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Una mente ociosa deja de crecer –intelectual, moral y espiritualmente. Si usted deja de leer, su mente empieza a morir…

Existe un elemento extraño en la mente humana que la distingue del resto del cuerpo: mientras el organismo comienza a deteriorarse después de terminar su desarrollo, alrededor de los 35 años, la mente continúa ensanchando sus horizontes.

El cuerpo no sigue incrementando su vigor ni desarrollando su destreza ni su elegancia de manera continua. Cuando una persona llega a cierta edad (entre los 30 y los 40 años), aunque no lo haya notado, su cuerpo ya ha empezado a perder facultades.

Pero casi no existe límite para el crecimiento de la mente; sólo cuando las reacciones cerebrales se vuelven más lentas, a causa de una edad muy avanzada, la mente comienza a perder su destreza.

La otra gran verdad —y a la vez un peligro—es que la mente puede atrofiarse, como los músculos, si no se utiliza.

La atrofia es la multa que hay que pagar por no hacer ejercicios mentales, y es una multa terrible, porque puede ser mortal. De hecho, es la razón por la que muchas personas que antes fueron muy activas, comienzan a deteriorarse después de la jubilación.

El problema es que si nos acostumbramos a una mente ociosa, dejamos de crecer de manera intelectual, moral y espiritual —y cuando eso sucede, la mente empieza a morir.

En este sentido, leer no sólo contribuye a mejorar la salud mental y el bienestar, sino que es una forma de supervivencia.

El balance entre el escritor y el lector
Se lee para aumentar el grado de conocimiento y el grado de comprensión del entorno y del mundo en el que vivimos.

En cierta manera, esto significa que el escritor debe ser ‘superior’ al lector, en cuanto a que comprende mejor lo que trata de transmitir. O es en cierta medida superior porque tiene información de interés que el lector desconoce.

Pero el lector debe ser capaz de superar esa ‘superioridad’ a medida que lee y se aproxime lo más posible a la igualdad de comprensión que el escritor tiene del tema que trata de exponer.

En la medida que se logre esa empatía entre escritor y lector, habrá una mejor compresión en lo que el escritor desea comunicar y en lo que el lector busca entender.

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Dicho de otra manera, no  sólo podemos aprender de nuestros ‘superiores’, en realidad  podemos aprender de cualquiera, de hecho, como ya se dijo, el único requisito es que esa persona nos ‘supere’ en la comprensión del tema que busca comunicar, o trate de decirnos algo que a nosotros nos parece particularmente interesante.

Naturalmente, la lectura persigue otro gran objetivo, aparte del conocimiento y la comprensión: el entretenimiento, que es la lectura que plantea menos exigencias.

El valor de La empatía
En la lectura, la destreza del escritor y el interés del lector deben converger en un objetivo común: ‘escribir de manera comprensible’, y ‘entender lo que se puso por escrito’. Ambos excitan la actividad neural (porque invitan a razonar).

No todos los escritores son iguales. Algunos tienen gran habilidad para transmitir lo que desean de manera amena y fácilmente comprensible. Pero a final de cuentas, el entendimiento depende del lector.

Esta es la razón por la que el éxito derivado de la lectura tiene mucho que ver con la cultura de cada lector.

Lo ideal es que pueda leerse sin ninguna clase de ayuda, únicamente con el poder de la propia mente, con los conocimientos adquiridos en el pasado o, si acaso, con el apoyo ocasional de una tercera persona o un diccionario.

Dicen que una cama y un libro, es todo lo que se requiere para quedarse dormido. Pero utilizar un libro como sedante es un auténtico desperdicio. De hecho, los buenos libros son capaces de mantenernos despiertos; de lo contrario, no serían buenos.  

Razones para leer
La  lectura mejora el funcionamiento del cerebro, previene enfermedades neurodegenerativas y reduce el estrés. Esos y otros beneficios de la lectura son una buena razón por la cual deberíamos leer a diario.

Estimula la mente
 La lectura permite una constante asociación entre ‘ambientes’ y ‘significados’, lo cual contribuye a ejercitar la mente. El cerebro es como un músculo que necesita ejercitarse para estar fuerte y saludable. Otras actividades similares a la lectura, con las que también es posible desarrollar la mente incluyen jugar al ajedrez, armar rompecabezas y resolver crucigramas y acertijos.

Reduce el estrés
Le lectura nos sumerge en un mundo paralelo. Es como una pausa que nos ayuda a sobrellevar los problemas cotidianos. Y sobre todo neutraliza las situaciones estresantes.  La lectura le facilita al cerebro alcanzar la fase de sueño profundo.

Amplía el conocimiento
Todo lo que se lee queda en la conciencia y sale a la luz cuando se necesita. Por eso es bueno contar con información de toda índole, ya que así estará mejor equipado para hacerle frente a cualquier situación. Aunque no nos demos cuenta, muchas de las cosas que aprendemos las aplicamos a diario.

Incrementa el vocabulario
 La lectura es la forma más efectiva de conocer nuevas palabras y expresiones. Esto hará que el lector pueda mejorar la forma en la que se comunica, ya sea por medio de la palabra oral o escrita. La lectura mejora la ortografía y las técnicas de dicción y escritura.

Facilita el aprendizaje
El contacto frecuente con la lectura hace que el cerebro se acostumbre a una diferente forma de razonar: asociar los sentidos con lo que ocurre en el medio ambiente, lo cual es de gran ayuda para el aprendizaje

Cuando se lee es común vincular la lectura a las vivencias y experiencias del pasado. Eso obedece al poder asociativo de la mente, que ordena y facilita los datos obtenidos a través de la información.

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Aumenta la concentración
 Hoy en día existen muchos elementos de distracción, la mayoría de ellos artificiales, que obnubilan la mente. Cuando se lee, se anulan los distractores, lo que contribuye a una mejor relajación y comprensión, además, se ejercita la atención y la concentración, dos elementos difíciles de conseguir en la actualidad.

 Leer en silencio, sin pensar en los problemas de la vida cotidiana, permite acceder a un nivel de tranquilidad que es probable que no hayamos experimentado antes.
Induce el pensamiento analítico

Mejora la memoria fotográfica
 Además de ampliar el vocabulario, leer resuelve muchas dudas básicas sobre la ortografía y mejora la memoria fotográfica de la palabra escrita, de manera que a la hora de escribir nos será más sencillo utilizar las palabras adecuadas.

Es de fácil acceso
Algunos libros pueden ser excesivamente caros, pero siempre habrá una biblioteca pública a la que podamos accceder para conseguir un libro. Las bibliotecas tienen una cantidad inimaginable de información que le permite al lector resolver lo que busca. (Adaptado de ‘La importancia de Leer’).