Estrategas. Las madres de familia hicieron gala del ingenio para animar a sus hijos a tomar las clases de una forma dinámica. ANA LUISA CASAS
Se preparan para el inicio del ciclo escolar, acondicionando un espacio del hogar donde sus hijos tomarán sus clases

Dejando atrás el tráfico que generan los traslados a la escuela, o el llanto que cada año conmociona durante el primer día de clases, este lunes 630 mil alumnos de educación Básica pasarán la mañana frente a pantallas de TV o computadoras para arrancar el ciclo escolar en casa.

Padres de familia colocaron tablas de multiplicar, pizarrones, estantes de material y abecedarios en espacios que antes eran un salón de juegos, su recámara o el comedor para simular un salón de clases y procurar que “la dinámica de aprendizaje sea tal como en la escuela”.

Sin embargo, las madres coinciden en que lo más importante que realizarán es “mantener los mismos horarios de clase, honores y reglas como las de su escuela”, expresaron.

Todo esto genera cambios a la casa y a lo que antes estaban acostumbrados, desde turnarse la computadora o la televisión tratando de empatar los tiempos”.
Leslie Nava Madre de familia

“Lo que más nos han recomendado es que establezcamos horarios de clase, receso, saludos a la bandera y sobre todo conservar las reglas como en los salones, como no masticar chicle, platicar o comer durante los ejercicios, así como procurar ir al baño cuando sea receso.

“Incluso nos han dicho que los niños usen el uniforme para que se sientan como en la escuela”, comentó Leslie Nava, madre de niñas en segundo y tercero de Primaria.

Mesas como sus pupitres, sillitas de juguete y cajas de madera con colores; tijeras o pegamento, bote de basura, e incluso una alarma como timbre, son algunas ideas y adecuaciones que los padres realizaron para sus hijos.

A distancia. Desde hace días los padres acondicionaron un lugar en la casa para que sus hijos aprendan sin acudir al salón de clases. ANA LUISA CASAS

Pero también la contratación de bandas anchas, compra de tabletas o computadoras e incluso la reparación de televisores para las clases por canales abiertos.

Otras madres aseguraron que sus horarios de comida o actividades en dichos espacios serán modificados, tales como sustituir el cuarto de tele por un estudio, cambiar la hora del desayuno y las actividades que hacían en la sala, y comedor para poder abordar las actividades escolares.

Algunas de ellas, prefieren mantener a sus hijos —de diferentes grados escolares— separados y así evitar que se distraigan entre sí, sin embargo, también hay quienes se quedarán a cargo de abuelitos o hermanos mayores mientras sus padres trabajan.

La mayoría de las madres coinciden en que será una tarea difícil tanto para las que salen a trabajar, las que trabajan en home office y las que se dedican al hogar, pues todas deben compaginar sus quehaceres con la enseñanza, dudas, vigilancia o apoyo a sus hijos mientras estudian.

Lo que más nos han recomendado es que establezcamos horarios de clase, receso, saludos a la bandera y sobre todo conservar las reglas como en los salones”.
Leslie Nava Madre de familia.
ANA LUISA CASAS

“Todo esto genera cambios a la casa y a lo que antes estaban acostumbrados, desde turnarse la computadora o la televisión tratando de empatar los tiempos, pero lo que más me da tristeza es que se pierdan de esas actividades sociales que solo se encuentran en la escuela”, comentó una madre de una niña de 11 años.

Y coincidió con Laura Méndez. quien lamenta que su hija de 12 años no pueda experimentar el ingreso a la secundaria de forma convencional, pues aunque es toda una forma distinta de cursar la educación de antes, ni siquiera acudirá a un nuevo plantel.

El número de alumnos que cursará el ciclo escolar 2020-2021 es equivalente al número de hogares que, con diferentes niveles escolares, modificarán sus horarios, espacios de casa y dinámicas familiares para que los niños, niñas y adolescentes puedan continuar su educación.

Ana Luisa Casas

Escritora y bailarina. Periodista desde los 19 años. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por Universidad Autónoma de Coahuila. Comenzó su carrera como colaboradora en INFONOR y posteriormente en El Universal de la Ciudad de México. Así como tres medios regionales. Tiene una publicación en “Mínima” una antología de  microficción. Acreedora de la estatuilla Armando Fuentes Aguirre en la categoría de Entrevista y especialista en Derecho a la Información, Fiscalización y Combate a la Corrupción por la Academia Interamericana de Derechos Humanos. Actualmente se desempeña orgullosamente como periodista en Vanguardia.