Eternidad. Hasta tres meses esperan los derechohabientes para ser atendidos por un especialista. Foto: Especial
Demanda rebasa el servicio que se presta en los principales hospitales públicos de la ciudad

Aunque el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)  en su diagnóstico sobre el acceso al derecho a la salud señala que Coahuila se encuentra dentro de los estados en donde las personas esperan menos en las sala de urgencias (entre 10 y 15 minutos) en todo el país, la verdad es otra.

VANGUARDIA visitó algunos hospitales públicos a donde más derechohabientes acuden y pudo comprobar que el Coneval plasma una realidad diferente a lo que sucede en esos lugares.

En las diversas salas de urgencias encontramos casos en donde las personas llevan más de 10 horas de espera, donde por falta de camas los enfermos se encuentran sentados en sillas, en donde les es colocada la sonda del suero y les realizan otras curaciones.

Este es el caso de la Clínica Uno del IMSS, uno de los hospitales que muestra grandes deficiencias para tratar la gran cantidad de personas que llegan a sus instalaciones. 

Al preguntarle a los usuarios sobre este estudio, la mayoría dijo que ya tenía horas y que esos 15 minutos mencionados por Coneval son mentira.

“Qué van a ser 15 minutos; llevamos más de 6 horas. Acaban de pasar a mi mamá y la tiene sentada en una silla. Hay más de 20 personas sentadas en sillas porque no hay camas”, señalaron. Esta misma clínica carece de estacionamiento, por lo que la mayoría de los coches de quienes acuden se encuentran sobre la calle.

‘TENEMOS MUCHA GENTE’

Hay que señalar que también se detectaron los casos en donde las personas entraron rápidamente a terapia intensiva, pues así lo requería la situación. 

En la Clínica 2 del Seguro Social una pareja tenía más de 10 horas en espera, pues llegó a las 09:00 horas y se vieron en la necesidad de esperar más allá de las 18:00 y solo para recibir una trasfusión de sangre. La razón del médico que les atendió fue: “Es que así es. Tenemos mucha gente”.

En este caso, señalaron que son las enfermeras las que no se dan abasto por la gran cantidad de pacientes que hay en el área. Ésta es la realidad que se vive en la mayoría de las salas de urgencia de los hospitales públicos de la ciudad, y no la “verdad” publicada por Coneval.

Según el Coneval, los hospitales de Coahuila se ubican en donde los pacientes esperan menos tiempo para ser atendidos (entre 10 y 15 minutos). La verdad es que hay personas que esperan por más de 10:00 horas antes de que un médico los atienda. VANGUARDIA ha evidenciado la falta de camas y personal al publicar fotos de pacientes que son atendidos en los pasillos.

Tenemos desde las 09:00 de la mañana y nos van a atender después de las 18:00 horas”.
Pareja que acudió a la Clínica 2 para una transfusión de sangre.

Hay pacientes que esperan por más de 10 horas antes de ser trasladados a piso, ante la falta de camas. Hay pacientes que reciben suero o son atendidos en sillas colocadas en los pasillos.

‘Todo quieren arreglar con Paracetamol’

Después de recibir quejas de varios derechohabientes, una vez más por las presuntas atenciones recibidas en la Clínica 1 del IMSS, el reportero de VANGUARDIA preguntó a las personas en espera cuáles eran algunas de las deficiencias más marcadas de esta institución.

Entre las deficiencias que los usuarios mencionaron fue el caso de una mujer, pues su nieta esperó más de seis horas para ser atendida.

La menor es recién nacida y llegó con un dolor en el estómago. La familia, en días anteriores tuvo que acudir a una clínica particular para obtener un diagnóstico certero. 

La niña sufre de intolerancia a la lactosa, según el diagnóstico que la familia tuvo que pagar a pesar de las aportaciones de ley que le reducen al padre de la menor.

Días anteriores la menor esperó desde las 21:00 horas hasta las 02:00 horas del día siguiente para ser atendida y solo le han recetado Paracetamol. A la familia le parece injusto que esto suceda, ya que no es la primera vez que dicha clínica les ofrece un mal servicio.

¿Y EL ELEVADOR?

Hace unas semanas el elevador no funcionaba en la mencionada clínica, por lo que los pacientes tenían que  trasladarse a pie.

Lo peor, dice una derechohabiente, era cuando había un deceso, pues el cuerpo del occiso tenía que ser llevado a la parte de abajo en una camilla que era sacada a la calle y conducirse por la rampa para discapacitados.