Foto: Vanguardia/Héctor García
En este encuentro con duración de una hora, la montañista reconoció que una de sus primeras limitantes fue su madre, pues se negaba a que entrenara alpinismo. Incluso el apoyo económico que recibía era destinado únicamente para su educación en la Ingeniería Civil en la Universidad Autónoma Metropolitana

Saltillo, Coahuila. Ayer se presentó en el Congreso LOUD 2015 Elsa Ávila, la primera mujer latinoamericana que logró escalar el monte Everest en 1999, y compartió frente a centenas de estudiantes su experiencia cuando subió a la montaña más grande del mundo. 

En este encuentro con duración de una hora, la montañista reconoció que una de sus primeras limitantes fue su madre, pues se negaba a que entrenara alpinismo. Incluso el apoyo económico que recibía era destinado únicamente para su educación en la Ingeniería Civil en la Universidad Autónoma Metropolitana. 

Elsa, había quien había practicado montañismo desde los 15 años, fue víctima de discriminación de género pues algunos entrenadores no creían en su potencial negándole la oportunidad de subir a las montañas por ser mujer: “Al principio me decían que no podía porque era mujer, luego pensé: ‘¿y por qué no?, si un hombre puede… yo también puedo hacerlo’”. 

Contó que a diferencia de la historia contada en el filme Everest, en realidad, cuando ella subió en 1989 no existían los guías que apoyaran en el camino a los montañistas. La primera vez que intentó subir a la cumbre más grande del mundo (8 mil 848 metros), transmitió a través de Radio red su experiencia donde contó que desde su altura podría ver la curvatura terrestre. 

“La primera vez que subí estuve a 98 metros de llegar a la cima, pero mi vida estaba de por medio. Tuve que enfrentarme a la decisión más grande de mi vida: seguir el camino o regresarme al campamento, porque sufrí de hipoxia (deficiencia de oxígeno en la sangre)”. 

Con esa experiencia, a su llegada a México, Elsa se enfrentó a los titulares de la prensa mexicana “Fracasaron”; aunque ella no está segura que haya sido así, porque estaba su vida de por medio y en esos casos no hay que temer en regresar al origen y volverlo a intentar.

En los siguientes 10 años Elsa logró subir otras cimas de máxima complejidad como la cordillera del Himalaya y a 16 años de haber llegado a la más alta del mundo, Elsa Ávila dice que su montaña es la vida misma.
Comparte experiencias. La alpinista intervino en el Congreso LOUD 2015.