De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el Estado de Coahuila es el de menor incidencia delictiva en todo el País, además de ser el segundo con la menor tasa de prevalencia delictiva.

Se trata, sin duda alguna, de una buena noticia. Ser los mejores en un indicador -que represente una evaluación, positiva, desde luego- constituye un motivo para pensar que algo se está haciendo bien, pues seguramente no se tratará de una casualidad que la realidad se modifique para mejor.

Sin embargo, antes de echar las campanas al vuelo valdría la pena tener un cuenta un par de aspectos relacionado con la publicación de resultados como éste, que miden el comportamiento de una variable determinada.

El primero de ellos -no necesariamente el más importante, pero sí muy relevante- es que se trata de una fotografía; es decir, de un indicador que mide los resultados de un momento específico y eso no condiciona el comportamiento futuro de la misma variable.

En otras palabras, los éxitos no se alcanzan de una vez y para siempre y, dado que la foto retrata el pasado, lo más importante será que esa misma foto, cuando vuelva a ser tomada en el futuro, refleje al menos una situación igual a la actual o, de preferencia, mejor.

El segundo aspecto a tener en cuenta está íntimamente relacionado con el anterior. Porque así como el resultado que hoy se promociona no puede ser resultado de la causalidad, no lo serán los que le sigan en el futuro.

Y para que los resultados que se obtengan a partir de aquí se mantengan en la línea de los deseable resulta de la mayor importancia que se tenga claro qué fue lo que se hizo bien y qué fue lo que se hizo mal, a fin de perseverar en lo primero y modificar lo segundo.

Porque solamente si se sabe cuál es la razón detrás del resultado es posible mantener éste en el tiempo y, por ende, garantizar que Coahuila siga apareciendo de forma consistente, en mediciones futuras, como el mejor estado de la República en materia de incidencia delictiva.

No se trata, y eso es necesario dejarlo muy claro, de menospreciar el esfuerzo gubernamental que detrás de esta indicador sin duda se ubica. De lo que se trata es de poner énfasis en lo que resulta importante para los ciudadanos, de cara al futuro.

Y lo importante para nosotros no es “festejar” que, de acuerdo con una fotografía tomada en los últimos meses, aparezcamos como la entidad con el menor índice delictivo, sino que esa calificación no sólo se mantenga, sino que mejore en los próximos años.

Porque aquí vale la pena puntualizar que la incidencia delictiva es la menor respecto de los demás estados del País, pero eso no significa que debamos aceptarla como algo “normal” ni mucho menos deseable. Es meritorio que sea la más baja de todas, pero es todavía mejor que la incidencia delictiva sea cero y a eso es a lo que debemos aspirar.