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El astro argentino, considerado por muchos como el mejor jugador de la historia, tuvo en territorio azteca la vitrina que lo convirtió en el 'D10S' del futbol

Diego Armando Maradona, uno de los futbolistas más grandes de la historia y quien hoy se ha convertido en leyenda tras su partida, tuvo un vínculo muy especial con México, territorio donde vivió grandes momentos en su carrera como jugador y más tarde como entrenador.

Desde el Mundial de México en 1986, donde dejó postales hermosas e históricas del balompié, hasta su corta etapa como entrenador de Dorados, sin duda el país azteca formó parte del ídolo.

Siendo una figura ya reconocida a nivel mundial por lo que mostró en el Nápoli italiano, Maradona llegó a México 86 para consagrarse como ‘el mejor futbolista de la historia’ para millones de aficionados alrededor del planeta, pues junto a la albiceleste levantó la copa del mundo.

Luego de vencer 3-1 a la República de Corea en su debut, Argentina se midió a los italianos, con quienes empataron 1-1 con anotación de Diego Armando. Finalmente, con un 2-0 ante Bulgaria, la albiceleste cerró la fase de grupos y selló su pase a Octavos de Final.

Luego de dejar a los uruguayos (1-0) en el camino, los Cuartos de Final fueron el reflector perfecto para Maradona expresara sus dotes de futbol para encaminar a los argentinos hasta el campeonato.

Buscando el pase a las semifinales, Argentina se midió a Inglaterra y en ese partido hubo un par de jugadas que hoy están en las memorias del futbol mundial como icónicas.

La primera fue la famosa ‘Mano de D10S’, una jugada que inició el mismo Maradona, se quitó algunos rivales para enfilarse al área e intentó pasar a Jorge Valdano, sin embargo, no logró controlar el balón y un defensa cortó la jugada con una patada algo descompuesta que sólo elevó el esférico como un perfecto centro al corazón del área. Diego Armando, quien siguió la jugada, vio la salida del arquero Peter Shilton y saltó para intentar rematar de cabeza, parecía que el arquero ganaba con el puñetazo, pero una ‘genialidad’ hizo salir el balón rebotado hacia el fondo de las redes.

El reclamo de los ingleses no se hizo esperar, pero el árbitro dio por buena la anotación.

El partido, más allá de lo deportivo, tenía tintes políticos por el conflicto armado entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas; y el Diego lo sentenció con el ‘Gol del Siglo’, una de las anotaciones más hermosas en la historia del balompié y los mundiales.

“Un gol soñado”, dijo Diego alguna vez al recordar aquella jugada. “Una obra de arte”, así calificó Valdano esa anotación.

‘Un gol legendario’, así es considerado por cualquier amante del futbol alrededor del planeta, Maradona tomó la pelota en medio campo y, con el poder de sus piernas y movimientos de cintura, fue sembrando ingleses, seis en total incluyendo al arquero, hasta meterse al área rival y clavar un gol de antología.

Ya en semifinales y encendido, Maradona clavó dos goles más ante Bélgica (2-0) para ir al duelo por el título frente a la República Federal de Alemania.

Fue el 29 de junio 1986 Diego Armand Maradona se convirtió en leyenda cuando junto a la Argentina venciera 3-2 a la escuadra teutona para levantar la Copa del Mundo.

Años después, 32 para ser precisos, Diego regresó a territorio azteca para aventurarse como estratega al tomar el mando de los Dorados de Sinaloa, equipo al que llevó a un par de Liguillas y jugó una Final frente al Atlético San Luis, equipo que le quitó la oportunidad a Maradona y sus Dorados de buscar el Ascenso a la Primera División del Futbol Mexicano.