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La sexta entrega de la saga protagonizada por Tom Cruise se consolida como una de las mejores franquicias de acción de la historia del cine

Calificación: 9 de diez

¿Podría Ethan Hunt, el agente estrella de la Fuerza de Misiones Imposibles (IMF, por sus siglas en inglés) pertenecer al Servicio Secreto Británico? Tiene el carisma de Sean Connery, la tecnología de Roger Moore y la fuerza y habilidad física de Daniel Craig. El personaje interpretado por Tom Cruise desde 1996 está en su mejor momento y esta saga ha alcanzado una cúspide insólita con su sexta película: “Misión: Imposible – Repercusión” (“Mission: Impossible – Fallout”). A tal punto que me atrevo no sólo a compararlo con el Agente 007, sino a decir que, por este camino, la franquicia bien podría convertirse en una saga similar a aquella basada en el personaje de Ian Fleming. Tal vez estoy exagerando, pero todo en la saga de “Misión: Imposible” es una exageración tras otra, de eso se trata, de impresionar cada vez más y lo han logrado. Si bien la calidad de sus cintas no es necesariamente en orden ascendente, sí brindan un trabajo consistente, sólido y preciso, haciendo de su más reciente aventura el mejor filme de acción del año.

Muy directamente relacionada con su entrega anterior (“Rogue Nation”, 2015), en esta ocasión Hunt (Cruise) y compañía, deberán recuperar tres esferas de plutonio, con los que una organización llamada Los Apóstoles, formada por los exagentes convertidos en terroristas que integraban El Sindicato, pretenden crear devastadoras armas nucleares. Esto involucrara al encarcelado Solomon Lane (Sean Harris) y la misteriosa figura sin rostro de un tal John Lark, el aparente líder radical de Los Apóstoles. La CIA, además, desconfiando de la IMF, vigila sus acciones muy de cerca por medio de August Walker (Henry Cavill), un hombre que cumple con misiones imposibles a base de mucha más violencia y muertes. Entre conspiraciones, engaños y toda clase de secuencias de acción de las que parece imposible salir ileso, Hunt y compañía deberán evitar que muera gran parte de la humanidad con la misma combinación de trabajo, precisión y mucha suerte que han aplicado por cinco filmes.

¿Cómo saldrá de esta el buen Cruise? ¿Escalará el edificio más alto del mundo? ¿Se colgará de un avión en pleno vuelo? No hay nada que no sea capaz de hacer este casi súperhombre. Y digo Cruise y no Hunt, porque es bien sabido que el actor hace sus propias escenas de acción, sin emplear dobles de riesgo. Es él mismo quien está frente a nosotros en todo momento. Un compromiso increíble en tiempos donde los efectos por computadora son el común. Esto destaca las películas de “Misión: Imposible” más allá y brinda una clara diferencia con otras sagas de acción. Hay un cierto grado de realidad, crudeza y visceralidad que se les imprime. Más claramente desde “Ghost Protocol” (2011), la idea de estas aventuras es poner al protagonista en situaciones cada vez más peligrosas o visualmente asombrosas. Pero que se sientan, no nada más es un espectáculo visual, sino poner al público ahí mismo. 

“Repercusión” lo consigue. Desde una pelea cuerpo a cuerpo en un baño hasta una persecución en helicópteros, no pierde jamás nuestra atención y logra sorprendernos cada vez. Es la magia fílmica, una combinación de coreografía, trabajo de cámara, edición y quizá un mínimo de efectos por computadora. Por otro lado, no sé bien si podría diferenciar qué fue creado de forma digital y qué es real. Sé que muchas cosas son reales porque así lo dicen, pero la tecnología ha avanzado tanto que no sé bien si mis ojos noten la diferencia a tal grado. Más bien creo que el gran mérito es el ritmo y la dirección. Un saber qué, cómo y cuándo mostrar las cosas. Cuándo motocicletas, cuándo puños y patadas, en qué punto exacto de toda la trama poner cada cosa. Es una arquitectura difícil, pero concisa y exacta, que mantiene el ritmo cardiaco del espectador acelerado cuando debe y relajado para que tome un poco de aire.

El resultado es mucho más efectivo que “Rogue Nation”, también dirigida por Christopher McQuerrie, siendo la primera vez que dos filmes de “Misión: Imposible” son realizados por un mismo director. Que, por cierto, McQuerrie y Cruise trabajaron juntos en la acción por primera vez en “Jack Reacher” (2012). Son una gran combinación para el género y esa es la gran cualidad de “Repercusión”. Podríamos pensar, entonces, que su debilidad es la historia. Es genérica, lineal, hay un villano y un héroe y listo. Podría ser, pero creo que su punto más débil es que depende mucho de las otras películas, sobre todo de la anterior, para entenderla. Por otro lado, sobrelleva muy bien todo, volviéndolo tan claro que casi no necesitamos recordar quién es quién, por ejemplo, Julia (Michelle Monaghan), “el gran amor” de Hunt, a quien no veíamos desde una muy breve aparición en “Ghost Protocol”. Si bien es un obstáculo, McQuerrie lo sortea tan bien como si formara parte de la IMF.

“Repercusión” nos hace ver que esta saga no es ningún juego. Y con todas las conspiraciones, gadgets absurdos y otras exageraciones, y hasta una organización criminal para vencer, creo que tiene todos los elementos para sustituir a James Bond, en caso de que aquellos filmes, que actualmente suman 24 entregas, algún día decaigan. Se entregaría la antorcha de relevo, como cuando cambian de actor. Quién sabe, tal vez en un futuro veremos a otro intérprete haciendo una nueva versión de Ethan Hunt. Porque a diferencia de otras sagas de acción vigentes, “Misión: Imposible” se toma las cosas con seriedad y pone empeño en casi todos los aspectos. Así lo demuestra su más nueva película y si bien es imposible mantener las expectativas en un lugar tan alto por siempre, lo que tenemos aquí es un fabuloso logro fílmico del género.

 

El dato
Director: Christopher McQuerrie.
Elenco: Tom Cruise, Henry Cavill, Ving Rhames, Simon Pegg, Rebecca Ferguson, Sean Harris, Angela Bassett, Michelle Monaghan, Alec Baldwin.
Género: Acción.
Clasificación: B
Duración: 147 minutos