Hablamos con la cantante sobre su nueva discografía. Un proyecto a una sola voz que no solo representó uno de los mayores retos de su carrera, sino que forma parte de una época de su vida en la que es más fuerte y segura de sí misma

Charlar con Ely Guerra es todo un deleite, la cantante regiomontana te transporta con su voz a lugares en donde la imaginamos imparable, siempre trabajando, cantando, escribiendo, haciendo arte, y sanándose a través de su propia música. Desde el otro lado del teléfono, por fin, nos revela lo que es “Zion”, producción discográfica que le tomó concretar seis años y que presentará próximamente en la Ciudad de México. Estará los días 20, 21 y 22 de septiembre en El Cantoral acompañada de su amigo y colega Camilo Froideval, pero no descarta visitar Coahuila y confesó estar trabajando en eso.

En entrevista para VANGUARDIA, la cantante abrió su corazón para platicarnos todo acerca de “Zion”, disco que consta de nueve temas, la mayoría en español, pero también encontramos canciones en inglés y portugués. Ely Guerra nos ofrece así algo muy diferente a lo que había hecho antes.

-Ely estamos sorprendidos con el material nuevo que nos presentas. ¿Cómo te sientes?- “Pues mira, siento que la sorpresa es agradable ¿verdad?, porque finalmente sí, ‘Zion’ es una sorpresa refrescante, siento yo desde que la propuesta se origina desde una voz, es música de alguna manera no experimental, no yéndose hacia lo extraño, hacia lo que ya conocemos o hemos oído, pero ciertamente genera como curiosidad porque su trayecto transcurre desde una sola voz. Me siento muy feliz de estar compartiendo finalmente un trabajo que estuve elaborando muchos años en soledad y en la intimidad”.

-Eso es algo que disfrutas, es parte de tu personalidad- “Es que creo que los procesos creativos sí requieren de cierto espacio de solitud, pero éste fue mucho más demandante”.

-Hablamos en mayo de este año y mencionaste que te tomó seis años la creación de ‘Zion’- “Sí porque la creación también tiene que ver con las formas en que se desarrolla ahora sí que el espacio físico para crear la música, entonces desde que yo iba a ser mi propio productor, iba a ser mi propio ingeniero de sonido, de audio, inclusive tuve que enfrentarme a ciertos obstáculos técnicos, todo eso toma tiempo y de alguna manera también es un esfuerzo emocional porque te aleja del espacio en donde estás creando porque te sumerge en lo técnico, en la tecnología...  Y de alguna manera eso empieza a succionar energía, pero que tiene que resolverse para que pueda proseguir el verdadero impulso creativo”.

-Nos habías adelantado que este proyecto iba a ser muy diferente a lo que habías hecho antes, y ya lo comprobamos. ¿Qué tanto llegó a tu cabeza para escribir esas letras a las que ya tenemos acceso?- “Sí, ya todo mundo puede sumergirse en el asunto lírico de ‘Zion’, y lo quisimos hacer así porque nos parece que las letras son de alguna manera lindas de recorrerse y tienen su propio espacio vital. No sé cómo responder tu pregunta porque más bien creo que tengo que partir desde la emoción natural del instinto creativo del que persigue este primer como ‘dreaguer’ y no te rajas, por así decirlo, es ‘ah ok estoy sintiendo esta participación creativa’ y la busco, y en esa búsqueda tu también te encuentras, vas descubriendo que la música no tiene fronteras, no tiene límites, y si tú como músico te atreves a tocar esos espacios que te demanda el sonido mismo es una sorpresa,  para mí lo ha sido.

“Hay que seguir un instinto creativo de manera muy veloz, es decir, yo aspiraba a una primera idea y en seguida venía una ráfaga de nuevas ideas, una voz sobre otra, entonces yo ni siquiera tenía tiempo de darme cuenta qué era lo que estaba construyendo hasta que ponía ‘play’ y escuchaba... por así decirlo, estas decenas de voces al unísono y decía ‘¡ok, esto es lo que está pasando’. Fue un viaje disfrutable, también incómodo, y también hubo momentos de mucha frustración pero el trabajo creativo es así y hoy estoy disfrutando ese resultado”.

-’Atrium’ no lleva más que tres líneas, y tal vez es porque la misma canción no requiere de más letra, ¿Cómo nos explicas esto?- “Claro, ahora se los estamos manteniendo como un misterio, porque también sentimos que tenemos que irnos llevando de la mano por este viaje de ‘Zion’ que consta de nueve canciones, pero en este afán de ir haciendo la invitación para que escuches un nuevo sonido sentíamos que era importante irte soltando fragmentos de canciones y después tres sencillos para que pudieras degustar lo que seguía o degustar de una manera general el trabajo musical de ‘Zion’, pero ‘Atrium’ es la canción número uno del álbum y como su nombre lo dice es literalmente una bienvenida, entonces es un tema muy corto, en ese minuto hay una sensación de bienvenida, una introducción a lo que te vas a topar con el resto del disco, entonces en realidad no necesitaba más. Por eso también el nombre de la canción ‘Atrium’, esto es latín, pero en realidad estamos hablando del atrio, del patio que da la bienvenida, que siempre ha existido en las casas mexicanas pero bueno esto también proviene hasta de las iglesias, el atrium es el patio grande que está antes de entrar a las iglesias, entonces es una referencia para decirte: ‘bienvenido’”.

