Fotos: Fabián Waintal
El célebre actor charló con nuestro corresponsal en Los Ángeles luego de ganar el Oscar en la categoría de Mejor Actor


LOS ÁNGELES.- La nueva película ‘Darkest Hour’ ni siquiera se había estrenado en Hollywood, cuando al verlo tan irreconocible como Winston Churchill, con la primeros avances de publicidad, le pregunté personalmente en Las Vegas a Gary Oldman si finalmente había llegado el momento de ganar un Oscar.

 Él tomó una pausa y con una sonrisa dijo “Mira: No lo rechazaría”. Casi un año después, con el Oscar en la mano, en el mismo Teatro Dolby donde fue reconocido oficialmente como Mejor Actor, lo volvimos a reencontrar.

-¿Me pregunto si tendrá memoria suficiente como para acordarse acordará de aquel momento en que le pregunté en Las Vegas, qué haría si le ofrecieran el Oscar y usted dijo que no lo rechazaría?-

“Sí, pero mira... no lo rechacé (Risas)”.

-¿Qué significa entonces ganar finalmente un Oscar?-

“Haberlo ganado por este rol es bastante especial. Se siente que tiene significado. No puedo decir lo que significaría ganar un Oscar en cualquier otro año, pero ganarlo por interpretar uno de los más grandes británicos, ganarlo por haber interpretado a Winston Churchill es doblemente especial. ¿Tiene sentido? La experiencia de haber filmado esta película es inolvidable, es uno de los momentos más resaltables de mi carrera”.

Fotos: Fabián Waintal


-¿Habiendo ganado un Oscar interpretando un político histórico como Winston Churchill qué opina de otro momento histórico que está viviendo Hollywood con tantas acusaciones de abuso sexual o la sentencia social de alguien como Harvey Weinstein que otros años tuvo tanto que ver con el Oscar?-

“Bueno, yo apenas vi cuando le bajaron el telón a Harvey Weinstein y no lo podía creer, solo porque afortunadamente él nunca estuvo en mi órbita. Nos habíamos conocido en 1992. Ya me había dado una mala impresión y yo mismo pensé que no quería trabajar con él. Nunca lo hice. Nunca filme una película de Weinstein. Pero cuando le bajaron el telón me pareció una verdadera evolución, como una rueda que empezaba a dar vueltas de las buenas. Es un cambio en el mundo evolucionario en que todavía estamos saliendo. Lo que hacemos, lo que decimos, como lo hacemos y cómo lo decimos y quienes lo decimos y quiénes la hacemos, es muy importante y si en el camino se expone algo importante, siempre es bueno”.

-¿Ayudó a ganar el Oscar el hecho de interpretar una persona real y reconocida como Winston Churchill en lugar de otro rol totalmente ficticio que hubiese tenido que imaginar desde cero?-

“Bueno, Obviamente el material sobre Churchill es voluminoso. Creo que hay 800 libros que fueron escritos sobre él. Y él sólo escribió 50. Yo todavía estoy leyéndolo. Imagino que mi curiosidad por él va a ser una aventura que me ocupará toda una vida. Pero en cierto momento, el lado intelectual también se termina y de alguna forma yo tuve que tomarlo y metabolizarlo para transformarlo en una persona que vive, camina y respira… en el cine al menos”.

Todos tenemos nuestro momento bajo el sol. Pero ninguna carrera tiene garantías... Sólo trato de disfrutar el momento bajo el sol y si lo cubre un eclipse, como siempre pasa, alguien más va a ocupar mi lugar el año próximo. Mientras tanto, lo disfruto.”
Gary Oldman, actor

-¿Esa fue la clave para ganar finalmente el Oscar?-

“La gran ayuda para mí fue la gran cantidad de filmaciones que hoy todavía hay sobre él. Y así fue como yo pude palpar la energía y el dinamismo que él tenía. Era extraordinario. Por eso te diría que en cierta forma empecé por fuera, tratando de conseguir el parecido físico para después caminar por el resto del guion. Pero también tuve suerte de tener a mi lado varios especialistas sobre Churchill que me dirigieron hasta cierto material importante que pude leer sobre él. Por suerte tuve mucho tiempo porque hay muchísimos libros que fueron una especie de guía para elegir lo mejor”.

-¿Es cierto que su esposa le regaló un amuleto de la suerte para ganar el Oscar?-

“Sí. Mi esposa me dio como un talismán de la suerte un libro sobre un discurso de Churchill, una pelea sobre los discursos”.

