Las rocas en Coahuila guardan los secretos de esta tierra de dinosaurios
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En entrevista, Luis Espinosa, director del Museo de Geología de la UNAM: ‘Las rocas tienen memoria’, explica cómo la ciencia revela el pasado fértil y los recursos ocultos de Coahuila
El estado de Coahuila es conocido como “Tierra de dinosaurios” por los descubrimientos paleontológicos que se han realizado, donde se incluyen nuevas especies como el Xenovenator esponosai presentado esta semana. Sin embargo, uno de los problemas es la venta ilegal de fósiles.
Actualmente, la Fiscalía General de la República cuenta con dos denuncias activas y una campaña federal que pide a la ciudadanía entregar a las instituciones los fósiles encontrados.
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Sobre este tema, la importancia del estudio científico de los fósiles, platicamos con Luis Espinosa, director del Museo de Geología de la UNAM.
LAS ROCAS TIENEN MEMORIA
Espinosa indica que el análisis de los minerales permite reconstruir el clima de hace millones de años y localizar recursos estratégicos para la energía actual. En el ámbito científico, existe una premisa fundamental: “quien no conoce su historia no puede interpretar su presente ni ver hacia el futuro”.
Al igual que las células humanas poseen una memoria, las rocas conservan datos precisos sobre la temperatura, el clima y las condiciones de la Tierra en el momento de su formación. Gracias a la intervención de geofísicos y geoquímicos, hoy es posible desentrañar estos elementos para entender la evolución del planeta”.
COAHUILA: DE LA VEGETACIÓN FRONDOSA, AL DESIERTO
Aunque actualmente gran parte del norte de México es árido, los datos duros físicos, químicos y matemáticos revelan una realidad distinta para el pasado de Coahuila.
“Las investigaciones indican que esta región no siempre fue un desierto, por el contrario, hace millones de años contaba con una vegetación mucho más abundante y presencia constante de agua”, dijo Espinosa.
Explicó que este conocimiento no solo sirve para recrear ecosistemas antiguos, sino para advertir sobre la rapidez con la que el clima puede cambiar.
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“Un ejemplo claro es el desierto del Sahara, que hace apenas 10 mil o 15 mil años, un periodo breve en términos geológicos, poseía árboles y una vegetación frondosa que hoy sería difícil de imaginar en esas dunas”.
EL CARBÓN: ENERGÍA Y RESTOS DE DINOSAURIOS
Espinosa indicó que el estudio de la memoria de las rocas tiene aplicaciones prácticas directas en la economía y la industria actual, ya que facilita la localización de recursos naturales como el petróleo y el carbón.
“En el norte de Coahuila, específicamente en zonas como Nueva Rosita, se encuentran algunos de los depósitos de carbón más importantes del País”, dijo. Este combustible fósil es el que actualmente permite la generación de electricidad en México. Lo que resulta aún más fascinante para la ciencia es que estos depósitos de carbón, formados hace entre 70 y 100 millones de años, contienen en ocasiones restos de dinosaurios.
Estos hallazgos confirman que el material que hoy se utiliza para producir energía proviene de una época con condiciones de humedad y vegetación totalmente diferentes a las actuales.
De este modo, la geología demuestra que el subsuelo coahuilense no solo guarda el potencial energético del País, sino también el registro de un pasado remoto donde los dinosaurios caminaban por selvas hoy convertidas en piedra y combustible.