Guerrera. Bertha María es una feliz vencedora. Archivo
Betty es una sobreviviente y habla de la valentía con la que enfrentó, por seis años, a la enfermedad
El siguiente paso fue irme al área de ginecología, me revisaron, y de ahí el 19 de septiembre me dijo la ginecóloga que la prueba fue superada”.
Bertha María García.

Si hay lucha, hay esperanza. Y aunque el diagnóstico del padecimiento puede caer como un balde de agua fría a cualquiera, el cáncer es una enfermedad que se debe enfrentar con actitud, según sus sobrevivientes. “No tengan miedo”, dice Betty.

Hoy, Bertha María tiene 49 años. El pasado 19 de septiembre notó algo distinto en su doctora, una mirada con la que le ponía un 10 y punto seguido:

“La quiero felicitar, porque ya vi su expediente, respondió bien a todo el tratamiento, y no me queda más que darla de alta definitiva”, fueron las palabras de la ginecóloga Susana Hernández Landeros hacia Betty.

Entre sonrisas, Bertha María García Hernández cuenta sus historias como sobreviviente, pero la calma no vino después de su diagnóstico. Cuando fue diagnosticada con cáncer de mama etapa tercera, la frase que dijo fue: “Hay enfermedades que no tienen un tratamiento. Ahí deposité mis esperanzas”.

La situación empezó en marzo de 2013, cuando la mujer nacida en Estado de México, pero saltillense de residencia, notó que en su seno derecho había cambios, la piel se tornaba más rígida, endurecida. La sorpresa estuvo en que los estudios de la primer mamografía que se aplicó, los resultados dieron negativo en un padecimiento cancerígeno.

En diciembre se hizo nuevamente estudios, ya había un cambio visible, pero en esa segunda ocasión también le negaron un padecimiento; los análisis decían que todo estaba bajo la normalidad, aunque ella insistió y fue con un oncólogo que después de admitirle una nueva mamografía, detectó el padecimiento.

Hasta septiembre, en Coahuila se habían registrado 202 casos de cáncer de mama como el que padecía Bertha; es decir, el doble de los casos de cáncer cervicouterino, según informes de Roberto Bernal, secretario de Salud del Estado.

“Era un cáncer en etapa 3 agresivo, de las 4 etapas existentes. Sabía que la mayoría de las personas dicen “es cáncer y ya me voy a morir”, aunque en realidad yo me sentía bien, porque precisamente no da ninguna molestia, es silencioso”, expresa Betty.

Su vida junto a sus dos hijos hasta ese momento había sido sana, su alimentación equilibrada; estudios, ultrasonidos, dos mamografías hechas. Y de repente, el doctor cambió el ritmo diciéndole que iba a recibir ocho quimioterapias, después radioterapias y múltiples análisis.

“No sabía cómo iba a recibir las quimioterapias. Todas reaccionamos diferente al tratamiento”, dice Betty sobre el proceso que inició en marzo de ese 2014.

La mujer mexiquense se acercó a su comadre Ena, quien ya había sobrevivido al mismo padecimiento, para pedir consejos, tips y apoyo moral. Pero uno de sus recuerdos más frecuentes, son las horas en las que ella misma terminaba consolando al resto de su círculo cercano, a sus vecinas, a sus amigos catequistas, a su esposo, a sus familiares.

“Nos reíamos porque terminaba yo consolándolos”, dice Bertha, aunque también admite que alguna vez los nervios le ganaron bajo las dudas de cómo iba a aceptar su tratamiento. Si era para mal ¿quién atendería a sus hijos? ¿Cómo sería el tiempo compartido con su esposo?

“Pero llegó la primera quimioterapia y llegué a casa con mucha hambre. No me tumbaron. Los días que tenía que estar en casa por las quimios aquí me estaba, pero fuera de ahí, no me encontraban en la casa, andaba en la casa yo muy activa. Me di cuenta que sí, que las personas que me pidieron que no dejara mis actividades, tenían razón. Claro, hubo momentos de reflexión, pero también de mucha actividad. Estoy convencida de eso, de que debemos estar ocupados en medida de lo posible”, narra.

Con esa sencillez que te caracteriza, a todos atiendes y les das confianza; y en tu rostro aparece la sonrisa cuando sabes que aún hay esperanza”…
Fragmento del poema “A mi hijo el oncólogo”, de Consuelo Barajas Arcea, mujer coahuilense, después de un padecimiento.

Una de las primeras recomendaciones eran: no ver noticias trágicas, no ver películas de terror; no consumir depresión. Pero pasó el contrario, pues quienes son sus amigos le enviaban chistes por SMS.

