Fotos: OMAR SAUCEDO
Decenas de personas no oriundas reciben la dosis argumentando ser dueñas de predios en la serranía del Pueblo Mágico

Saltillo, Coahuila.- Con temperaturas de 7 grados, en silla de ruedas, andadores o envueltos en chales, adultos mayores comenzaron a llegar desde las 8:30 horas de este lunes a la primaria Venustiano Carranza de San Antonio de las Alazanas, para recibir la vacuna contra el COVID-19.

Al interior de la escuela, la fila de adultos mayores, algunos acompañados por sus hijos, avanzaba a paso lento apoyado a por jóvenes Servidores de la Nación.

En medio de rezos, sorbos de café y marcando la señal de la Cruz sobre su frente con la mirada hacia el cielo, adultos mayores vencieron el temor de colocarse la vacuna convencidos por los médicos de que el beneficio es mucho más grande que los riesgos de recibir la dosis. 

Quienes recibieron bendiciones y agradecimientos tras concluir el proceso, en cual dio inicio al responder algunas preguntas sobre sus hábitos de alimentación y estado de salud general. 

“Descúbrase el brazo izquierdo por favor”, indicaban las enfermeras para la aplicación de la vacuna. El algodón humedeció con alcohol su piel áspera y arrugada, la dosis entró en su cuerpo  sin sentir nada más que el alivio de haber recibido el medicamento que marca el inicio para terminar con la pandemia, aseguraron los abuelos. 

“No se siente nada en el brazo, no duele, pero se siente alivio de saber que ya nos pusieron la vacuna, descanso de saber que está enfermedad ya se acabe”, comentó la señora Minerva Arriaga de 64 años. 

Quien esperó por una hora sentada con sana distancia junto a su esposo en el área de reposo, donde personal médico también observaba la posible reacción en su cuerpo, sin que se presentaran alérgicas inmediatas o algún síntoma tras la aplicación.

Al finalizar el protocolo, dieron la bendición a médicos y enfermeras desde la puerta, como una despedida y agradecimiento, esperando que la segunda dosis no tarde tres meses si no uno de entre las posibilidades que dieron para recibirla.

INSISTEN SALTILLENSES Y REGIOS

A su costado de la misma escuela camionetas de doble cabina y modelo reciente con adultos mayores originarios de SaltilloMonterrey y San Pedro Garza García, abogaban su entrada para recibir la dosis con papelería en mano que acreditaba la posesión de un terreno en el ejido.

Mientras abuelos enchaquetados con sombrero y abuelas con medias de lana bajo los huaraches, eran recibidos por los Servidores de la Nación al mostrar su credencial como habitantes de la zona rural, señoras con chamarras de pluma de ganso y anillos de piedras brillantes protestaron por su derecho a ser vacunadas.

Entre sus razones, además de ser propietarios de una cabaña en algún ejido aledaño, también se encontraban análisis médicos que probaban algún padecimiento crónico o hasta una batalla contra el Cáncer vencida recientemente, e incluso evidenciaron la discapacidad de familiares menores de 60 años. 

Tras las protestas, fueron más de 100 turnos entregados a quienes no radican en el ejido de las manzanas, aunque una gran mayoría desistió ante el rechazo.

“Tomen su san distancia porque no los vamos a vacuna”, gritaban los Servidores de la Nación, sin que lograran que el total de los regios y saltillenses se marcharan esperando en sus camionetas, sobre las bancas de la plaza principal y almorzando a los alrededores. 

Su permanencia a las afueras del plantel educativo se prolongó poco más de 6 horas con la esperanza de acceder a una dosis que inicie su proceso para protegerse contra el coronavirus. 

“Queremos que nos la pongan ya, porque se va a tardar mucho de aquí a que llegue a la ciudad, además aquí traigo mis papeles”, comentó Luis Villarreal de 67 años, quien además expresó que la ignorancia de los pobladores rurales y su rechazo a ser vacunados, fue otra razón que lo movió para trasladarse desde Saltillo y protestar para que le suministren la dosis. 

José Luis García, encargado regional de la logística en la aplicación de vacunas, admitió que desde el inicio de la vacunación personas ajenas al ejido exigieron su vacuna. 

“Hay gente que viene y muestra que es dueño de una cabaña o rancho pero lo que se toma en cuenta es la credencial de elector, tenemos un filtro riguroso pero si hay quienes se acercan para ser vacunados como los pobladores originarios de San Antonio”, expresó el también Servidor de la Nación.

Sin embargo, al término de la aplicación para los habitantes, sí es posible que accedan algunos saltillenses  o regios, admitió, pues son dosis que deben ser aprovechadas ante la imposibilidad de volver a refrigerarla.

Lo anterior, detalló, tras la aplicación de los pobladores de San Antonio de las Alazanas, El Tunal, Los Lirios y Jame que se trasladan a los puntos de vacunación en vagonetas de la Federación.  

Tras poco más de 4 horas aplicando dosis a los adultos mayores, los trabajadores federales anunciaron el inicio de la vacunación para quienes recibieron un turno y esperaron afuera de la escuela.

La perseverancia e insistencia de estos adultos mayores les permitió acceder a la vacuna luego de completar el total de los pobladores ejidales; saltillenses y regiomontanos que finalmente recibieron la dosis.

Fue alrededor de las 17 horas cuando elementos de la Guardia Nacional, Servidores de la Nación y personal médico abandonaron las instalaciones de la primaria en espera del siguiente Punto de Vacunación en el que presenten sus servicios.