Foto: Tomada de Internet
Al utilizar WhatsApp como su método de comunicación principal, los narcotraficantes evitan que agencias de inteligencia puedan realizar escuchas telefónicas autorizadas por un juez, el cual por años ha sido el método principal para espiar sus movimientos

En una era en la que la privacidad de las comunicaciones se ha vuelto vulnerable, las aplicaciones se han visto obligadas a reforzar sus niveles de seguridad, lo que ha sido especialmente aprovechado por los integrantes de los cárteles y del crimen organizado en México.

Es el caso de la popular herramienta de comunicación WhatsApp y otras aplicaciones similares como Telegram, las cuales, gracias a su elevado nivel de encriptación, se han convertido en la herramienta preferida por los criminales 

El periódico Milenio consultó a funcionarios del gabinete de seguridad en México quienes confirmaron que ese tipo de mensajes son prácticamente imposibles de penetrar, ya que utilizan información encriptada de un punto a otro, muy diferente a lo que ocurre con una llamada telefónica o un SMS, que pueden ser monitoreados por distintos tipos de equipos.

Detallaron que han detectado que los criminales prefieren hacer llamadas a través de la aplicación y no por medio de la telefonía celular convencional, pues de esta manera se sienten más seguros ante la posibilidad de que sus teléfonos estén intervenidos.

Al utilizar WhatsApp como su método de comunicación principal, los narcotraficantes evitan que agencias de inteligencia puedan realizar escuchas telefónicas autorizadas por un juez, el cual por años ha sido el método principal para espiar sus movimientos.

En octubre pasado, durante el fallido intento de captura a Ovidio Guzmán en Culiacán, el cártel de Sinaloa hizo uso intensivo de WhatsApp, al enviar mensajes ofreciendo 200 pesos a quien se sumara al operativo para liberarle. También mediante esta red alguien comunicó la orden de cese al fuego a los sicarios, tras negociar la liberación del capo.

Foto: Tomada de Internet

Esos mensajes, que fueron filtrados por otros usuarios, en teoría no pudieron ser interceptados por el gobierno mexicano en tiempo real, dando a la organización criminal la ventaja táctica.

“En tiempos pasados, cuando tuvimos un éxito considerable en la lucha contra cárteles similares, la herramienta indispensable era la inteligencia de las comunicaciones. Sigue siendo la herramienta indispensable hoy”, explicó Barr durante un discurso que ofreció el año pasado.

Para ilustrar la problemática, el fiscal utilizó como ejemplo a un cártel mexicano, aunque no precisó cuál, y advirtió que mediante mensajes de la aplicación, ésta organización ha coordinado asesinatos y envíos de droga.

“Descubrimos que el cártel había utilizado WhatsApp con el propósito específico de coordinar los asesinatos de oficiales de policía con sede en México”, abundó al respecto en la Conferencia Internacional de Ciberseguridad, llevada a cabo el 23 de julio.

De acuerdo con lo narrado por Barr, el cártel, del que sólo detalló que recientemente comenzó a triangular grandes cantidades de fentanilo desde Asia a México y luego a los Estados Unidos -posiblemente el de Sinaloa-, terminó ordenando el asesinato de varios policías mediante chat. "Si hubiéramos podido obtener acceso legal al chat de manera oportuna, podríamos haber salvado estas vidas", lamentó.

En ese sentido, Barr sostuvo que acceder a dicha información permitiría "localizar envíos de fentanilo y confiscarlos en la frontera (...) si nuestras agencias de aplicación de la ley no recuperan la capacidad de obtener acceso legal a las comunicaciones y plataformas encriptadas, las posibilidades de enjuiciar con éxito la guerra contra las drogas por medios tradicionales de aplicación de la ley son escasas", concluyó Barr al respecto.

El término utilizado por los expertos en informática para describir el fenómeno de esconder las comunicaciones al margen de la ley, es conocido como “going dark, que podría traducirse como “obscurecerse”. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) describe el fenómeno con el siguiente escenario: “las agencias de aplicación de la ley, a todos los niveles, tienen la autoridad legal para interceptar y acceder a comunicaciones e información de conformidad con las órdenes judiciales, pero a menudo carece de la capacidad técnica para llevar a cabo esas órdenes debido a un cambio fundamental en los servicios y tecnologías de comunicaciones”.

El que cualquier usuario de estas plataformas pueda "obscurecerse" ha desatado un intenso debate en EU y otras partes del mundo, desde donde las autoridades han exigido a los gigantes de la industria como Facebook que les otorguen una forma de leer los mensajes encriptados.

Con información de Milenio