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Hoy, están por obtener la candidatura de Redes Sociales Progresistas al menos tres enmascarados: Carístico (antes Místico) en la alcaldía Cuauhtémoc, Tinieblas en Venustiano Carranza, y Blue Demon Jr. en Gustavo A. Madero

CIUDAD DE MÉXICO.- A partir del 4 de abril podrán realizar campaña, encapuchados, candidatos provenientes del cuadrilátero, a quienes no les estará vedado llevar a cabo tareas proselitistas cubiertos con máscaras, pero tendrán prohibido acudir a votar enmascarados, y deberán litigar en tribunales si insisten en mantener sus nombres verdaderos bajo reserva.

El 6 de junio, en las elecciones federal y locales, también podrán figurar en las boletas electorales con su nombre de batalla o apodo, pero sólo junto con sus nombres verdaderos, por lo que entonces perderán el anonimato.

“El registro de un candidato es un hecho formal y debe acreditar su nombre legalmente establecido con los medios de identificación oficiales: credencial para votar y su acta de nacimiento. Además, en la boleta aparecerá su nombre y un sobrenombre, de forma optativa y adicional; no hay candidatos anónimos, así que, si insisten, siempre tendrán el derecho de litigar en tribunales su caso”, señaló el consejero Jaime Rivera Velázquez.

El integrante de la Comisión de Capacitación y Organización Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) estableció que, si para fines de propaganda los luchadores desean aparecer con nombre artístico o apodo, pueden hacerlo, pero como un complemento a su nombre legal.

También podrán hacer campaña, figurar en propaganda o spots cubiertos con sus máscaras, con capas si quieren, con su apodo, pero para votar no. Frente a la urna tendrán que descubrirse, explicó.

“No podría entrar a votar a la casilla nadie enmascarado. Podría llegar a ella, pero descubrirse a la entrada para identificarse ante el presidente de la casilla con su credencial para votar --en donde al igual que el pasaporte no pueden aparecer con máscara--, y sólo entonces se le darían sus boletas para que pueda marcarlas en su mampara”.

Y recordó que, dado como está México, en medio de la pandemia de covid-19, todos los ciudadanos deberán acudir a sus casillas con cubrebocas. 

“Pero al identificarse ante el presidente de la mesa directiva de casilla éste solicitará al ciudadano que se descubra un par de segundos retirándose el cubrebocas para ser identificado con su fotografía que está en la credencial, y ya se podrá volver a poner cubrebocas”. Lo mismo pasará con los enmascarados del cuadrilátero, abundó.

Hasta ahora, por las urnas han pasado todo tipo de personajes de la farándula y el deporte, con sobrenombre o sin él, pero ninguno encubierto al 100%. 

Hoy, están por obtener la candidatura de Redes Sociales Progresistas al menos tres enmascarados que del ring quieren saltar y gobernar alcaldías de la ciudad de México: Carístico (antes Místico) en la alcaldía Cuauhtémoc, Tinieblas en Venustiano Carranza –quien si se identifica como Manuel Leal Peña-- y Blue Demon Jr. en Gustavo A. Madero.

Antes que ellos ya hubo un enmascarado en la política: SuperBarrio Gómez, o Marcos Rascón, quien de la arena de la lucha social y urbana saltó al ring político y a la Cámara de Diputados (1994-1997).

Pero su personaje enmascarado, y de traje amarillo y rojo, era compartido con el activista Raúl Bautista, así que Rascón no permaneció encubierto en su totalidad ni figuró como político anónimo.

Caso distinto es el de los luchadores precandidatos que buscan ser abanderados. Para registrarse ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México, el partido que los abandere deberá presentar acta de nacimiento, credencial para votar con fotografía con el rostro descubierto y documentación que compruebe el aval de su fuerza política postulante.

Y, como ocurre desde hace de nueve años, podrán aparecer con sus apodos en la boleta, pero acompañados de su nombre legal, pues desde 2012 los organismos electorales han considerado válida la inclusión, en la papelería electoral, de motes, sobrenombres, apodos y “nombres artísticos” con los que son conocidos entre la población.

Derivado de la tesis Boleta Electoral XXVIII/2012, emitida ese año por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), se estableció que “está permitido adicionar el sobrenombre del candidato para identificarlo”.

Ese criterio permitió que los nombres de diversos candidatos al Congreso de la Unión en los comicios celebrados el 1 de julio de 2012 y aspirantes a otros cargos en comicios locales del 7 de julio de 2013, estuvieran acompañados de los sobrenombres con los que son conocidos en la comunidad que aspiraron a representar.

Al resolver otros juicios, en los que dio la razón a diversos ciudadanos a los que el entonces Instituto Federal Electoral (IFE) les había negado la inclusión de sus apodos, se dio pie a que la Sala Superior emitiera la Jurisprudencia de Sobrenombres 10/2013: “Boleta Electoral. Está permitido adicionar el sobrenombre del candidato para identificarlo (legislación federal y similares)”, que es ya de observancia obligatoria para todos los organismos y tribunales electorales del país.

Uno de los primeros casos fue el de Francisco Arturo Vega de Lamadrid “Kiko” Vega, quien ganó en 2013 la gubernatura de Baja California Sur con ese mote.

Seis años antes, en junio de 2006, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) también emitió la Tesis de Jurisprudencia 174899, referente a Hechos notorios, en donde estableció: “el uso de las siglas o abreviaturas del nombre, apodo, sobrenombre o mote de los candidatos, que son de conocimiento público y uso público, constituyen hechos notorios; debiéndose entender por éstos, en general, aquellos que por el conocimiento humano se consideran ciertos e indiscutibles Hoy son cientos los candidatos con apodos que figuran en las boletas, aunque muy pocos ganan”.

En 2018, en la elección federal, se registraron poco más de 12 candidatos a diputados federales junto con sus apodos. De ellos sólo dos ganaron y ocupan aún una curul: el boxeador Erick “El Terrible” Morales, de la Coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PES y PT), y Alan Jesús Falomir Sáenz, “El Cabrito”, quien fue registrado por el distrito 8 de Chihuahua por la Coalición Por México al Frente (PAN, PRD y MC).