Irresponsabilidad. Pocas son las personas —de las que acuden al centro de la ciudad—, que cumplen con la obligatoriedad de portar cubrebocas y respetar la sana distancia. | Foto: Omar Saucedo
La gente sigue acudiendo al primer cuadro de la ciudad sin cumplir con la medida de prevención

Pese a que fue decretado el uso obligatorio de tapabocas en Coahuila, como una medida para evitar la propagación del COVID-19, en Saltillo son pocas las personas que han cumplido con la nueva disposición, mientras que en farmacias y comercios se empiezan a agotar los insumos.

Aun y cuando en el Centro Histórico de Saltillo algunos comercios ya cerraron sus puertas por la contingencia del COVID-19, la afluencia de personas que acuden por motivos laborales, para realizar algún trámite o para acudir a alguno de los establecimientos, se mantiene, de acuerdo con un recorrido realizado por VANGUARDIA.

Asimismo, un día después de que el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme Solís, anunciara que será obligatorio el uso de tapabocas en la entidad, para disminuir los contagios del virus, todavía son pocos los ciudadanos que acatan la medida.

“Más o menos la proporción que he visto hoy es que de cada cinco clientes que han entrado hoy al negocio, nada más uno trae tapabocas y si te paras aquí en la calle de Victoria te das cuenta que la gente todavía no cumple con la medida, cuando se supone que ya es obligatorio”, comentó Luis Robles, empleado de un establecimiento de comida.

La afluencia de personas en la zona centro se agudizó, debido a que el Gobierno Federal está entregando en las oficinas de “Telecomm”, ubicadas sobre la calle de Victoria, los apoyos para adultos mayores y personas con discapacidad.

Debido a la medida, la demanda de tapabocas en farmacias y otros establecimientos ha crecido en los últimos días y algunos comercios ya reportan escasez.

“Ahorita no se nos han acabado porque desde hace dos semanas nos están trayendo más que los que nos mandan normalmente, pero sí se ha incrementado mucho la demanda y tal vez ahora que ya va a ser obligatorio sí se nos van a terminar”, comentó el empleado de una farmacia de la calle Allende.