La mayor parte de las familias destinó $10 mil para atender a sus enfermos; recuperación del empleo no se refleja en un alza en los ingresos. Foto: Tomada de Internet
La mayor parte de las familias destinó $10 mil para atender a sus enfermos; recuperación del empleo no se refleja en un alza en los ingresos

A marzo pasado, en 26% de los hogares del país al menos un integrante había presentado síntomas de la enfermedad covid-19.

De acuerdo con la actualización de la Encovid-19, de las personas con síntomas más graves, 15% requirió hospitalización.

El estudio es realizado por la Universidad Iberoamericana a través del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide), con apoyo de Unicef México, y destaca que la pandemia afectó severamente el bienestar de la población en empleo, ingresos, salud mental y alimentación, sobre todo entre los de menor nivel socioeconómico, haciendo más grandes las brechas sociales.

Destaca que el gasto de bolsillo para pagar medicamentos, atención médica, oxígeno u otros insumos para atender a los enfermos de coronavirus representó un desembolso importante para las familias mexicanas: sólo 5% de los hogares no realizó gasto alguno, 14% gastó menos de mil pesos, 45% gastó entre mil y diez mil pesos y 36% gastó más de 10 mil pesos.

Si se toma como proporción del ingreso anual total del hogar, 56% gastó menos al 10% de su ingreso anual; 27% gastó entre 10 y 50% y 17% reportó haber gastado más del 50% del ingreso total anual del hogar.

En lo que refiere a salud mental, 31% de la población presentó síntomas severos de ansiedad, siendo las mujeres y las personas de bajo nivel socioeconómico las más afectadas.

La Encovid-19 indica que la recuperación observada en el empleo ha sido insuficiente para contrarrestar la sostenida reducción en los ingresos de los hogares, en particular el aumento de la inseguridad alimentaria. Estima que el porcentaje de personas en situación de pobreza puede haber llegado en marzo de 2021 a 54%, 12 puntos porcentuales arriba de los niveles observados en 2018.

En marzo de 2021, 4.2 millones de personas se encontraban desocupadas (7.3% de la población económicamente activa), es decir, estaban desempleadas, las habían “descansado” sin goce de sueldo o no podían salir a buscar trabajo por la pandemia. La cifra muestra una recuperación respecto a mayo de 2020, cuando 8.9 millones de personas estaban en dicha situación (15.5% de la PEA).

“La población que pedía prestado ahora en marzo ha subido consistentemente, con pendiente positiva y paulatinamente, a 45%; veamos qué pasa, por ejemplo, con aquellos que venden o empeñan algo. Estamos viendo que comenzó en 14% y subió a 29%, entonces hay que tener cuidado porque los hogares están poniendo en riesgo su patrimonio a mediano plazo”, dijo en conferencia virtual Graciela Teruel, directora del Equide.

La recuperación se ha dado más en aquellos sectores que sufrieron los mayores aumentos en desocupación por la pandemia, sobre todo en el sector informal, donde las tasas de desocupación bajaron gradualmente desde un máximo de 18.7% en mayo de 2020, a 8.1% en marzo pasado.

Sin embargo, de acuerdo con el estudio, la recuperación en el ingreso de los hogares sigue rezagada respecto a la recuperación en el empleo, pues en marzo 2021, 64% de los hogares aún declaró tener menos ingresos que antes de la pandemia, pero los hogares de menor nivel socioeconómico reportaron una mayor pérdida de ingresos (70%) que aquellos de mayor nivel socioeconómico (53%). La recuperación también ha sido desigual, pues mientras sólo 4% de los hogares de bajo nivel socioeconómico reportaron un mayor ingreso que antes de la pandemia, en los hogares de nivel socioeconómico alto este porcentaje fue de 12 por ciento.

La Encovid-19 prendió alertar en cuanto a la seguridad alimentaria, ya que en marzo pasado se reportó una nueva disminución en los hogares que no reportaron preocupaciones o dificultades para acceder a alimentos, al bajar de 33% en diciembre de 2020 a 27% en marzo de 2021.

APOYOS OFICIALES

Ante la crisis económica derivada de la pandemia, el gobierno reforzó los programas sociales que existían antes de la emergencia sanitaria. Los principales programas sociales reportados en marzo de 2021 fueron las pensiones de Bienestar y las becas Benito Juárez. Además, algunos gobiernos locales y otras instituciones emprendieron acciones de ayuda a los hogares ante la crisis, siendo las despensas en especie el apoyo más reportado. En conjunto, cuatro de cada diez hogares recibieron algún programa o apoyo de gobierno.

A partir de los resultados de la Encovid-19, se sugiere que en mayo de 2020, el momento de mayor desempleo y reducción de ingresos durante la emergencia, aproximadamente 10.6 millones de personas pudieron haber entrado en pobreza, y 9.2 millones en pobreza extrema.