Emilio Lozoya, exdirector de Pemex / Foto: Especial
El exdirector de Pemex se hizo accionista mayoritario de la entidad mercantil en Londres casi a la par de que Odebrecht y Altos Hornos de México hicieron transferencias millonarias a la cuenta bancaria de una empresa 'fachada'

El hallazgo de una nueva empresa con sede en un lujoso edificio en Londres pone en duda la declaración patrimonial de Emilio Lozoya Austin.

Cuando tomó posesión de su cargo al frente de Petróleos Mexicanos, en diciembre de 2012, declaró ser cofundador de JF Holding SA, una empresa afincada en Luxemburgo, y poseer títulos en tres organizaciones privadas, de las que no aportó nombres.

En registros públicos consta que, además de la compañía de Luxemburgo, Lozoya ha participado en tres empresas más en Alemania, mientras que la Fiscalía General de la República (FGR) le atribuye otra en las Islas Vírgenes Británicas, que supuestamente fue utilizada para la triangulación de sobornos.

Una investigación periodística localizó una nueva empresa en Londres, Inglaterra, que no se conocía, y en la que Lozoya se hizo accionista mayoritario en plena campaña presidencial de 2012, en la que era coordinador de vinculación internacional del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.

En su declaración patrimonial, Lozoya aseguró que en diciembre de 2012 poseía 4,151 títulos en tres organizaciones privadas, pero tan sólo en la compañía de Londres era poseedor en esos días de 84 mil 825 acciones, según revela una investigación realizada por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) en colaboración con Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), un consorcio internacional de periodistas.

La investigación identificó que la compañía en Londres tenía como domicilio el primer piso del Royal Exchange, el edificio de la antigua bolsa de comercio británica, construido en 1565, y que hoy es uno de los centros comerciales más lujosos del Reino Unido, con joyerías y tiendas exclusivas, como Mont Blanc, Omega, Tiffany, Gucci, Hermés y Bulgari.

Junto a esos establecimientos de lujo se ubicaba la empresa de divisas “Royal Exchange (TEG Capital) Limited”, en la que Lozoya era accionista mayoritario, asociado con empresarios ingleses.

La mencionada empresa se fundó el 8 de agosto de 2011, pero fue hasta el 6 de junio de 2012 cuando Lozoya se incorporó como accionista, de acuerdo con los documentos obtenidos por MCCI y OCCRP.

Aquel día, los socios de la compañía acordaron ampliar a 100 mil el número de acciones clase A, de las cuales Lozoya adquirió el 84% con valor de sólo 100 libras esterlinas (unos 2,100 pesos de entonces), con lo que se convirtió en el dueño mayoritario.

Los otros socios eran una firma británica de nombre “Infelber (Exports) Limited”, que aportó a la sociedad un préstamo de 50 mil libras, y el empresario Antony Quaife, quien en su ficha personal aseguraba tener la experiencia de haber creado mesas de negociación y líneas de productos para algunas de las casas de bolsa más grandes del mundo.

En la asamblea en que se incorporó a Lozoya, se asentó en actas que el objetivo de la compañía era obtener ganancias por 6 millones de libras (unos 126 millones de pesos al tipo de cambio de entonces) entre junio de 2012 y mayo de 2014.

La incorporación de Lozoya como accionista de la compañía británica fue casi a la par de que Odebrecht y Altos Hornos de México (AHMSA) hicieron transferencias millonarias a la cuenta bancaria de una empresa ‘fachada’ ubicada en las Islas Vírgenes Británicas, de nombre Latin America Asia Capital Holding, que tenía como beneficiaria a su hermana.

Según la acusación de la FGR esa cuenta era utilizada para ocultar el pago de sobornos de Odebrecht y de Altos Hornos de México.

Lozoya se convirtió en accionista de Royal Exchange (TEG Capital) Limited el 6 de junio de 2012, y entre los días 8 y 12 del mismo mes Odebrecht y AHMSA transfirieron 1.4 millones de dólares a la cuenta en Suiza, según la carpeta de investigación FED/SEIDF/CGI-CDMX/0000117/2017 de la FGR.

Corredor de divisas

La empresa británica de Lozoya se dedicaba al mercado de divisas para corporaciones y clientes de alto poder adquisitivo.

“Podemos procesar cualquier transacción, desde comprar propiedades en el extranjero hasta comprar un vehículo de lujo. Royal Exchange puede garantizar las mejores tarifas y un servicio premium sin importar el tamaño de la transacción”, ofrecía a sus clientes en su sitio en internet, el cual ya fue desactivado.

“Somos una corredora de divisas de alta gama situada en el corazón financiero de Londres. El edificio Royal Exchange, construido originalmente en 1565, es un símbolo reconocido internacionalmente de la posición de liderazgo de Londres en el comercio y las finanzas mundiales”, se podía leer en su sitio web.

En sus productos financieros, la compañía ofrecía cuentas corporativas, personales y manejo de tarjetas de crédito; a sus clientes les prometía las mejores cotizaciones mediante la constante recolección de tasas de cambio de 16 bancos del mercado británico.

“Con décadas de experiencia en el mercado y millones invertidos en la empresa y la tecnología, podemos acceder a algunas de las mejores tarifas del mercado y transmitirlas a nuestros clientes (…) podemos brindarle un servicio que se adapte a sus necesidades. Desde la compra de propiedades en el extranjero hasta el manejo de transacciones corporativas”.

La Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por sus siglas en inglés), responsable de regular a las empresas que ofrecen servicios financieros en el Reino Unido, confirmó que el domicilio registrado de la compañía de Lozoya era el local 2 del histórico edificio.

Aunque la FCA informó que su estatus actual es de una firma que ya no está registrada o autorizada, por lo que aconsejó no hacer negocios con la misma.

En documentos consultados en el registro mercantil del Reino Unido consta que la empresa fue disuelta el 7 de febrero de 2017, aunque no se consignaron las causas ni se incluyó el balance de liquidación.

En el historial de la empresa, inscrito ante el registro mercantil, no aparece alguna referencia de que Lozoya haya vendido o cedido sus acciones.

Otras empresas europeas en las que participaba Lozoya, que sí siguen vigentes, son tres establecidas en Munich: dos inmobiliarias de nombre Elmo Wolfsburg, pero con registro y domicilio distinto, y otra llamada All-Me Hamburg GmbH.

Uno de los domicilios corresponde a un edificio de departamentos ubicado a un costado del río Isar, que atraviesa Munich.