La justicia es ciega, pero en Coahuila no. Quienes gobiernan el Estado perdonan los errores de sus amigos y magnifican los de sus opositores. Estiran la presunción de inocencia  hasta el absurdo, o la ignoran por decreto según les convenga. Entierran las denuncias contra parientes y colaboradores, pero aceleran las que son interpuestas contra sus críticos. En Coahuila los ministerios públicos y los juzgados avanzan a pasos tortuosos, salvo cuando el acusado incomoda al régimen. Las instituciones no funcionan, salvo cuando se trata de afianzar el proyecto político transexenal del Gobernador. Lo que hoy observamos, dejó de ser excepcional hace mucho tiempo. Tronaron al Periódico Palabra, filial de Reforma en Saltillo. 

Fulminaron al primer Presidente del Instituto de Transparencia. Sometieron a los magistrados de la Corte y congelaron a los políticos priístas que no se plegaron al Moreirato. Ahora que se acerca la elección, resurgen con fuerza los más bajos instintos de la familia gobernante. Ahí tenemos el caso de Armando Guadiana, amenazado, y de Noé Garza, perseguido. El turno ha llegado ahora al Periódico VANGUARDIA, a sus reporteros y sus editores.

¡30 agentes uniformados y un número similar de funcionarios de la Secretaría de Gobierno para cumplir con una diligencia de tipo civil! Ya quisiéramos esos recursos investigando el destino de la deuda, y reclamando el retorno del dinero que se llevó Javier Villarreal. Ya los quisiéramos revisando quién compra la publicidad de las empresas que financian la vida en Europa de Humberto Moreira. Ya los quisiéramos explicando la fuga del penal en Piedras Negras, o la matanza en los cinco manantiales, o encontrando a tantos desaparecidos. La falta de proporción los pone en evidencia.  

Durante todo el Moreirato, el Periódico VANGUARDIA ha mantenido su compromiso con nuestra comunidad. Hizo preguntas cuando otros solo aplaudieron. Habló cuando otros callaron. Abrió sus páginas a la crítica, aún en contra de la línea que siempre intentó marcar el Palacio Rosa. El ataque contra VANGUARDIA no es parte de un litigio civil. El litigio civil es parte del ataque contra VANGUARDIA, y contra la endeble democracia coahuilense. 

Si el primer Moreira destrozó la salud financiera de Coahuila, el segundo parece decidido a despedazar nuestras libertades. 

Cuídese quien aspire a ejercer sus derechos civiles, a hacer política, o simplemente a decir la verdad en Coahuila. Tomen nota: Los contrapesos no existen en la jaula del gorila.