Entre las experiencias que más recuerda Bertha, fue el día en que borró hasta el más mínimo cabello de su cabeza, adelantándose a un proceso que según lo que siempre se ha dicho, es evidente.

“El cabello se me empezó a caer hasta la quinta quimioterapia. Se me empezó a caer pero me quedaba, aunque muy cortito; y dije: se me va a caer todo, es lo que dicen. Y pues mejor me rapé. Después fui a ver al oncólogo y me dijo: “entonces sí se le cayó el cabello”, y yo le empecé a platicar todo lo que había pasado, y lo único que me contestó fue: “no, señora, ya no se le iba a caer”. ¡Jajaja!”, narra Betty.

“Me dijo que el cabello que me quedaba, era el cabello nuevo”, agregó Betty.

De esa experiencia, también aparece la organización “Ayuda Rosa, A.C.” de Saltillo, donde le donaron una peluca, que ya pasó a otra paciente.

Bertha también se despidió de su seno; dice que ya estaba lista para perderlo, pero al final, en la cirugía que le hicieron en septiembre de 2014, después de haber terminado sus quimioterapias en agosto, sólo le tuvieron que aplicar una cuadrantectomía (es decir, retirar la parte invadida), tanto en el seno, como en la axila.

De ahí pasaron varios meses a los que se sometió a 25 radiaciones en 2015. Luego pasó 2016, 2017 y 2018 bajo análisis y tratamiento de 5 años.

“Este año ha sido de muchas sorpresas. El 19 de marzo el oncólogo me dijo: ‘señora, yo creo que ya terminamos con usted’. El siguiente paso fue irme al área de ginecología, me revisaron, y de ahí el 19 de septiembre me dijo la ginecóloga que la prueba fue superada”, así fue el proceso de Bertha, aunque dice que lo que siguen son chequeos constantes, exploraciones, y concluir su tratamiento en el próximo enero de 2020.

HAY QUE DERROTAR EL MIEDO

Además de la peluca, y las agendas para impartir pláticas sobre el caso de éxito, “Ayuda Rosa, A.C.” le ayudó a través de su programa que se llama “Inclusión Laboral” de donde ha podido obtener ingresos para su tratamiento desde hace tres años.

Éste es uno de los programas, pero dicha organización que hoy preside María Teresa Ramos Guerrero, a raíz de que en 2012 atravesó una difícil experiencia debido al padecimiento de cáncer de su madre, quien falleció después de 10 años de lucha.

“La salud no se la podemos dejar a nadie más, es nuestra responsabilidad y hay que tomarla en nuestras manos. Hay que derrotar el miedo, hacerlo a un lado, porque eso es lo que me puede salvar la vida. No es cualquier cosa, pero podemos salir adelante; hay que echar mano de lo que uno tiene. Nunca hay que perder este ánimo, esta enfermedad se enfrenta con actitud”, concluye Bertha.

Una luz en el camino

En su labor, la organización “Ayuda Rosa, A.C.” ubicada en la calle Maravillas 152 de la colonia Jardines del Valle, atiende alrededor de 180 personas en diversos programas como materiales estéticos, asistencia social, apoyo emocional a personas de Saltillo, Sabinas, Acuña, Múzquiz, San Pedro, Torreón, Candela, entre otros.

Ana Laura Beltrán, directora administrativa de la organización dice que el sedentarismo, la mala alimentación, la genética, factores como el estrés y los desórdenes hormonales son algunos de las causas que generan algún tipo de cáncer en general, y menciona que en el padecimiento de mama, Coahuila ha ocupado el segundo lugar a nivel nacional con mayor incidencia.

En ese sentido, agrega que aunque este tipo de padecimiento es de cobertura médica en las instancias públicas, las deficiencias se notan en los traslados que realizan desde otras partes para llegar hasta Saltillo.

La directora administrativa de la organización, dice que una de las recomendaciones iniciales que se hacen, es que las personas que padecen tengan apoyo emocional tanto para ellas, como para su círculo cercano, aunque a veces no lo quieren; sin embargo, al igual que Bertha, Ana Laura dice que una persona que es decaída tiende a ser más afectada en su tratamiento, que ya de por sí es difícil.

Entérese

› Coahuila es líder a nivel nacional en muertes por cáncer de mama, a nivel nacional.

› En México es la principal causa de muerte.

› 5 mil mujeres mueren al año por el cáncer de mama en el país.

› 74 mil 522 pesos gasta el IMSS al año por cada paciente.

› 300 mil pesos llega a costar una cirugía reconstructiva de seno.

› 65 muertes en Coahuila por cáncer de mama se registraron en 2018.

› 206 casos nuevos fueron detectados ese año.