de Auschwitz (lo cuenta el gran escritor Primo Levi, uno de los prisioneros): un soldado ruso a caballo nos gritó “salgan, salgan, ya son libres”.
En el discurso, Rubio instó a los europeos a unirse con Estados Unidos, con quienes América comparte su historia. En efecto, argumentó, somos la cultura Occidental, cristiana. Sabemos que eso es cierto, pero no para festejarlo. Occidente es uno de los más sangrientos conjuntos culturales. Si se atrevió a exaltar su origen, habrá que recordarle que simplemente Grecia fue un almanaque de guerras, de traiciones, de cambios de bando (lea el libro de Isaac Asimov). Por una casualidad insólita, la filosofía, la literatura y el arte helenista sobrevivieron. Todavía genios del tamaño de Heidegger o de Borges certifican que sin Grecia nada seríamos y añaden que Roma sin Grecia es punto menos que nada.
Rubio, en la lectura de algo que le escribieron, porque no tiene la formación ni de historiador ni de filósofo, declaró que Europa y América están entrelazadas histórica, cultural y económicamente, que deben compartir principios. “Creemos que Europa debe sobrevivir”. ¿Quién le dijo que está muriendo? Resumió: “En última instancia, nuestro destino está –y siempre estará– entrelazado con el suyo”.
Atacó a los políticos liberales que desean desmantelar Occidente. “No se trata de una preocupación marginal de poca importancia. Ha sido y sigue siendo una crisis, que está transformando y desestabilizando sociedades en todo Occidente”.
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Dos aclaraciones importantes: el nombre América nos pertenece a todos, no sólo a los gringos. Ellos deben llamarse estadounidenses, y basta. Lo segundo: Occidente es un recurso fácil para rechazar a los asiáticos. En realidad, deberían saber que el pasado no es “su” pasado. Retomo algo (sin contradecirme): sin Roma no seríamos lo que somos; todo el saber político, filosófico, lingüístico y religioso llegó por los romanos (hijos putativos de los griegos). Marco Rubio cree que Occidente son ellos y los europeos. Aclaro que el cristianismo tuvo uno de sus grandes puntales en África del Norte y que parte de los países eslavos tienen cultura cristiana, notablemente Rusia.
Marco Rubio aparece como un ser racista. En efecto, ¿por qué nunca mencionó que cuando Colón “descubrió” América, ésta tenía varios milenios de existencia? Los Padres Peregrinos acabaron con los indios de las trece colonias. Se descubrió una carta que envió un peregrino inglés a su esposa, en Bristol. Le decía que gracias a Dios habían logrado exterminar a toda una tribu: “Hicimos que un enfermo escupiera en la harina, le sobamos las mantas y lo obsequiamos a los salvajes; poco después, todos habían muerto”. ¿Es eso Occidente? ¿Es el cristianismo? Sí, esa es la cultura occidental.