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“¡Empezó a bailar, fue muy loable porque me llamó la atención que le gustó lo mío, todo su séquito se puso a bailar primero con la ‘Cumbia Sampoesana’, su preferida", narró el cantante regio al semanario Proceso

El cantante y compositor de cumbia Celso Piña falleció este miércoles víctima de un infarto y múltiples anécdotas salen a la luz, entre ellas el día en que el Nobel Gabriel García Márzquez bailó al ritmo del famoso regio.

Cuenta el semanario Proceso que corría el año 2003 cuando Celso y Gabo se toparon por primera vez en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco).

García Márquez había acudido a dar una charla al Tec de Monterrey, pero a los organizadores les pareció mejor recibir al Nobel en el museo, con la música de Celso y su grupo Ronda Bogotá.

Y en ese entoces, Celso Piña narra a Proceso: “¡Empezó a bailar, fue muy loable porque me llamó la atención que le gustó lo mío, todo su séquito se puso a bailar primero con la ‘Cumbia Sampoesana’, su preferida, es la madre de todas las cumbias, con ‘Macondo’, y también ‘La crónica de una muerte anunciada’, todos ritmos de Colombia!”

Posteriormente se daría otro encuentro entre el cantante y el escrior, solo que ahora presentados por Nina Zambrano, hermana del presidente de Cemex, Lorenzo Zambrano, quien en ese entonces era la directora del Marco: “Me lo presentó Nina Zambrano, la directora del Marco y le di un abrazo, me dijo que me felicitaba y que siguiera adelante. Me acerqué, me firmó y me dio el libro, nos abrazamos, me dijo que estaba muy bien hecha mi música, que siguiera adelante".

“Yo estaba sude y sude luego de ‘Hasta siempre comandante’; acabamos el show de una hora con cuatro o cinco canciones más y ‘Los gavilanes’, todos ritmos colombianos.”

Celso Piña describe lo bien que la pasó el Gabo en Monterrey en esa ocasión: "Me pareció una persona… qué te diré… tranquilo, que le gusta todo… comió, bailó, disfrutó de la música… baila muy bien porque los colombianos saben bailar la cumbia y no es como allá en Monterrey, donde tenemos otro estilo".

“Él, con su cadencia, se veía muy contento el señor. Me dedicó el libro Cien años de soledad sin hacerme esperar ni nada, me pareció una persona muy sencilla. Yo le respondí: ‘¡Mil gracias maestro, aquí estamos para servirle!’ Entre el mar de gente estaba cabrón hablar más.”

La tercera vez que se reunieron fue, igualmente, en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, solo que esa vez no pudieron platicar, narró Piña a Proceso.

Y es que no es de extrañar el gusto por el baile del Gabo, ya que nació en la Costa Caribe de Colombia, región donde nació la cumbia colombiana.

En 2014 Celso llevó por primera vez su música a España con un disco que incluía temas dedicados a García Márquez, a quien además ofrendó la presentación de esta producción, el 17 de mayo de ese año, en la Plaza Condesa de la CDMX.

En ese entonces, Celso Piña escribiría en su cuenta de twitter: “Gracias mi Gabo por hacerme el favor de compartir ese hermoso pueblo que creaste, y por dejarme cantar un pedacito de tus cien años.”

Celso Piña inició su gusto por la música cuando recibió de su padre en 1980 su primera acordeón, en la cual practicaba durante horas en su colonia, la Independencia, de Monterrey, siendo un autodidacta en el manejo de ese instrumento. Una de sus canciones está dedicada a ese populoso sector del cerro Loma Larga en la capital regia.

Posteriormente el compositor cambiaría de género a la música tropical, para luego volver de lleno a la cumbia mexicana y formar su propia agrupación: Celso Piña y su Ronda Bogotá, y de ahí despegaría con sus éxitos, hasta el día de hoy.