-El álbum se degusta, como tú dices, canción tras canción con los audífonos puestos. Pero, ¿Cómo tienes planeada la presentación en vivo?- “Estamos emocionados porque tenemos mucho tiempo ya preparándola, a lo mejor los últimos meses se ha gestado con mayor claridad la posibilidad que yo buscaba para desarrollar esto en escenario pero durante mucho tiempo estuvimos buscando el equipo porque siento que ‘Zion’ tiene muchas lecturas musicales para ser propuesto en escenario, desde que podríamos escribir en papeles las partituras y entregarlos a un gran coro y tal vez un coro de 8o voces pueda proyectar lo que es ‘Zion’ y lo que se hizo en el estudio, pero sentía yo que la propia forma de entregarlo tenía más que ver con yo montarme a ese coro de mis propias voces y no quería hacerlo como ponerle ‘play’ nada más a una canción y entonces montarme a la pista por así decirlo, lo que yo quería era vivir la experiencia desde el lado musical que toda la vida he vivido con mis colegas músicos como Hernán Hecht, Demian Galvez, Nico Santella, que en su momento siempre me pusieron en reto, siempre me obligaron y me permitieron improvisar, así que yo tenía esta posibilidad con ‘Zion’, así que la tecnología nos lo está permitiendo, es un sistema que nos permite disparar en tiempo real las voces. Mi amigo y colega Camilo Froideval se sube conmigo al escenario, vamos a hacer solamente él y yo pero de alguna manera interactuando, ningún concierto va a ser igual al otro”.

-Nos presentas canciones en inglés, español y portugués. ¿Por qué hacerlo así-? “El portugués porque tiene que ver un poco con la celebración de que mi mamá toda la vida escuchó música brasileira cuando yo era niña, yo nací en Monterrey y era cuando mi papá jugaba en los Rayados y estuvieron muchos jugadores de Brasil, mi mamá tuvo amigas y son aún familia entrañable que viven en Brasil y mi mamá, Gloria, habla perfecto portugués y esta escuela de la música brasileña siempre se ha colado en mi música, siempre ha tenido un impacto porque yo creo que es parte de la educación sónica que he tenido y creo que es esta celebración a una Elis Regina, a una María Bethânia, a estos personajes que mi mamá siempre escuchó. El inglés, pues siempre he escrito en inglés como una parte de tratar de decir las cosas, como un lado ‘B’ de intentar explicar cosas de mucha profundidad, pero desde una tranquilidad, desde algo más relajado, y bueno pues el español es mi lengua, adoro la manera en que los mexicanos tenemos esta forma de decirnos las cosas, de profundizar y ser más barrocos”.

-En mayo me dijiste que el arte cura. Con el arte de ‘Zion’, ¿Qué parte de ti crees que se sanó?- “Qué bonito lo pones, nadie me lo había dicho así, yo siempre trato de inspirar como para que vayamos hacia el arte justamente para restablecernos, para volver a conectar y volver a regenerar nuestro tejido personal, social, de nosotros hacia los demás pero tú por primera vez me lo pones ‘Ely a ti cómo te cura tu propia música’, y es que efectivamente ‘Zion’ lo primero que hizo fue confrontarme, ponerme en una esquina muy incómoda, me maltrató mucho, me hizo sentir muy vil, muy miserable... Y por algún motivo, porque así somos las mujeres creo, y yo no voy a hablar por los hombres, voy a hablar desde mi género porque soy mujer y una muy intensa, las mujeres de repente sentimos una gran carga en muchas circunstancias sociales que nos toca vivir, ‘Zion’ me hizo sentir inclusive que yo debía dejar la música, que quizá ‘hasta aquí llegaste Ely, ya dedícate a otra cosa’, fue muy implacable y de repente me hizo muy fuerte, o sea el haberme dado cuenta me hizo anteponerme y luché por el músico que soy, por la cantante que soy, comencé a sentirme más fuerte, liberada, llegar al otro extremo de luz fue realmente vital y hoy más que nunca siento una alegría muy profunda por haberme atrevido a recibir esta confrontación, por haberme atrevido a enfrentarme a mis propios enemigos que son los personales, y son los peores, me siento mejor músico, mejor cantante y es un gozo total, estoy renovada, regenerada, me siento vital, estoy con muchos deseos de cumplir 50 años que me faltan un par de años, pero siento que se van a pasar rápido y que ‘Zion’ es parte de una época de mi vida que me ha hecho fuerte y más segura. En un mundo donde cada vez se nos exige más perfección, y perfección superficial, y perfección física, en donde el esfuerzo significa muy poco porque entonces ya queremos que nos metan cuchillo, o nos metan aguja para lucir bien, en lugar de decir bueno me alimento bien, hago ejercicio... Lo natural nos parece un camino largo y tedioso y ‘Zion’ me hizo ver que esa es la fórmula para el arte de vivir, siento que ‘Zion’ me lo ha estado enseñando y es una educación que valolaré el resto de mi vida”.

EL DATO:

>> En este viaje (“Zion”) podrás descubrir el poder de su voz como el único instrumento que pronuncia frases y modula sonidos, pues Ely varía interrumpida y armoniosamente su canto en frecuencias, resonancias, tonalidades, coloraciones, crujidos, ecos, sonsonetes, tañidos, bullicios, zumbidos, murmullos y silbidos haciéndolos coincidir en el curso de su composición musical, entregando así un material de belleza simple, pero compleja a la vez. Todo lo que escuches en Zion es su voz. No existe otro instrumento en él más que su voz.