Unidas. Wendy y su madre enfrentan la enfermedad con temple de acero.
Uno a uno se acumularon los males en el frágil cuerpo de esta adolescente

Vista de lejos parece una niña normal que vive su edad sin sobresaltos, feliz.

Pero Wendy Carolina esconde en su frágil cuerpo de 15 años muchas enfermedades, todas las enfermedades del mundo.

Wendy tiene trastorno de ansiedad, trastorno depresivo, trastorno disociativo, (desconexión entre pensamientos, recuerdos, entornos, acciones e identidad), convulsiones, lupus e hiperlaxitud genu recurvatum (distensión en los ligamentos de las articulaciones que ocasiona contorsiones involuntarias, inflamación, dolencia y desgaste); así lo reza de memoria Gloria Maldonado Cruz, la madre. 

Gloria dice que hace ya tiempo estos seis males se metieron, sin pedir permiso, en el cuerpo de Wendy.

Primero fue el trastorno depresivo, a los nueve años, después la ansiedad y a los 13 le vinieron las convulsiones, combinadas con la dificultad para respirar.

“Su abuelo falleció cuando ella tenía seis años y ella lo había visto siempre como un padre, probablemente ahí hayan empezado algunas dificultades”.

Los médicos le detectaron esquizofrenia, pero tras varias pruebas descartaron la enfermedad. 

Sueños. La jovencita aspira a ser una arquitecta.

Y LOS OLVIDOS LLEGARON

El 17 de febrero de 2018 Wendy perdió la memoria, su mamá piensa que por el estrés que Wendy padeció tras la muerte de la abuela de una vecina amiga suya.

“Ella estaba al pendiente de la amiga y ese día pierde la memoria”.

La pérdida de la memoria le ocasionó a Wendy problemas de aprendizaje y falta de control de esfínteres.

Durante ese tiempo, que aún no eran tiempos de pandemia, Wendy hubo de continuar sus clases de secundaria a distancia.

“Concluyó su primer grado a distancia, con dificultades porque sí era complicado estar yendo y viniendo y estar checando con los maestros las clases y lo que mi hija iba a hacer”. 

Pasó casi un año para que Wendy volviera a recordar quién era.

“Había episodios algo extraños, al siguiente día de que pierde la memoria se encontraba en el sillón cruzada de piernas, con la cabeza hacia adentro, toda encorvada. No reconocía a nadie…”.

Entonces Wendy era la más famosa de la secundaria por su don de hacer amigos y practicar el bien a cuantos se cruzaban en su camino. 

“Ella por ejemplo cuando no entendía un compañerito alguna materia trataba de apoyarlo…”. 

En 2019 a Wendy le confirmaron que además tenía Lupus, y más tarde  hiperlaxitud genu recurvatum.

“Ya desde chiquita le dolían mucho sus huesos, nomás me decían que era por el crecimiento…”.

¿Cómo fue el embarazo de

usted y cómo nació Wendy?

Me habían dicho los médicos que existía la posibilidad de que yo no pudiese llegara a tener familia, por la razón de que llegué a presentar, de pequeña, cuadros de convulsiones, epilepsia. Nunca pensé que pudiera llegar a estar embarazada. Hubo complicaciones en el parto porque traía Wendy el cordón umbilical enredado y fue otra de las deficiencias que ella tuvo: que no se oxigenó correctamente…   

Desde que desapareció el Seguro Popular y llegó la pandemia del coronavirus que Wendy no va a ver al doctor, y las medicinas que tenía para sus seis enfermedades hace ya meses que se le acabaron.

“Y he tenido mucha complicación para hacerle todos sus estudios porque son caros y no me ha sido posible realizar tanto lo de la radiografía para su hiperlaxitud, saber cómo anda de sus caderas, sus piernas”.

DIFÍCIL ACCESO A MEDICAMENTOS

Para tratar lo de su hiperlaxitud, Wendy necesita acudir a la Alberca Olímpica, pero la familia no puede estar yendo y viniendo por falta de dinero ni tiene con qué costear los aditamentos que requiere la terapia.

Alejandro Llamas, el procurador municipal, se había comprometido a apoyar con esto a Wendy, pero la pandemia lo echó todo a perder. 

“Se supone que ahí le iban a enseñar ciertos ejercicios para que ella pueda estar fortalecida”.

Además Wendy debe por fuerza tomar valproato semisódico, para sus convulsiones, e hidroxicloroquina, ésta última para lo de su lupus, pero como, según esto, lo están usando en el combate del coronavirus, se ha vuelto un medicamento de difícil acceso y cuesta caro.

“Logré conseguir algunos de los medicamentos que ella requiere en la iglesia del Santo Niño de la Salud  me hicieron una donación”, dijo.

En ocasiones Gloria consigue algunas de estas medicinas en Cáritas de Saltillo a bajo costo. “Sí se me complica porque ha habido ocasiones en que dura hasta dos meses sin medicamento”.

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LAS BATALLAS DE UNA MADRE

Gloria es madre sola y se sostiene vendiendo paletas por las calles y productos de belleza de casa en casa. “Es muy poquita la ganancia”, dice.

Antaño Gloria había conseguido trabajo en una fábrica, pero renunció, tiene que estar pendiente de Wendy y sus seis enfermedades.

Actualmente Wendy no estudia por falta de internet y señal para conectarse a las clases virtuales.

“Se batalla con la señal, ya cuando acordamos se pierde la señal, no se escucha bien.

“Trae ella un celular económico, por eso no puede descargar ninguna de las aplicaciones que ella requiere para lo de sus estudios”, platica Gloria. 

A Wendy le encantan las matemáticas, de grande quiere ser arquitecta y comunicadora social. Es su sueño: “Y lo quiero cumplir”, dice.