El sentido de las palabras
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Libertad es un concepto que se enuncia demasiado. Para un hombre poderoso y un abogado oportunista y facineroso, libertad no es más que una palabreja. ¿Quién está detrás del priista que encarceló al director de VANGUARDIA?
Aristóteles definía al humano como “ser vivo que usa la palabra”. Somos personas porque podemos comunicarnos. Los animales también lo hacen, pero no tienen un lenguaje articulado con el que expresen cuestiones que obedezcan a una sintaxis; tienen sonidos útiles para lo que requieren. Los humanos creamos, a través de milenios y por medio de expresiones gráficas, lo que queremos decir. La escritura que conocemos y utilizamos no nació hace tanto, quizás ocho o diez mil años.
Ninivitas, fenicios y otros empezaron por crear números para llevar cuentas o para dominar: un rey debía saber lo que le adeudaban sus súbditos. Al inicio se expresaron con dibujitos. Una vaca nos legó la letra A, por sus cuernos y así. Crearon un vocabulario, un conjunto de signos, signos que representan sonidos. Eran leídos para que la voz no fuese el único vehículo de comunicación, porque las palabras vuelan, mientras que lo escrito permanece.
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En tiempos de la grandeza griega la gente leía en voz alta. Así lo hacían los hebreos al musitar la Biblia, y continúan haciéndolo al pronunciar palabras atribuidas a Dios. En el siglo 4, San Agustín todavía leía pronunciando cada palabra, hasta que, visitando en Milán a San Ambrosio, se fijó en que este leía en silencio. Descubrió algo que aplicó de inmediato.
Escuchamos a muchas personas por medio de la televisión, los celulares y otros aparatos. A veces leemos lo que dicen, aunque no se dirijan estrictamente a nosotros. Oímos tanto a Claudia Sheinbaum como a Donald Trump e incluso a no pocos políticos, artistas y delincuentes. Podemos dejar un texto de lado por ser aburrido; apagamos la tele ante personajes perversos y mentirosos; usamos nuestra libertad. Somos seres de palabras, según el griego, pero podemos escoger qué leer, qué escuchar o qué pensar de mensajes ajenos.
En lingüística se utilizan dos términos: significante y significado. Doy un ejemplo que acabamos de ver, escuchar y leer. En una reciente ceremonia de entrega de premios a actores en Estados Unidos, todos portaban un broche con dos palabras. Broche y palabras son significantes. Veamos su significado: decía “Be Good”, que significaría “sé bueno”, pero no, ese no es su verdadero sentido. La palabra “Good”, con mayúscula inicial, dice otra cosa. Y lo aclararon: usaron el verbo en imperativo: debes ser como Renée Good, la señora blanca, madre y poeta que fue asesinada porque no quiso detenerse en una calle por órdenes de seres que no tienen autoridad para dirigir el tráfico. El video tomado nos muestra que fue un asesinato vil por parte de agentes del ICE o Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. Tal agente había ganado premios como tirador. ¿Por qué no disparó a las llantas?
Y la declaración del vicepresidente J.D. Vance fue increíble: “El agente cumplió con su deber y tiene inmunidad absoluta”. Algo parecido o peor lo expresó la fiscal general Pamela Bondi, al acusar a Good de ser “terrorista doméstica”. Ellos dos y Trump han creado nuevos significados a las palabras.
Por su martirio, Good está promoviendo grandes manifestaciones en el mundo contra ese régimen. Falta decir que, a dos kilómetros del suceso, unos policías habían asesinado al negro George Floyd, cuya muerte suscitó movimientos en muchos países con la consigna “Black lives matter”: las vidas de los negros importan.
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¿Qué está sucediendo en México cuando intelectuales y políticos piden que el ejército americano nos invada? ¿Qué tienen en el cerebro los del PRI y PAN para siquiera mencionarlo? Y añado: López Obrador no hizo casi nada contra el crimen, contra el narcotráfico. Omar García Harfuch ha hecho en un año lo que el otro no hizo en seis. ¿Cómo es que no pueden ver lo que todos vemos?
Libertad es un concepto que se enuncia demasiado. Para un hombre poderoso y un abogado oportunista y facineroso, libertad no es más que una palabreja. ¿Quién está detrás del priista que encarceló al director de VANGUARDIA? Porque fue contra la ley. Estamos cerca del viejo dictador mexicano que dijo que la moral es un árbol que da moras. La mano del poder tiene que ver con el encarcelamiento sin juicio del director de VANGUARDIA.