El documental narra la historia de Óscar y Doris/ Cortesía
El director Carlos Hagerman le rinde un homenaje a los vínculos familiares y al éxito como una misión de servir a los demás para generar un cambio.

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El patio de mi casa
Fecha: 29 de agosto
Lugar: Cinemex Plaza Galerías Saltillo
Hora: 18:00 horas
Única función 

Llega un momento en el que te das cuenta de que el tiempo está transcurriendo y tus padres comienzan a dejar de ser todo eso que siempre conociste; imparable, la cuenta continúa y no hay nada que puedas hacer al respecto. En su documental ‘El Patio de mi casa’, Carlos Hagerman se da la oportunidad de conocer a sus viejos y enseñarle al mundo dos historias de éxito muy distantes a cualquiera que podamos imaginar. “No es una película sobre la muerte, sino sobre la vida, mis dos padres están vivos y son personas a las que admiro mucho y sobre todo a las decisiones que ellos tomaron cuando decidieron qué hacer con sus vidas”, explicó Hagerman vía telefónica para VANGUARDIA.

En 90 minutos, éste retrato amoroso y esperanzador sobre ellos no se trata de la convivencia de ésta familia, sino sobre Óscar Hagerman y Doris Ruiz Galindo.

Óscar es arquitecto y maestro en la Universidad Nacional Autónoma de México, mientras que Doris es psicóloga educativa y ambos decidieron en cierto momento de sus vidas dedicarse a hacer proyectos en comunidades indígenas rurales.

A la vez, ‘El patio de mi casa’ presenta la historia de Enedino Díaz e Isabel Hernández, dos jóvenes indígenas que están heredando los proyectos de Óscar y Doris para darles continuidad en su propia comunidad.

“El documental es como una cebolla que tiene muchas capas y que se trata de muchas cosas. Yo creo que todos nos preguntamos por qué nuestros decidieron las cosas que influenciaron en su manera de vivir y la manera en que nosotros como hijos vivimos”, explicó Carlos.

 

Añadió que a pesar de ser una propuesta muy personal, éste es un filme con el que cualquiera se puede identificar y que nos hará sentir que, irremediablemente, necesitamos pensar más sobre nuestra propia historia familiar, porque todos tenemos padres y conversaciones pendientes con ellos.

“Como yo no quise ser arquitecto hamás tomé una clase de mi papá. Para el documental filmé una de sus clases y así pude conocer a mi papá el profesor. Mi mamá tiene muchos años trabajando con una comunidad en Chiapas y sé lo que hace, pero ir con ella y ver lo que hace, conocer la gente con la que lleva años trabajando me acerca mejor”, explicó sobre la experiencia de grabar con su propia familia.

En México el concepto de familia es tan versátil como la cantidad de realidades que se puedan contar, pero para el director algo que distingue a la familia mexicana de las de otras culturas, es que para nosotros ésta es una parte muy importante, tanto como el espacio donde se convive con ella.

“El patio de mi casa es particular (se moja y se seca como los demás), pero para mi familia es el lugar en donde estábamos juntos, comíamos, platicábamos y por eso se llama así la película, que es un homenaje a la institución de la familia”.

‘El patio de mi casa’ fue filmada cuando en 2011 Carlos recibió el estímulo del Sistema Nacional de Creadores, más apoyos adicionales de Fundación Ford y una mención honorífica de la Beca Cuauhtémoc - Moctezuma Ambulante, bajo la producción de Martha Sosa quien también trabajó en ‘Amores perros’ y ‘Presunto culpable’.

Formó parte de la gira de Ambulante 2015, se estrenó en el mismo año en la competencia oficial del Festival Internacional de Cine de Cartagena y este lunes llega a la ciudad de Saltillo como parte del Tur de Cine Mexicano 2016.

“Yo creo que he hecho una película a la que muchísima gente le gustaría ver (aunque ellos no lo sepan) porque son pocas las películas mexicanas con un mensaje esperanzador y para mi es una necesidad hablar de esperanza y personajes que están diciéndole al espectador que el cambio es posible y que vale la pena a un nivel personal”, aseguró el director.

Martha Sosa produjo 'Presunto culpable' y 'Amores perros'/ Internet

Añadió además que hoy en día ser un joven no es cosa fácil, pues con el futuro poco alentador que la actualidad aparenta, vivimos un concepto del éxito en el que si no tenemos fama y fortuna no nos sentiremos felices.

“Una cosa que yo aprendí de mis padres es que si uno no tiene dentro de su propósitos el pensar en los demás, es difícil que uno se sienta satisfecho al final de su vida. Ellos decidieron enseñar otro tipo de lección y hoy a sus 80 mi papá y a sus 72 mi mamá están muy contentos”, añadió.

A final de cuentas él quiso saber por qué sus papás hicieron las locuras que hicieron, que significa para ellos la educación o la arquitectura, por qué se enamoraron y otros temas pendientes que espera queden como lección para el espectador.

“Es importante mencionar y decir que admiro a mis colegas que también denuncian los problemas, pero si solo tenemos espejos de lo malo que somos va a llegar un punto en el que eso sea lo único que representamos, pero también hay que ver que hay gente haciendo (y mucho) por cambiar las cosas”, insistió.

Él mismo lanzó la recomendación de ir a ver esta película con los padres y hasta con los abuelos y luego organizar una cena: “no sabes la conversación que van a tener con sus familias cuando salgan”.

Y es que al final de todo esto aseguró que el reloj no se va a parar, hay una manera de prepararnos para ese momento el que tarde o temprano nos damos cuenta de que nuestros padres nos van a faltar.

“¿Cómo nos preparamos para la futura muerte de nuestros padres? Pues mi respuesta es: estar más tiempo con ellos”, finalizó.