Fabricantes y distribuidores de bolsas de plástico protestaron durante más de cuatro horas frente a la Secretaría del Medio Ambiente capitalina. Foto Roberto García Ortiz
Empresarios piden opciones para afrontar la prohibición, al precisar que se encuentra en vilo la producción de 400 millones de toneladas de bolsas de polietileno al año, y con ello un millón de empleos y la generación de 30 mil millones de dólares a nivel nacional

Ciudad de México. Sin una norma técnica, las reformas a la Ley de Residuos Sólidos que prohíben la venta y distribución de bolsas de plástico de un solo uso en la Ciudad de México –en vigor desde el primero de enero–, navegan entre la incertidumbre de los industriales del plástico, el temor a las multas de los comerciantes establecidos y la ilegalidad de quienes han comenzado a expender supuestos empaques compostables sin serlo, para darle la vuelta a la nueva disposición oficial.

A decir de las autoridades de la Secretaría del Medio Ambiente, 85 por ciento de los habitantes de la ciudad ha aceptado la medida regulatoria con la que se busca reducir en 3 mil las más de 12 mil toneladas de basura que se llevan a los rellenos sanitarios.

Al tiempo que los consumidores han comenzado a decir adiós a las bolsas desechables, los empresarios piden opciones para afrontar la prohibición, al precisar que se encuentra en vilo la producción de 400 millones de toneladas de bolsas de polietileno al año, y con ello un millón de empleos y la generación de 30 mil millones de dólares a nivel nacional, al ser la capital del país uno de los principales mercados de estos productos.

El director general de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (Anipac), Raúl Mendoza Tapia, expresó que están de acuerdo en trabajar por el medio ambiente, pero a su juicio, las cosas se hicieron al revés, sin considerar el impacto económico de esta medida, pues se aprobaron las reformas, después se publicó el reglamento, pero no se ha elaborado la norma técnica donde se definen las características de las bolsas compostables, que son las únicas que se podrán utilizar.

Primero debió existir la norma y entrar a un periodo de transición para que la industria adquiera la maquinaria, tener la inversion para migrar a nuevas tecnologías y contar con la materia prima, porque no hay en México, hay que importarla de Asia a costos muy elevados, refirió.

Dijo que aquí se copió lo que se hizo el año pasado en la Unión Europea, pero allá el proceso se inició hace 10 años; nosotros pedimos sólo uno, con la idea de ir hacia una economía circular e impulsar el reciclaje, pero hubo oídos sordos. Apenas la semana pasada, el gobierno capitalino lanzó la convocatoria para la instalación de plantas de tratamiento de residuos sólidos.

El directivo aseguró que la producción de bolsas compostables es siete veces más cara porque no hay materia prima, no hay composta ni un órgano certificador que garantice que lo sea, por lo que se puede prestar a estafa.

Foto: Especial

Por material compostable

De acuerdo con el decreto de la nueva Ley de Residuos Sólidos, las bolsas compostables podrán seguir en el mercado siempre y cuando cumplan con las especificaciones de compostabilidad establecidas por medio de las normas ambientales y cuenten con un plan de manejo que garantice su adecuada gestión.

Sin embargo, en el corredor de Fray Servando Teresa de Mier y la calle Roldán los empresarios no sólo se han amparado ante la nueva disposición oficial, sino que en sus negocios se ofrecen, de la noche a la mañana, bolsas de plástico con las leyendas biodegrables, compostables y oxibiodegradables que, presumen, fueron elaboradas con bagazo de caña, fécula de maíz o bambú, que incluso cuentan con certificación internacional.

Otros comerciantes están a la expectiva y esperan llegar a un acuerdo con las autoridades del Medio Ambiente antes del 20 de enero, cuando iniciarán los operativos en establecimientos mercantiles, que de no acatar la disposición oficial serán sancionados con multas hasta de 170 mil pesos.

Samuel Mendoza, dedicado a la compraventa de bolsas de polietilieno, detalló que en la zona de La Merced hay 32 negocios de este giro que generan alrededor de 5 mil empleos directos e indirectos que están en riesgo. Si no llegamos a un acuerdo o cerramos o nos amparamos, pero el amparo sale en 80 mil pesos. ¿De dónde sacamos si tenemos las bodegas llenas, porque bajaron las ventas hasta 80 por ciento? Si vendíamos 200 mil pesos, ahorita no llegamos ni a 10 mil, y eso no alcanza ni para salarios.

La misma crisis atraviesan los productores. El empresario Jacobo Gindi, propietario de la fábrica JB-Plastic, que cuenta con 30 empleados, detalló que mensualmente producen 60 toneladas de bolsas, pero estamos a mitad de mes y no hemos llegado ni a 10 toneladas.

El fabricante consideró que tampoco es viable producir las bolsas compostables. Hemos hecho planes y si una bolsa te cuesta 30 centavos, se elevaría a 25 pesos; es muy costoso, nadie las va a pagar, ni las tiendas finas, pero tampoco hay material, tienes que importar y si haces ahora el pedido te llega, por muy rápido, en seis meses.

Ambos, productores y distribuidores, piden fortalecer el reciclaje en lugar de prohibir. Yesenia García, quien desde hace 10 años opera una pequeña fábrica que da empleo a 12 familias en Iztapalapa, aseguró que ciento por ciento de su material es reciclado. Producimos 16 toneladas a la semana; tenemos proveedores que recolectan las bolsas de los centros comerciales y nosotros con máquinas hacemos todo el proceso y se vuelve a refabricar. Es un círculo.

Indicó que no se trata de empresas clandestinas, sino que pagan impuestos y todo lo que hacen es legal. No nos pueden perseguir como delicuentes y sancionar por trabajar lícitamente, con multas más altas que las que ponen a quienes cometen delitos. No pueden criminalizar nuestra actividad, expresó.

Hay abuso en su uso

Lilián Guigue Pérez, directora general de Evaluación de Impacto y Regulación ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente, explicó que no se está en contra del plástico, sino que el propósito es regular y prohibir el que se utiliza una vez, pues ha habido un abuso en su uso, que ha traído uno de los costos más grandes al planeta, al perder biodiversidad.

Comentó que la aceptación de la población a esta medida ha superado las espectativas y confió que al final todos estén convencidos, incluida la industria del plástico, para transitar hacia una economía sustentable, pues la innovación tecnológica avanza a pasos agigantados.

La Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) precisó que se hizo un sondeo entre 300 empresas en la Ciudad de México que fabrican y distribuyen bolsas de plástico, de las cuales 90 por ciento está pensando en cerrar, mientras el resto buscará cambiar de giro.