El autor mexicano charló con nosotros sobre el peso de las influencias literarias y lo importantes que son para que un autor pueda ser único

En su visita a la Feria Internacional del Libro en Arteaga 2017, Juan Villoro compartirá cómo hizo para ser quien es hoy: un autor agradecido con el camino que ha recorrido y consciente de que la originalidad está lejos de ser lo que muchos creen. 

Esto durante su conferencia de hoy, “La aventura de narrar y escribir”, que se realizará en el Foro Artístico del Recinto Cultural Universitario de la UAdeC. 

“Va a ser un itinerario personal sobre las pasiones que han movido mi trayectoria, que son la lectura, la escritura y la manera de relacionarme con estos dos hechos fundamentales; creo que todo escritor es antes que nada un lector y podemos entender a un escritor por la manera en la que lee”, explicó Villoro para VANGUARDIA.

Villoro defiende que un escritor no puede ser sin la lectura, ya que uno de los primeros pasos que damos cuando nos atrevemos a enfrentar la hoja en blanco, es precisamente emular a nuestros literatos favoritos. 

 “Es algo tan significativo como ensayar para una bailarina, entrenar para un atleta o preparar un personaje para un autor, hay un trabajo tras bambalinas que no siempre se ve en las actividades y ese (la lectura) es para nosotros los escritores”, dijo el autor de “El Libro Salvaje”.

Tan importante es para él, que cuando se apasiona por un novelista, un poeta o un dramaturgo, le es primordial saber quiénes le permitieron erigirse.

Se sabe que en Villoro la influencia más grande es la de Julio Cortázar, pero también abraza a Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Felisberto Hernández y Juan Carlos Onetti, pero en la esfera literaria existe cierto escozor al tratar de reconocer el influjo de otros.

“El autor trata muchas veces de mostrarse original, que parezca que es el primero en llegar a la meta, pero este es un afán más deportivo que artístico, por eso me gusta mucho el título de una novela de David Toscana y también de un libro de ensayo de Ricardo Piglia que se llama ‘El último lector’: el verdadero mérito de un escritor es el que llega al último pero remata la tradición, el que sabe darle la vuelta a todo un género”, dijo. 

Ejemplifica con el caso de Miguel de Cervantes Saavedra, quien después de leer las novelas de caballería, en lugar de escribir una novela de caballería normal escribió la historia de un hombre que se vuelve loco leyendo este género y que se cree un caballero andante que lucha contra gigantes.

“Cervantes es el último lector de esa tradición. Es decir, no podemos renunciar a ella, sería absurdo que un escritor se postulara como el primero en escribir un texto; la verdadera creatividad depende de aprovechar de otra manera lo ya hecho”, señaló.

Aún así no niega que la vanidad, la inseguridad también son motivos y ciertos escritores prefieren decir que no tienen influencias e incluso que no leen a nadie más, pero para él, no hay problema en aprovechar lo que sus colegas han hecho para tratar de hacer algo distinto. 

“Creo que es peligroso pensar en una originalidad a ultranza, por lo general, los escritores que tratan de ser hipermodernos acaban envejeciendo muy pronto, se fechan porque al tratar de demostrar una modernidad deslumbrante son paradójicamente esclavos de su tiempo, se quieren desmarcar tanto de la época que la acaban reafirmando”, dijo el también periodista.

Así, Villoro no cree mucho en los autores que se aprecian tanto a sí mismos, lo que no significa que no sean buenos, sino que para él, el instinto de mejorar es algo que jamás se debe perder, sobre todo en la literatura.

“Todos necesitamos cierta autoestima, de lo contrario viviríamos en depresión o seríamos francamente masoquistas. Me parece peligroso que un artista en cualquier rubro esté muy satisfecho con lo que hace, porque significa que pierde toda la noción de búsqueda, que y llegó a la meta y que lo que tenía que hacer ya se realizó”, aseguró Villoro. 

¿Es un rockstar de la literatura?

Villoro es hoy uno de los autores con mayor reconocimiento nacionalmente, lo que él asegura se debe a que tuvo mucho tiempo para asimilar poco a poco. 

“Ha sido muy importante el camino bastante largo que he recorrido, hay etapas y una de ellas en bastante soledad, pues comencé escribiendo cuentos, que no era un género muy popular pero que se ha cultivado extraordinariamente en América Latina” dijo Villoro. 

Recordó cómo a pesar de que en México se reparten muchos premios literarios, en sus primero 20 años no recibió ninguno hasta el 2000, aunque durante ese periodo hubo críticos que le daban valor a lo que él hacía. 

Y aunque su obra no fue ignorada no era lo que hoy, por lo que considera esas dos décadas como el periódo más importante, pues le enseñaron que el sentido de la escritura no es más que la escritura misma.

“Estoy muy contento de que en los últimos años esto sí haya sucedido pero creo que es muy importante que yo no olvide nunca que he escrito en otras circunstancias”, señaló. 

El libro que está leyendo: 

“Las cenizas y las cosas de Naief Yehya”

Sabías que Villoro: 
> Fue becario del INBA en el área de narrativa y del Sistema Nacional de Creadores además de ser agregado cultural en Berlin.

¡No te los pierdas!
‘La aventura de narrar y escribir’ 
> Foro Artístico de la UAdeC Arteaga
> 2 de mayo 
> 19:00 horas
 
‘Juan Rulfo: la permanente novedad de los fantasmas’ 
> Salón Alejo Carpentier de la UAdeC Arteaga
> 3 de mayo
> 10:00 horas