Análisis. La conferencia recorrió la trayectoria del icónico artista español cuyos grabados se exponen en la ciudad. Fotos: Omar Saucedo
José Luis Rodríguez Sena habló sobre la obra del pintor español Francisco de Goya cuya serie de grabados se encuentra en exhibición en el MAG

La presencia de la obra de Francisco de Goya y Lucientes en Saltillo es un acontecimiento histórico. Su legado artístico e intelectual son hitos en la historia del arte y referencias para las creaciones de sus sucesores.

Por ello el Museo de Artes Gráficas busca enriquecer la muestra de “Los Caprichos” —expuesta hasta el 19 de enero del 2020— con una serie de actividades paralelas empezando con la charla que José Luis Rodríguez Sena ofreció el pasado jueves en torno a la figura y la obra de este autor español.

“Estamos frente a una gran figura”, comentó, “Francisco de Goya y Lucientes es uno de los artistas más completos, más productivos y un artista trascendental. Para mí es una de las tres grandes figuras que aporta España al mundo de las artes, junto con Diego de Silva y Velázquez y Pablo Picasso”.

La conferencia partió desde los inicios mismos de la producción artística del maestro —quien nació en 1746 en Zaragoza, España—, luego de sus estudios en la academia y su boda con Josefa Bayeu, hermana de Francisco Bayeu, miembro de la corte y a través quien logró Goya convertirse en pintor real.

“Goya empieza su trabajo dentro del estilo rococó, un estilo más de la corte, un estilo agradable, es la última parte del barroco. Frente al dramatismo del barroco el rococó busca calmar los sentidos y pinta entonces escenas galantes”, dijo, “y Goya participa en los diseños de los tapices de la Real Fábrica de Tapices de España”.

Cuando llegó a este puesto entre sus obligaciones se encontraba el pintar a la misma Familia Real de Carlos IV —uno de los cuales está sujeto a discusiones sobre si había una crítica o caricatura hacia estas figuras— pero, a pesar de su posición, sus ideales se encontraban con los ilustrados de Francia, quienes para entonces ya habían derrocado una monarquía, lo que lo colocó en un lugar complejo ante las autoridades.

Es en medio de esto que en 1797, luego de perder el sentido del oído debido a una enfermedad, es cuando, contó Rodríguez Sena, Goya parece cambiar su perspectiva de manera más radical respecto al mundo a su alrededor y crea la serie de grabados “Los Caprichos”, en los cuales criticó de manera satírica algunas de las realidades de la sociedad española de entonces y que aún resultan vigentes.

“Él se daba cuenta de que la España de 1800 era una España atrasada, la gloria y la fortuna que había tenido España que lo había convertido en el gran imperio durante el siglo 16 se había acabado ya para 1800 producto de una institución como la realeza que no había logrado mantenerla; el pueblo era ignorante, existía una gran superchería, la ignorancia producto también del control de la Iglesia y la Santa Inquisición”, comentó el expositor.

“Todas estas instituciones que dominaban España en aquel momento no querían permitir que la Ilustración se acercara y ese era el conflicto de Goya”, agregó, “todo esto lo va a llevar a generar un estado, una emoción, de cierta amargura”.

Señaló que aunque algunos señalan al pintor como un hombre pesimista él ve “un optimismo frente a su sociedad y la critica constantemente; claro, con gracia, de manera satírica, pero siempre constante”.

Los Sueños, como fueron llamados originalmente antes de que la presión de la Inquisición lo llevara a cambiarlo por Los Caprichos —para ocultarlos como meras ocurrencias y que no parecieran dirigidos a un sujeto o público específico—, se crearon entonces como una crítica a esa sociedad.

A pesar de haberse casado por interés, para conseguir acceso a la aristocracia, el primero de los ejes de esta producción se desenvuelve alrededor de los matrimonios arreglados, la prostitución y las interacciones entre hombres y mujeres de la época.

Asimismo también critica el sistema educativo, a la Iglesia y la superstición y hasta reprocha el rechazo de la Duquesa de Alba, con quien supuestamente tuvo un amorío, y la convierte en una de las brujas de sus dibujos.

Tras hablar sobre la serie que reunió a los presentes Rodríguez Sena continuó explorando el trabajo de Goya yéndose a otra de sus colecciones de grabados “Los desastres de la guerra”, considerada por algunos autores como precursora del fotoperiodismo, al denunciar de manera cruda la violencia ocurrida durante la intervención francesa en España.

La charla la concluyó al abordar las Pinturas Negras, creadas cuando se aisló —hasta cierto punto— en la Quinta del Sordo, casi al final de su vida y en las cuales además de continuar con su crítica a los acontecimientos y la sociedad española exploró otro confines del arte y llegó a convertirse en precursor del expresionismo, el impresionismo y hasta la abstracción, décadas y hasta siglos antes de que se convirtieran en un movimiento sólido.

Esta conversación abrió el diálogo y externó la invitación en torno a la exposición de “Los Caprichos” de Goya, la cual se puede visitar en el Museo de Artes Gráficas de martes a domingo de 10 a 18 horas hasta el 19 de enero del 2020.