-¿El éxito esconde algún secreto particular o todo es cuestión de suerte en Hollywood?-
“Algunos actores jóvenes, aunque no son todos, la nueva generación quiere conseguirlo todo en forma instantánea y creen que con tomar cuatro semanas de clases de actuación ya lo saben todo y piensan que pueden tener éxito. Pero nada sustituye el trabajo. Realmente hay que ganarse la experiencia para aprovecharla en el trabajo”.

-¿Y ganar un Oscar también ayuda?-

“Todos tenemos nuestro momento bajo el sol. Pero ninguna carrera tiene garantías. Hay que seguir trabajando. Dios no lo quiera pero yo me puedo enfermar mañana o me puede pisar un auto. Disfruto el día de hoy pero no hay garantía de que pueda disfrutarlo mañana. Sólo trato de disfrutar el momento bajo el sol y si lo cubre un eclipse, como siempre pasa, alguien más va a ocupar mi lugar el año próximo. Mientras tanto, lo disfruto”.

-¿De verdad no cree que el Oscar pueda llegar a generar un cambio importante en su vida?-

“Uno siempre está a la merced de la industria o la clase de cine y la imaginación de la gente que me contrata. Yo no lo veo todo. Por supuesto hay directores con los que me encantaría trabajar, sin ánimos de mencionar ningún nombre particular. Pero siempre suena bien cuando me llama alguien que aprecio y me entero que quiere conocerme. Yo pude trabajar con directores extraordinarios a lo largo de tantos años, pero hoy por hoy no tengo ningún ofrecimiento. Ahora mismo Estoy subido en este avión del éxito que llegó hasta el 4 de marzo. Mañana voy hacer un desempleado. Hoy por hoy, este es mi trabajo”.

-¿Cómo fue que usted se decidió por la actuación como una verdadera fuente de trabajo?-

“Bueno, yo tenía 14 años y había visto la actuación de Malcolm McDowell en una película vieja que no había visto y ni siquiera la conocía. En Inglaterra las llamamos ‘The Raging Moon’. Y hubo algo remarcable sobre Malcolm, una vulnerabilidad maravillosa, que me cautivó con esos enormes ojos azules. Sentí como si las luces de la habitación se volvían más brillantes. Y sentí que yo quería hacer lo mismo como una forma de ganarme la vida. Hoy siento que tuve mucha, pero mucha, mucha suerte. Tuve mis puntos bajos y altos, con valles y montañas pero el viaje resultó realmente remarcable”.

Mi esposa me dio como un talismán de la suerte un libro sobre un discurso de Churchill, una pelea sobre los discursos.”

-¿Sintió algún tipo de presión al interpretar alguien como Winston Churchill?-

“Supongo que al interpretar una persona que vivió realmente, es alguien que también tiene familia. Por ahí pasa cierta responsabilidad. La buena noticia es que a la familia Churchill le gustó la película y en ocasiones Randolph Churchill incluso me llamó ‘tatarabuelo’. Por ese lado no tuve problemas”.

-¿Recuerda las primeras historias que escuchó sobre Churchill en la vida real?-

“Mi madre, que Dios la bendiga, tiene 98 años y todavía está muy viva con fuerzas y es la que me contaba historias así. Mi padre estaba en la Armada y el peleó en el Atlántico Norte en Okinawa, en el 48 o 47. Por eso hay cierta conexión. Estaba bajo el comando de un gran hombre. Mi madre me llevaba a la escuela, cuando yo tenía 4 años y en el camino se vería una fila de tres casas con toda una manzana que había sido bombardeada por los nazis. Para mis hijos eso es historia antigua. Para mí no, siempre fue algo familiar”.

-¿Cambió en algo su forma de pensar después de interpretar y estudiar tanto sobre Churchill?-

“Hay ciertas figuras históricas que son indispensables y verlo a Churchill como yo lo viví tan específicamente de cerca, en la historia británica es el más grande de todos, porque tiene mucho que ver con el orden de nuestro mundo en los últimos 17 años y eso sólo me parece muy interesante. Estoy orgulloso de la película porque muestra y también ilustra el poder que tienen las palabras y las acciones que pueden cambiar el mundo literalmente. Él también cometió errores. No puedo decir que Churchill haya sido el mejor.

