Producción. Las dos hermanas tienen un disco que está conformado por 19 boleros. / El Universal
Desde hace dos años, Laura y Alis forman el dueto Las Hermanas García, con el que están cumpliendo el sueño de ser cantantes

OMETEPEC, MÉX.- Cuando se tiene definido el punto al que se quiere llegar, el camino comienza a disfrutarse. Eso lo saben bien Laura Diana y Celia Alizet García Santiago, de 16 y 15 años, quienes se han propuesto traer del pasado una formula musical: los duetos de hermanas.

Desde hace dos años, Laura y Alis forman el dueto Las Hermanas García, con el que están cumpliendo el sueño de ser cantantes y, además, están revalorizando uno de los mayores aportes de su región, la Costa Chica de Guerrero: los boleros y la bohemia.

Pero ellas quieren ser profesionales. En la mira tienen la Escuela Superior de Música de Bellas Artes. Están dispuestas a dejar a sus padres, a sus amigos, la comida, el calor y la alegría de su pueblo —Ometepec— durante seis años para lograr esa meta.

Ese es su objetivo más claro. Todo lo que les ha sucedido en los últimos años ha sido consecuencia de su tenacidad: todas las oportunidades que se les han presentado las han aprovechado, y así están dispuestas a seguir.

“Nunca tenemos nada planeado. De hecho esto que nos pasó llegó de suerte, porque nunca hemos ambicionado algo muy lejano, siempre dejamos que las cosas lleguen por añadidura, que nos sorprenda la vida”, dice Alis.

Laura y Alis tienen futuro. Su carrera musical apenas comienza y los halagos, las buenas opiniones sobre su trabajo abundan. No es para menos, tienen voces extraordinarias y, sobre todo, una voluntad gigantesca para alcanzar lo que quieren.

“Nos han inculcado que las cosas no se hacen a medias, y nosotras estamos decididas a no dejarlo a medias”.

Su esfuerzo, su tenacidad, su voluntad y su talento se certifican en 19 boleros y chilenas que conforman su primer disco: Que sepan todos.

Este disco no sólo expone sus voces, sino el talento costeño. En él se recorre la música de dos grandes compositores de la región: Álvaro Carrillo (Oaxaca) e Indalecio Ramírez (Guerrero), quienes inmortalizaron sus nombres con boleros que trascendieron el tiempo.

El descubrimiento. “! Tengo oído, tengo oído!”, llegó gritando Laura a su casa una tarde de hace ocho años. Nadie la entendió, pero todos soltaron la carcajada.

Después de las risas, Laura terminó la frase. El profesor de música, Francisco Bracamontes Dávila, le dijo que tenía oído musical, cuando la niña de ocho años le tocó una canción que había “sacado” con su teclado.

Hasta ese momento, su papá, Mariano García, no había tomado en serio la idea de Laura por aprender a tocar guitarra, pero después de ese descubrimiento le compró una y la envió a tomar clases.

La inquietud de Laura por aprender surgió precisamente de ver y escuchar a don Mariano tocar la guitarra todos los días en casa. Don Mariano aprendió música de manera empírica y enfocó todo su aprendizaje en los boleros.

Mariano tenía un trío, que con los conocimientos de Laura lo convirtió en un dueto: Los Bohemios. Tocaban en fiestas familiares, en festivales o en cualquier oportunidad que tuvieran.