Foto: Vanguardia/Mayra Franco
La Delegación Coahuila invirtió cerca de 5.5 millones de pesos para ofrecer este servicio médico, con un área acondicionada en la Clínica 89.

Para Carlos, un saltillense que padece cáncer de colon, trasladarse para recibir quimioterapia a Monterrey es un “viacrucis”. Le toma unas 10 horas ir y volver en cada cita que tiene en la Clínica 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social. Solo el mes pasado debió ir ¡28 veces! 

Como él, al menos otros 200 derechohabientes del IMSS ahora podrán recibir su tratamiento contra el cáncer en la Clínica 89, ubicada en el Centro Metropolitano.

Desde hace una semana el IMSS Saltillo empezó a aplicar quimioterapias a pacientes con diversos tipos de cáncer. Aunque de momento solo han sido atendidos 10 de los derechohabientes, la cifra irá aumentando, pues algunos aún tienen programadas citas en Nuevo León, pero la próxima atención será aquí.

De manera extraoficial se dio a conocer a VANGUARDIA que la Delegación Coahuila invirtió cerca de 5.5 millones de pesos para ofrecer este servicio médico, con un área acondicionada en la Clínica 89.

Además de la doctora encargada del área, se informó que se capacitó a dos enfermeros para poder colaborar con la especialista; conforme pase el tiempo y aumente la demanda en las “quimios”, se incluirá a más médicos.

Durante la semana en curso, en la Clínica 7 ubicada en Monclova también se inauguró este servicio médico, informó el delegado del IMSS en Coahuila, Enrique Ramón Orozco.

 

Cabe señalar que al igual que en la capital del acero, en Saltillo se ofrece tratamiento a cáncer de endometrio, estómago, pulmón, páncreas, testículo, hígado, vejiga y próstata, entre otros.

Carlos llega a la terminal de autobuses del Indio, “la centralita” pues, a las 8:30 horas, luego de tomar un taxi desde su domicilio al oriente de Saltillo. 

Hace dos años le diagnosticaron cáncer de colon y para recibir quimioterapias tiene que trasladarse a la Clínica 25 del IMSS en Nuevo León. El “viacrucis” de cada cita dura unas 10 horas, y solo el mes pasado tuvo que acudir a recibir 28 sesiones.

Su esposa Marcela lo acompaña: “lidiar con cáncer y ser de bajos recursos es difícil. Yo llevó dos operaciones y hemos salido adelante, es muy fastidioso y cansado viajar tanto”, comenta Carlos entre sollozos.

“Llegó un momento en que el tumor me estaba destrozando el recto. Entiendo a mucha gente que se rinde, pero la desesperación no me ganó y gracias a Dios estoy aquí”.

Pero este puede ser uno de sus últimos viajes cansados a la sultana del norte, pues ahora podrá recibir su tratamiento en la Clínica 89 de Saltillo.