Foto: Marco Medina
Esta exhibición inaugurada en MARCO invita a explorar el amplio panorama de la vida, ideales y obra de una de las exponentes del surrealismo en México

Dueña de un mundo de fantasía en el que la realidad expresa sus más crudas realidades, Leonora Carrington es una de las más importantes exponentes del surrealismo en México con un cuerpo de obra que abarca no sólo la pintura, sino también la escultura, la literatura y cuyos ideales se hicieron presentes en cada aspecto de su vida.

La exposición “Cuentos Mágicos” que se inauguró el día de ayer en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) explora de manera comprensiva la vida y obra de la artista inglesa naturalizada mexicana desde sus inicios hasta sus últimas producciones.

Gracias al trabajo curatorial de Tere Arcq y Stefan Van Raay y a las contribuciones del Museo de Arte Moderno y colecciones particulares, la muestra —disponible del 12 de octubre del 2018 al 3 de febrero del 2019— representa también el regreso de las pinturas de la autora tras 24 años al recinto regiomontano y ahora llega con más elementos para conocer este imaginario.

“En la exposición de aquí del 94 era principalmente su pintura y algo de su escultura, pero Leonora incursionó en muchas otras cosas como la pintura mural, el dibujo, tapices, fue además escritora, tanto de cuento como de novela, escribió también para teatro y diseñó unas escenografías, unas máscaras. Tuvo un breve paso por el cine y se muestra en esta exposición  que está conformada por más de 200 obras que provienen de 65 colecciones de México, Europa y Estados Unidos”, comentó durante un recorrido de prensa la curadora Tere Arcq.

A través de 9 núcleos se explorarán a cabalidad tanto las capacidades creativas de la artista como la visión que tenía del mundo, una en la que destaca su interés por regresar a las prácticas matriarcales de antaño, muy en contacto con la naturaleza, de la cual se desprende la siempre presente fascinación por lo esotérico y la magia en sus piezas.

El recorrido comienza con una gigantesca fotografía de Carrington en su juventud recibiendo a la audiencia, seguida de sus primeras pinturas, producto de su admiración por Max Ernst y la relación que ambos sostuvieron.

En esta sala se pueden encontrar fotografías de la casa que compartió con el pintor surrealista en Francia en 1938, sobre la cual ambos creativos vertieron sus ideas y llenaron de esculturas y pinturas murales que a día de hoy se conservan.

Durante la ocupación nazi Ernst fue perseguido por las fuerzas invasoras y huyó del país con ayuda de Peggy Guggenheim, dejando a Leonora atrás, quien en medio de una crisis nerviosa fue ingresada a un hospital psiquiátrico, momento que la marcó de por vida.

FOTO: Marco Medina


Al salir huyó a Lisboa, donde contrajo nupcias con el embajador mexicano Renato Leduc, un matrimonio de conveniencia para poder salir de Europa y gracias al cual llegó a nuestro país, sitio del que se enamoró y que decidió convertir desde entonces en su hogar.

Su exilio en México, su interés por la espiritualidad, la religión y la magia, el respeto por los animales que siempre demostró y su perspectiva ecologista y su participación en el teatro y el cine —con la muestra de unas máscaras recientemente descubiertas que hizo para la puesta “Opus Siniestrus”—, su visión feminista y política en el México de los 60, su pasión por esta nación y su obra fotográfica son los otros apartados que se exploran en la muestra.

Cada uno de ellos representa un nuevo hito en la vida y obra de Carrington y son ejemplo de que, como ella misma lo dijo “el mundo que pinto no sé si lo invento, yo creo que más bien es ese mundo el que me inventó a mí”.

FOTO: Marco Medina
Diferentes materiales. La obra de Carrington abarca pintura, escultura y literatura. Foto: Marco Medina