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A través de internet, Gabrielle, de 18 conoció a Jacob Boswell, 24 años mayor, y a Megan Muirhead. Después de meses hablando en línea, la chica decidió volar hasta donde vivían para conocerse. Ahora viven juntos los tres

Estados Unidos. Cuando tenía 18 años, Gabrielle Reese voló más de 800 kilómetros para perder la virginidad con un hombre 24 años mayor y su novia. Ahora, tres años después, forman un 'trío'.

Los hechos han pasado en Salt Lake City, en Utah (EU), Gabrielle conoció la pareja a través de una web de 'Sugar Daddy's', una plataforma que apareja chicas jóvenes con hombres mayores.

A través de esta plataforma, Gabrielle conoció a Jacob Boswell y a Megan Muirhead. Después de 3 meses hablando en línea, la chica decidió volar hasta donde vivía la pareja para conocerse.

Gabrielle asegura que no había tenido nunca ninguna relación ni contacto sexual previo con otros chicos de su edad, porque siempre se ha sentido atraída por hombres más grandes que ella.

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Se armó el trío

Gabrielle, que se declara bisexual, perdió la virginidad aquel primer fin de semana que conoció la pareja, "Estábamos todos interesados y abiertos a la idea", asegura.

"Perder mi virginidad con un chico y una chica me permitió experimentar todos los aspectos de mi sexualidad. Las chicas son suaves y delicadas, mientras que los hombres son más dominantes", sigue explicando.

Ahora, tres años después, ha acabado conviviendo con ellos. Asegura que están todos muy contentos, pero los celos son una gran amenaza en su relación.

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Su familia lo sabía

Gabrielle asegura que fue siempre muy sincera con sus padres, que tienen la edad de su pareja. De hecho, cuando era más pequeña ya les había dicho que se quería casar con un hombre mayor.

"No estaban demasiado contentos", asegura. "Pero yo fui muy, muy honesta". Y continúa: "Dije a mis padres que volaba de Idaho a Utah para una primera cita con una pareja con la que solo había hablado en línea, así que entiendo por qué estaban preocupados".

La primera noche juntos, según Gabrielle, todo fue mágico. "Sabía que quería hacerlo. No creo que hubiera tenido una experiencia mejor para mi primera vez; fue íntima y perfecta."

Al día siguiente, Megan le dijo a Gabrielle que la amaba y que quería que se mudara con ellos. Después de unos días hablando constantemente con ellos, y cada vez más deseosa de estar muy juntos, Gabrielle se fue a vivir con la pareja un mes después.

Gabrielle es consciente de que la gente ridiculiza su relación y la banalizan. "Se puede ver en sus caras", asegura. Y continúa "La gente acostumbra a sexualizarla y hacer muchas preguntas invasivas", explica.

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Celos

Según ella, los celos son una de las principales amenazas para su armonía. Asegura que han habido muchos, y que es una cosa que los tres trabajan cada día para combatir.

"Es difícil no tener estas sensaciones cuando los otros dos van en una cita y no se invita al tercero, pero aprendemos a aceptarlo y dejarlo fluir", explica.

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Formar a una familia

Gabrielle expresa su felicidad plena estando con Megan y Jacob. Asegura que tienen una vida sexual activa y sana. Además, a la joven le gustaría formar a una familia en un futuro, "Creo que a todos nos gustaría. No hay manera legal de que todos nos podamos casar, pero podríamos hacer alguna ceremonia", explica.

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Abiertos a lo que venga

Hace unos meses que Gabrielle se mudó sola a un piso próximo a la casa de la pareja. "Necesité un poco de independencia", dice.

Asegura que los tres son muy sólidos, y su familia ha llegado a aceptar su relación. Además, no descarta abrir su trío a otros miembros en el futuro. "No es el 100 por ciento una relación cerrada y, si alguien quiere hacerlo, nos sentaremos y lo discutiremos", explica.

De momento, sin embargo, disfrutan todos del momento en el que están sin preocuparse demasiado por lo que vendrá.