Especial
El cristal es el más dañino, porque en dos meses desarrolla una dependencia grande y un deterioro físico en los jóvenes que inician en su consumo

La primera experiencia que tienen los jóvenes con sustancias tóxicas es entre los 12 y los 14 años de edad, por lo que las autoridades y los padres de familias deben tener cuidado de las condiciones en las que se desenvuelven sus hijos, y al detectar alguna irregularidad, atenderla de inmediato para evitar problemas posteriores, consideró Norma Alicia Pérez Reyes.

La directora del Centro de Integración Juvenil de Saltillo agregó que esto aumenta el riesgo, “porque estamos hablando que son adolescentes que están en pleno desarrollo físico y mental, esto es algo que los padres de familia deben estar observando con relación al consumo de algún estupefaciente, como el alcohol, tabaco, mariguana y ahora el denominado cristal”.

 

El cristal es el más dañino, dijo, porque en dos meses desarrolla una dependencia grande y un deterioro físico en los jóvenes que inician en su consumo. “Quienes lo identifican y buscan ayuda en el CIJ, son los padres de familia, porque sus hijos consumen cristal, quienes dejan de dormir, por las noches tienen alteraciones de sueño, no comen y bajan de peso, tienen daños muy visible en su dentadura y se vuelven violentos.

“Y cuando están en abstinencia, o sea que no consumen la droga, empiezan a convulsionar, torcer el rostro y brazos”, indicó. La directora del CIJ insistió que en el hogar es donde se debe empezar con la prevención y cuidado de los jóvenes para que no consuman las sustancias tóxicas, pero también sostener un diálogo permanente con el adolescente.

El consumo de la sustancia tóxica llamada cristal se incrementó entre los jóvenes coahuilenses, por lo que las autoridades, pero sobre todos los padres de familia, deben tener un mayor cuidado con los adolescentes para evitar que consuman la droga, ratificó.