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El senador Marcelo Crivella se convierte así en el primer obispo en gobernar esa ciudad, catapultando a los evangélicos en la política brasileña

Río de Janeiro.- El ex senador y obispo evangélico Marcelo Crivella asumió este domingo las riendas de Río de Janeiro, una ciudad post olímpica en bancarrota, igual que lo harán en todo Brasil más de 5 mil nuevos alcaldes, marcando un giro a la derecha en el gigante latinoamericano.

Tras unos fuegos artificiales de fin de año recortados por la crisis, la ciudad de la samba estrena este 2017 ahogada económicamente y pendiente de los planes de austeridad promovidos por el pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios, de 59 años, que prometió gobernar sin distinción de religiones y para un Rio menos violento.

"La orden es la siguiente: está prohibido gastar", afirmó el nuevo alcalde al asumir el cargo.

"El país está en crisis, el estado de Rio de Janeiro esta en crisis (...) Es hora de cautela, de juicioso examen del gasto público", añadió Crivella, en un discurso cargado de referencias a Dios.

Crivella afirmó que asume su posición "con fe y sin miedo", y ya en su primer día publicó decenas de decretos que determinan la creación, en los próximos meses, de planes para mejorar los servicios de salud, seguridad y educación.

"No seré el alcalde de las ilusiones", advirtió.