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El magnate del cine habría usado su "poder e influencia" para acercarse a sus víctimas y luego cometer "crímenes violentos contra ellas", según las acusaciones de los fiscales de Los Ángeles

Todo comenzó en octubre de 2017, cuando el activista, asesor político y reportero Ronan Farrow, hijo de Mia Farrow y Woody Allen, publicó un polémico reportaje en The New Yorker donde respaldado por testimonios de actrices y empleadas, acusaba formalmente al productor de cine Harvey Weinstein de acoso sexual y contacto físico no deseado. “Este es un caso en el que el periodismo intervino cuando otros sistemas fallaron”, explicó en una charla Jodi Kantor, la reportera de The New York Times que junto a su colega Megan Twhoey también sacó a la luz el escándalo.

El texto logró una gran repercusión gracias a las explícitas declaraciones de la intérprete y directora Asia Argento. Desde entonces, Ashley Judd, Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow y otras estrellas femeninas se han atrevido a contar lo que hasta el momento callaban, iniciando así el histórico Movimiento #MeToo que cimbró a Hollywood, lo que provocó que millones de mujeres de todo el mundo contaran sus experiencias al ser acosadas o abusadas, y buscaran justicia.

Tras dos años de recabar pruebas y testimonios, el productor de cine Harvey Weinstein llegó este lunes a la corte suprema de Nueva York para hacer frente a los cargos de abusos sexuales, a partir de las acusaciones de unas 80 mujeres que no dudaron en recibirlo entre protestas gracia a un pequeño grupo de activistas. Weinstein llegó a la corte muy temprano vestido con un traje y corbata oscuros, y caminó desde su coche al edificio del tribunal apoyándose en un andador, pues acaba de ser operado de una dolencia en la espalda.

 

UN TRIUNFO FEMINISTA

Antes de llegar al piso 15 de la corte, Weinstein tuvo que pasar por delante de una veintena de feministas de grupos como Time’s Up, Equality Now o #MeToo, que esperaban a las puertas del tribunal del sur de Manhattan desde temprano con pancartas de “Escucha a las supervivientes” o “Justicia para las supervivientes”.

Pese a las decenas de mujeres que criticaron su actitud hacia ellas, Weinstein está acusado por la Fiscalía de Nueva York de cinco delitos sexuales centrados en dos supuestos ataques a dos mujeres: uno en el que habría violado a una mujer no identificada en un hotel de Nueva York en 2013, y otro en el que supuestamente forzó a tener sexo oral a la ayudante de producción Mimi Haleyi en su apartamento en 2006.

De acuerdo con Alyson Cole, experta en Ciencia Política y Estudios de Mujer y Género de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, independientemente de los resultados, el juicio y la sentencia “seguirán teniendo un significado simbólico para quienes trabajan” en movimientos como #MeToo o Time’s Up, cuyas activistas esperan, de manera similar, una “hora de la verdad” y poco más.

EN BUSCA DE JUSTICIA

El productor de Hollywood deberá responder ante un jurado por cinco delitos de agresión sexual predatoria, acto sexual criminal en primer grado, violación en primer grado y violación en tercer grado. De ser encontrado culpable podría pasar el resto de sus días en una prisión del estado de Nueva York.

Se espera que además de las dos mujeres principales del caso, otras cuatro cuyas acusaciones no han dado lugar a cargos criminales ante la justicia -entre las que está la actriz Annabella Sciorra (“Los Soprano”)-, comparezcan como testigos durante el juicio, en el que la Fiscalía tratará de demostrar un patrón de comportamiento por parte de Weinstein. Por su parte, la defensa del productor aseguró en días previos que buscará desacreditar sus testimonios y minar su credibilidad.

Se tiene previsto que el juicio se alargue entre seis y ocho semanas hasta que haya veredicto, probablemente acudirán algunas de las más de 80 mujeres que han hecho acusaciones contra Weinstein para mostrar su apoyo a las denunciantes y testigos, entre ellas la actriz Rosanna Arquette, Rose McGowan y la ejecutiva Lucia Evans.

(Con información de EFE y AP)

Protestas. Grupos de activistas feministas como #MeToo y Time’s Up asistieron al juicio con el respaldo de actrices como Rose McGowan. AP

OTRAS SOBREVIVIENTES:

Una larga lista de víctimas ha salido a la luz para denunciar supuestos abusos o el acoso de Weinstein, como la ejecutiva de marketing Lucia Evans o las actrices Ashley Judd -una de las primeras en romper el silencio-, Natassia Malthe, Lysette Anthony, Lupita Nyong’o, Gwyneth Paltrow o incluso Angelina Jolie, que aseguró haber tenido “una mala experiencia con él”.

En muchos casos, el catalizador fue el conocido como movimiento #MeToo, que nació en 2006 de manos de una víctima de abusos sexuales, la activista Tarana Burke, y que se disparó en octubre 2017, después de que la actriz Alyssa Milano, que se hizo famosa por su participación en la serie “Charmed”, animara a las mujeres a utilizarlo para denunciar acoso, abusos y violaciones.

El alto perfil del caso y su complejidad han llevado a Weinstein a remodelar su equipo defensor en varias ocasiones, siempre argumentando su inocencia.