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Ayer se llevó a cabo la ponencia del maestro Armando Robles Liceaga durante el segundo día de actividades del cuarto congreso de filosofía “Pobreza: origen y desarrollo”

La educación es un factor que tiene que ser medido para entender la pobreza, sostuvo el maestro Armando Robles Liceaga durante su ponencia durante el segundo día de actividades del cuarto congreso de filosofía “Pobreza: origen y desarrollo”, que ayer concluyó en Saltillo.

Robles Liceaga, especialista del estado de Baja California, impartió la conferencia “La educación y la pobreza”, en la cual analiza la relación entre ambos fenómenos. Aseguró que junto al rubro educativo, la salud y la alimentación son otros dos factores a tomar en cuenta para entender el fenómeno de la pobreza.

“Hay una falla en precisar el sentido de la educación, nos estamos fijando o preocupando por la cuestión accesoria o superficial de la educación. Son factores importantes la infraestructura, la formación del magisterio, pero lo esencial lo olvidamos, retomar la esencia humana que es el fundamento de la educación, está para mejorar a la persona humana”, dijo Robles Liceaga.

 

Señaló que aunque las autoridades en el país tienen un rumbo específico respecto a la educación, al final imperan los fines políticos, pues siempre que hay un cambio en las administraciones públicas, el gobernante que llega viene con una visión y proyecto del tema educativo, por lo que no hay un seguimiento a políticas a largo plazo.

“Si bien el nivel educativo de los estados tiene alguna relación con el índice de pobreza, podemos ver que no siempre el nivel educativo nos va a garantizar que una persona salga de la pobreza. Mejor nivel educativo nos amplía el abanico de oportunidades para una mejor vida, pero hay algo más que debemos de preocuparnos en la formación de los niños y jóvenes para decir que a lo mejor no tengo la capacidad económica que quisiera, pero tengo los elementos, hábitos, que me van a permitir cada vez ser mejor”, indicó.