Si es federal, estatal o municipal la competencia específica, que las autoridades de los tres órdenes de gobierno se pongan de acuerdo y se coordinen para cumplir con sus obligaciones Y si alguna de ellas no cumple, que las otras lo señalen

La contaminación ambiental, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, mata anualmente a cientos de miles de personas alrededor del mundo. En particular, la contaminación atmosférica es responsable de casi 42 mil fallecimientos anuales en México, de acuerdo con la iniciativa BreatheLife.

No se trata pues, de una cuestión anecdótica, sino probablemente de la más grave amenaza que enfrentamos hoy día los seres humanos, por encima de la guerra, la violencia provocada por el crimen organizado, el terrorismo o las enfermedades crónico-degenerativas.

Justamente por ello, las autoridades responsables de garantizar el cumplimiento de las normas que regulan las actividades que provocan la contaminación ambiental tendrían que realizar un trabajo que nos deje claro que están actuando realmente para enfrentar el problema.

Los datos a la vista, por desgracia, parecen demostrar que se hace exactamente lo contrario.

El comentario viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, relativo al diagnóstico realizado por la Secretaría del Medio Ambiente, del Gobierno de Coahuila, respecto de la actividad de las empresas instaladas en el corredor industrial del bulevar Isidro López Zertuche, en la ciudad de Saltillo.

De acuerdo con los datos revelados por la titular de la dependencia, Eglantina Canales, al menos 10 de las 48 empresas instaladas en dicho sector son “altamente contaminantes” y algunas de ellas ni siquiera están informando correctamente sobre el tratamiento que dan a los residuos que generan y que demandan un tratamiento especial.

Por otro lado, de acuerdo con la funcionaria, debido al giro de algunas de estas empresas, es el Gobierno de la República el responsable de vigilar su actividad y, según parece, los funcionarios del ramo no están haciendo su trabajo de forma adecuada.

El problema es que a los habitantes de Saltillo no nos sirve absolutamente de nada que se nos ofrezca “una buena explicación” de por qué las empresas altamente contaminantes no siguen las reglas a las cuales se encuentran sujetas, sean estas federales o estatales.

Lo único que a los ciudadanos nos sirve es que se cumpla la normatividad y que la actividad contaminante disminuya porque de otra forma se incrementan los riesgos para la salud de todos.

Si es federal, estatal o municipal la competencia específica, que las autoridades de los tres órdenes de gobierno se pongan de acuerdo y se coordinen para cumplir con sus obligaciones. Y si alguna de ellas no cumple, que las otras lo señalen sin ambigüedades.

Lo que no se vale es que frente a un problema de esta magnitud, lo que se nos diga suene más a pretexto que a la asunción de responsabilidades. Porque lo que está en juego es la salud de todos.