Es algo que asumo. Pero tuvo coraje sin tener un ejército. No todos lo odiaban en su gabinete, pero tampoco tuvo a nadie de su lado, ni siquiera Estados Unidos en un momento. Y sin embargo se enfrentó a un dictador como Hitler. Demostró tener un coraje extraordinario. Y yo lo veo como alguien tan esencial como Washington y Lincoln. Con ellos los comparo yo. ¿Sabías que Churchill era más que nada un escritor? Escribió más palabras que Shakespeare y Dickens juntos. Mi curiosidad hacia él no se detiene con esta película ni un Oscar. Voy a seguir aprendiendo sobre este hombre por muchos años más”.

-¿Qué es lo que más le gustó de la película?-

“El hecho de ser actor y haber tenido la oportunidad de tener un rol así es como si me hubiesen ofrecido interpretar al Rey Lear. Yo vengo del teatro y amo las palabras con todo lo que pueden hacer, el sonido, la forma, cómo se sienten en la boca y todo lo que nos permite hacer arriba de un escenario. No es algo que siempre se pueda llegar a hacer en el cine. Y poder interpretarlo, tener la oportunidad de un rol semejante es algo extraordinario. Para mí fue un orgullo representar a Winston Churchill y recibir un premio por haberlo interpretado es todavía más extraordinario”.

La nueva generación quiere conseguirlo todo en forma instantánea y creen que con tomar cuatro semanas de clases de actuación ya lo saben todo y piensan que pueden tener éxito. Pero nada sustituye el trabajo. Realmente hay que ganarse la experiencia para aprovecharla en el trabajo.”


-¿Si Winston Churchill viviera hoy, qué consejo cree que le daría a los líderes del mundo?-

“¡Mi Dios! Probablemente... (Se toma bastante tiempo para pensarlo).

-¿Enjuiciaría a Trump para sacarle la presidencia?-

“A lo mejor. Seguramente le daría una buena charla. ¿No te parece?”.

-¿Qué piensa que diría entonces realmente?-

“La verdad, ninguno de los líderes actuales se fijan en la historia. Winston creía que uno ya había aprendido con el pasado para mirar hacia el futuro. Hay algo bastante interesante con una encuesta donde le preguntaron a unos jovencitos sobre Winston Churchill y no tenían 9 o 10 años, te hablo de estudiantes universitarios. Y muchos de ellos contestaron que había sido un soldado de la Primera Guerra Mundial o un perro de un comercial de TV en Gran Bretaña porque hay un comercial de TV sobre una compañía de seguros llamada Churchill, con un bulldog que habla. Eso te demuestra que ya no enseñamos más historia. No tienen la menor idea”.

Para mí fue un orgullo representar a Winston Churchill y recibir un premio por haberlo interpretado es todavía más extraordinario.”


Ya le debían 
el Oscar 

Como el Detective Gordon él había visto morir a Batman (o al menos lo creyó muerto). Como el agente de la DEA Norman Stansfield casi mata a a Natalie Portman en su primera película. 

Y ya había asesinado a Kennedy como Lee Harvey Oswald en ‘JFK’, antes de ser el villano favorito Sirius Black que muchos creyeron que quiso asesinar a Harry Potter. Pero hasta en un capítulo de ‘Friends’ le recordó a Joey que había perdido el Oscar, en vez de ganarlo. Era hora. El Oscar de Gary Oldman, parecía una de las tantas cuentas pendientes de Hollywood. 

 

Yo apenas vi cuando le bajaron el telón a Harvey Weinstein y no lo podía creer, solo porque afortunadamente él nunca estuvo en mi órbita. Nos habíamos conocido en 1992. Ya me había dado una mala impresión y yo mismo pensé que no quería trabajar con él. Nunca lo hice. Nunca filme una película de Weinstein. Pero cuando le bajaron el telón me pareció una verdadera evolución”.

Solo había sido nominado en el 2012, por ‘Tinker Taylor Solider Spy’. Sí, una vez sola (cuando perdió frente al francés Jean Dujardin por la ganadora como Mejor Película ‘The Artist’). Sin embargo, en Hollywood ya era reconocido como el mejor, cuando actores como Ryan Gosling, Brad Pitt y hasta Michael Fassbender habían declarado públicamente que sus carreras se inspiraron en él. 

Y ahora, hasta su esposa Giselle Schmidt reconoció el remarcable parecido con el nuevo rol con que ganó el Oscar cuando ella misma dijo: “Me voy a dormir con Winston Churchill pero me despierto con Gary Oldman. Pero es mucho mejor que si fuera al revés”.