Durante años, la posibilidad de que Cleveland ganara un título era más bien el remate de un chiste contado por los rivales. / AP
19 años fue la última vez que avanzaron los Indios a la Serie Mundial.

CLEVELAND.- Ahora Cleveland puede conjurar una sequía de títulos de tan sólo cuatro meses.

Cleveland, sí, la ciudad que durante años fue motivo de burlas y donde el deporte no deparaba sino decepciones que se habían arraigado en el ADN colectivo de numerosos fanáticos. Los habitantes, que trataron de digerir durante años un balón suelto o un pase de touchdown de John Elway que significaron la eliminación, están a punto de celebrar por segunda vez en un año.

Es el “año de Cleveland”.
Las copas y botellas vacías fueron desechadas recién, tras la larga fiesta por la remontada y coronación de LeBron James y los Cavaliers en la final de la NBA, y ahora resulta que los Indios, que han desafiado los pronósticos durante toda la temporada, avanzaron a la Serie Mundial, algo que no se veía desde 1997.

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Durante años, la posibilidad de que Cleveland ganara un título era más bien el remate de un chiste contado por los rivales. “The Mistake on the Lake”, o “el error en el lago”, era el apodo cruel que muchos usaban para referirse a la localidad.

En estos días, el humor se usa para zaherir a otras ciudades, no a ésta. Cleveland atraviesa por un renacimiento en el siglo XXI, una percepción que se volvió más clara cuando los Cavs conquistaron el primer campeonato relevante de la ciudad en los deportes profesionales en 52 años.

Ahora, todos están atentos a los Indios, que conquistaron la Serie Mundial por última vez en 1948.

El jueves, los últimos boletos disponibles para el Clásico de Otoño se agotaron en 15 minutos, y los fanáticos hicieron largas filas para comprar artículos conmemorativos del gallardete en la Liga Americana.