Uno de los aspectos más desagradables de la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 ha sido atestiguar la “metamorfosis” discursiva del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien al principio merecía ser reconocido como un hombre de ciencia, pero ahora es poco menos que un propagandista en campaña.

Y es que durante los más de 12 meses que lleva como vocero gubernamental para la pandemia, López-Gatell ha pasado de exponer, en lenguaje comprensible y accesible, las complejidades técnicas asociadas a la lucha contra un virus desconocido, a ofrecer casi exclusivamente argumentos políticos para justificar las acciones del Gobierno en este rubro.

Ayer mismo, cuando México rebasó la barrera de las 200 mil víctimas fatales por el coronavirus y se le pidió al funcionario una posición al respecto, su balance de esta realidad fue culpar a los medios de comunicación por publicar las cifras de seres humanos muertos y acusarles de hacer esto para incrementar sus ventas.

“…parece que hay una afición por los números redondos. Cada vez que se completa una cifra y les gusta ponerlo (en la portada)…“, dijo López-Gatell, para enseguida ofrecer una hipótesis de las razones por las cuales hoy, todos los periódicos del país, incluimos en nuestra portada la noticia:

“Ha habido también en estos medios y varios otros de televisión, de radio, esta afición por concentrarse en el lado más triste de la epidemia y pienso que en ese sentido esa obsesión atiende a varios razones… desde luego la posibilidad de tener más ganancias, aumentar la rentabilidad de los periódicos… pero también lo es usar el duelo, el dolor, la tristeza de las personas…”.

Nada tiene que ver, en la opinión del doctor López-Gatell, el hecho de que 200 mil seres humanos hayan perdido la vida y que eso sea una tragedia para cuya calificación ya no alcanzan los adjetivos.

Tampoco influye en el hecho de que las cifras capturen los titulares, que esta cifra implique haber superado en casi dos veces y media el escenario “muy catastrófico” previsto por él mismo el 4 de junio del año pasado. El otrora “científico que inspira confianza” pareciera haber decidido hacer a un lado todo compromiso con los hechos y los datos duros para concentrarse exclusivamente en la argumentación de carácter político, específicamente en la especulación respecto de las motivaciones detrás de los hechos.

Así pues, el que los medios de comunicación cumplamos con nuestro trabajo y resaltemos un hecho concreto -haber rebasado los 200 mil muertos en la contabilidad oficial- para el subsecretario solo puede ser producto de la perversión derivada de pertenecer a “grupos de interés” contrarios a la línea ideológica del Gobierno de la República.

Triste corolario para un individuo que, de acuerdo con su currículum, es un científico bien formado en el conocimiento de la ciencia médica pero que, ante el monumental fracaso de la estrategia que ha liderado para enfrentar la pandemia, ha decidido transmutar en un demagogo más para quien las interpretaciones son más importantes que los hechos.