"El planeta no está en peligro, somos nosotros los que estamos en riesgo de desaparecer. Y nuestra supervivencia y los niveles superiores de humanización que podamos lograr dependen en gran parte de la forma como concibamos y manejemos el agua".

Bernardo Toro, filósofo colombiano.

 

En el año de 1992 la Organización de las Naciones Unidas propuso al 22 de marzo como día mundial del Agua. La crisis que atraviesan las sociedades actuales en torno al cuidado del agua, resulta ser un factor de problema que provoca miseria y que forma parte de la pobreza alimentaria por la que atravesamos en nuestro país.

Es innegable que la cooperación entre gobiernos y sociedad, es fundamental para contribuir de mejor manera al acceso del agua, la lucha contra su escasez y de manera directa a la reducción de la pobreza. Debemos de entender que este es un problema qué si no se resuelve hoy, mañana será motivo de conflictos sociales, políticos y económicos.

Actualmente, en el mundo, alrededor de 884 millones de personas carecen de acceso a fuentes de agua potable, la mayoría de los casos, en países en desarrollo. En América latina, existen más de 50 millones de personas sin acceso al servicio de agua de calidad y un número aún mucho mayor carecen de servicios de saneamiento. Este dato resulta paradójico, cuando tomamos en cuenta que nuestro continente es el que cuenta con mayor disponibilidad de agua por habitante de acuerdo a datos revelados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es preocupante e intransigente que diversas regiones de nuestro país, se han dedicado a lo largo de los años a la explotación del agua y dejaron en el olvido el tema de la sustentabilidad y del aprovechamiento justo para todos.

La perversión del Estado mexicano en los sexenios anteriores dejo en claro las políticas públicas que se refieren a la administración del agua. Por mencionar, a la población Yaqui de Sonora le fueron reduciendo su acceso al agua y el poco derecho que poseen es de agua contaminada, además de exigírseles un cobro de agua. Esto es una afrenta a todos los instrumentos de derechos humanos que México ha ratificado y transgrede una amplia escala de normas de derechos humanos internacionales.

Por otro lado, el área de protección de flora y fauna de Cuatro Ciénegas, Coahuila formada por unas 200 pozas y con una biodiversidad única, ha perdido poco más del 80 por ciento de agua (este problema desde el 2002 fue alertado).

Sin embargo, el problema no es solo de los gobiernos, la pretensión y la actitud empieza en nosotros mismos y en la sociedad. Miles de ejemplos en Latinoamérica demuestran que, cuando la sociedad civil se organiza y articula con el sector público y privado, se resuelven problemas de acceso al agua con responsabilidad, equidad, democracia y transparencia.