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En su libro ‘Acuérdate, María’, el escritor narra cómo se construyó el mito de María Félix y su importancia en el cine mexicano

CIUDAD DE MÉXICO.- El mito de María Félix, “La Doña”, comenzó el mismo día que se retiró del cine y sigue vigente hoy, a los 15 años de su fallecimiento, dijo a Efe el escritor Sergio Almazán, autor de “Acuérdate, María”, novela sobre la última diva del cine mexicano.

En la película “Doña Bárbara” de 1943, María Félix se convirtió en el personaje de “La Doña” que vimos en sus cintas y después de su último trabajo, la teleserie “La Constitución” en 1970. “Lo que sabemos de María es la construcción de su mito”, explicó el escritor.

Almazán aseguró que después de “La Constitución”, que marca el cierre de su trayectoria como actriz, “María ya no volvió a hacer nada”, aunque en 1991 dio una entrevista “memorable” al programa de televisión “La Movida”, que conducía la actriz Verónica Castro.

“Ya no estaba en la pantalla, ya no la veíamos, sabíamos que estaba en París, la veíamos en las portadas de revistas parisinas”, dijo el escritor, que presenta su novela con la frase “Ningún mito se sostiene solo de verdades” sugerida por el cronista mexicano Carlos Monsiváis (1938-2010).

Almazán remarcó que el mito de “La Doña” se alimentó de historias como la contada por la propia actriz de que al llegar a una comida con el elenco de “Doña Bárbara”, el autor de la novela homónima, el venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969), dijo al verla “¡Aquí está mi Doña Bárbara!”, pese a que el papel ya estaba asignado.

Más allá de mitos y verdades, Almazán la define como “una mujer que supo sacar provecho de las cosas que tenía en contra”, además de que tenía cualidades que facilitaron su transformación en la última diva del cine mexicano.

“Tenía una gran presencia fílmica; llenaba la pantalla con su presencia” y los expertos afirmaron que con el acercamiento a los ojos que le hizo el fotógrafo Gabriel Figueroa (1907-1997) en la película “Enamorada” (1946) “se inventó el close up” en el cine, señaló.

Además, María Félix representaba la modernización de México al presentarse como una mujer cosmopolita, de vestir elegante, que daba la imagen de “una mujer latina no rural”.

Otro factor es que contribuyó a la “feminización de la mujer”, lo que puede parecer un pleonasmo pero es que siempre encarnó a una mujer que “nunca se vio débil y nunca se mostró sumisa”.

“Era el barroco moderno; toda ella era exagerada. Tenía que llevar las joyas más caras, el vestido más caro, el maquillaje más caro, el mejor peinado. Nada en ella era discreción, (usaba) el vocabulario más directo, definitivo”, sostuvo.Para Almazán, estos elementos de diva no los tiene ningún personaje de la vida pública actual de México.