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Tras un fin de semana catastrófico, los incendios forestales han destruido una superficie equivalente a la isla de Irlanda. Algunas especies están en peligro de extinción. Y muchos de los incendios forestales son demasiado grandes para poder ser controlados, por lo que solo la lluvia podría resolver la crisis

Una fotografía de la agencia EFE, registrada por el lente de David Mariuz, evidencia la tragedia en los bosques quemados de Australia.

Adelaida Simon Adamczyk, un rescatista de flora y fauna, sostiene en brazos a un koala después de haberlo salvado del fuego en una zona cercana a Cape Borda, en la isla Kangaroo (Australia).

Pero hay otras imágenes más demoledoras: al filo de una carretera, un koala aparece reducido a cenizas. Y un canguro difuminado entre la devastación.

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Tras un fin de semana catastrófico, los incendios forestales que asolan al país desde septiembre han destruido una superficie equivalente a la isla de Irlanda, según las autoridades.

Scott Morrison, primer ministro de Australia, cuyo gobierno ha sido criticado por la lenta respuesta ante la emergencia, anunció que otorgará 2.000 millones de dólares australianos (unos 1.400 millones de dólares) al fondo nacional de recuperación.

Los incendios forestales han matado a más de 1.000 millones de animales en todo el país, incluidos más de 800 millones de ejemplares en el estado de Nueva Gales del Sur, el más afectado por las llamas.

Así lo afirmó Chris Dickman, experto académico de la Universidad de Sídney, a Europa Press.

“Creo que no hay nada igual que se pueda comparar con la devastación que está habiendo en una zona tan amplia de forma tan rápida. Es un acontecimiento monstruoso en términos de geografía y de número de animales afectados”, dijo Dickman.

Y es verdad: muchos de los incendios forestales son demasiado grandes para poder ser controlados, por lo que solo la lluvia podría resolver la crisis.

Docenas de focos siguen fuera de control en el este de Australia, y se teme que dos grandes incendios en Nueva Gales del Sur y Victoria se junten para dar lugar a un megaincendio sin control.

El humo de los incendios forestales, incluso, se ha percibido en Chile y Argentina, a más de 12.000 kilómetros, según las autoridades de estos países sudamericanos.

Esta magnitud ha hecho que, por primera vez en la historia, el gobierno de Australia despliegue su equipo de ayuda médica para colaborar con las evacuaciones. En tiempos normales, este sirve en los países extranjeros afectados por catástrofes naturales.

Catástrofe en Australia

Desde septiembre, cerca de cinco millones de hectáreas (50.000 km2) han quedado reducidas a cenizas en este Estado, cuya capital es Sídney, según el jefe de bomberos de las zonas rurales, Shane Fitzsimmons.

Con estas son ya cerca de ocho millones el número de hectáreas destruidas en todo el país, una superficie equivalente a la de Irlanda.

Hasta ahora, 24 personas han muerto y dos están desaparecidas en Nueva Gales del Sur y más de 1.500 viviendas han sido destruidas.

El presidente del nuevo fondo de ayuda a las víctimas de los incendios forestales en el Estado de Victoria, Pat McNamara, estima que quizá lo peor esté por venir.

Con información de EFE y AFP